23 mayo,2026 10:47 am

Reflexionan en poemario sobre las dificultades de escribir y atender los quehaceres domésticos

Presentan en la FILA Escribir con espuma en las manos, de Adriana Ventura. También participa el colombiano Miguel Iriarte con la novela La ceja del tigre

Acapulco, Guerrero, 23 de mayo de 2026. Escribir con espuma en las manos, de la guerrerense Adriana Ventura, y La ceja del tigre, del colombiano Miguel Iriarte, fueron algunas de las cartas fuertes del viernes durante el penúltimo día de actividades de la Feria Internacional del Libro Acapulco (FILA), que se desarrolla desde el pasado miércoles en el Zócalo y que culminará este sábado.

Fue primero Escribir con espuma en las manos el libro que se presentó y que es uno de poesía que denuncia los tropiezos cotidianos frente a un vasto deseo de escritura; en el libro, una mujer quiere escribir, pero los quehaceres domésticos la abstraen de pensar en una escritura posible.

De él, la poeta Azul Ramos comentó que “podría remontarnos a varias escenas y momentos de nuestra vida: la primera vez que jugamos con el jabón en la infancia para reconocernos, el cabalgar de los pensamientos mientras lavamos los trajes, la espuma del jabón en una tela sobre otra mientras se lava a orillas de un río, lo que queda sobre las manos cuando las olas se apartan de nuestras manos, pero aquí Adriana captura algo más profundo: la espuma en las manos como señal de que es imposible retener lo que inmediatamente se va, se nos cae, se diluye, nos traspasa los dedos, se rompe, cambia de forma, no vuelve a ser lo mismo dejando un rastro de sí”.

Así, añadió, a lo largo del libro, “la pérdida adopta múltiples fuentes: un gato que un día huye de casa, una elefanta que deja vacía una jaula, los animales muertos al borde de la carretera, los objetos domésticos que conservan la memoria familiar, los platos rotos, las sogas, las camas desechas, los senderos, los caballos que cabalgan entre sueños infantiles, entre un poema y otro, junto a una yegua y un padre, al que se extraña, se añora y se recuerda”.

Por su parte, la joven escritora Grecia López destacó el uso de una “voz de adornos exagerados, transparentes, cuyo timbre puede resonar directamente con el corazón del lector”, además de señalar la autora no se oculta en las páginas y no habla de mundos ajenos o invisibles para el común de las personas.

“Nos hablas de una casa que todos habitamos, o a lo mejor ya no la habitamos, pero nuestros recuerdos se quedaron ahí; tú me hablabas de tu gato, de los recuerdos de la infancia, de la huella que encargan aquellas pequeñas veces en tu vida, de encontrar belleza, pero también dolor en la vida cotidiana”, indicando la capacidad de la escritora oriunda de la Costa Chica para tomar lo cotidiano, “incluso aquello que parece pequeño o insignificante y devolverlo convertido en algo profundamente humano”.

Por su parte, Adriana Ventura celebró la posibilidad de presentar el libro y dio lectura a varios fragmentos del mismo ante el público que lo celebró.

Más adelante, tocó el turno a La ceja del tigre, primera novela del poeta colombiano Miguel Iriarte y del que la novel escritora Estefanía Neri señaló que está llena de calor, música, rumores y personajes que se mueven entre la realidad y la leyenda.

“A través de Franco Manrique e Hilda Pasión (los personajes principales), el libro nos muestra el deseo y la manera en que ciertas figuras se convierten en un mito dentro de la comunidad y el tigre, además de ser un disfraz y una tradición, se transforma en un símbolo que atraviesa la masculinidad, el espectáculo y la seducción”.

Miguel Iriarte en la FILA 2026 del zócalo de Acapulco. Foto: Óscar Ricardo Muñoz Cano

En compañía del escritor Ricardo Palma, agregó que “una de las cosas que más me gustaron de la novela es la oralidad, que este libro nos atraviesa a través de las voces del pueblo. Es decir, con habladurías, recuerdos y las historias que construyen una memoria colectiva”.

Por su parte, el colombiano aceptó que se trata de una novela larga –tiene unas 500 páginas– por lo que “es una población muy apretada de datos, de personajes, de símbolos, de comportamientos, de habladurías”, explicando que el caribe colombiano está lleno de referencias orales, “de una vitalidad que es fundamentalmente salivada, que es conversada, chismoseada y creo que esa es una de las marcas de estilo de una cultura.

“Yo pretendí realmente tener una experiencia gozosa a partir de intentar una especie de fresco cultural de ese rincón de las sabanas del caribe, un poquito dejando de lado el Macondo costero, el Macondo de la zona bananera, el Macondo de la Costa norte, muy al norte, el Macondo de la Guajira”, más allá de la obra de García Márquez.

“En la novela, si bien no chorrea la sangre, hay una violencia que está palpitando allí, no en la vida presente, pero también”, dijo, para invitar al público a leerla.

La noche terminó con la participación de la Orquesta Sinfónica Comunitaria de Renacimiento, que interpretó temas de jazz, obras de Tchaikovsky –La marcha eslava–, Bolero, de Maurice Ravel, y música mexicana como Bésame mucho, de Consuelo Velázquez, y el vals Surianita, así como música de Guerrero: Los caminos del sur, Atoyac y Ometepec, con la participación de un grupo de bailarines.

El resto de la jornada incluyó, por la mañana, la realización del concurso de oratoria con la participación de estudiantes del Conalep 2, Cbtis14, Cetis 90, Cetis 16, Preparatoria Popular Othón Salazar, Preparatoria 2, Preparatoria 48, Preparatoria 27 de la UAG y los Colegios de Bachilleres planteles 16, 29 y 32, entre otras instituciones.

Los ganadores fueron: primer lugar, Christopher Daset Valadés Castro, de la Preparatoria 2; segundo lugar, Cristian Fernando Cisneros, del CETIS 116, y Tercer lugar, Saraí Villazana Terrero, de la Preparatoria 48.

Del mismo modo se llevó acabo un Rally del Conocimiento, donde los ganadores fueron: primer lugar: Colegio de Bachilleres 16; segundo lugar, Colegio de Bachilleres 13, de Xaltianguis, y tercer lugar, preparatoria 27 de la UAG.

El resto de la jornada la completaron las presentaciones de los libros Sarna, de Emiliano Aréstegui; Bahía ruido, de Diego Montes y Biografía en rojo, de Roxana Cortés.

Este sábado 23, día último de la FILA, se desarrollará, como evento principal, el conversatorio El papel de la cultura en el periodismo, a cargo de los periodistas Eleane Herrera, de La Crónica; Ricardo Quiroga, de El Economista; Niza Rivera, de Proceso, e Israel Sánchez, de Reforma.

Óscar Ricardo Muñoz Cano