
Elabora Rodolfo Soto la pieza retomando experiencias colectivas tras el azote de Otis
Acapulco, Guerrero, 24 de febrero de 2025. Temas como la memoria, los recuerdos, el amor o la incapacidad del ser humano para expresar lo que realmente siente, fueron expuestos como parte del trabajo escénico No me olvides, que el pasado viernes cerró temporada ante un lleno en la sala Luis Zapata del Centro Cultural Domingo Soler.
Presentado por los actores Leonardo Cuesta, Rodolfo Soto y Bruno Medellín, reunidos bajo el nombre de Culebrinas. Arte Acapulqueño, dicho trabajo ganador el año pasado de un estímulo del programa En Compañía de la Compañía, de la Compañía Nacional de Teatro, relató la historia de tres personajes, un abuelo, su hijo y su nieto, quienes quedan encerrados en una casa durante la llegada de un huracán.
No obstante ese huracán no sólo fue físico sino también metafórico ya que el encierro les obliga a reconectar entre ellos forzándolos a recordar, a pensar y a encontrar palabras que les permitan expresarse, palabras que finalmente aparecen incluso físicamente sobre el escenario vueltas frases escritas en pedazos de papel.
“Tenía miedo de pasar otra tormenta solo”, “Cada golpe que nos damos provoca un eco de cosas no dichas que atraviesa el helado silencio”, “En verdad, no seas tan duro con él, es tan solo un niño”, algunas de dichas frases.
En su oportunidad, explicó su director Rodolfo Soto, “el punto central es ver cómo aprendemos a ser hombres en el entorno familiar, inicialmente, cómo vamos heredando esas figuras masculinas y luego ver qué hacemos con ellas”, recordando que elaboró el texto a partir de experiencias colectivas luego del impacto del huracán Otis sobre Acapulco en 2023 a las que se sumaron charlas y más experiencias de cada uno de los actores en torno, precisamente, a la masculinidad.
Así, el público no sólo tuvo la oportunidad de reflexionar junto con los actores –quienes rompieron la cuarta pared para conectar directamente con los asistentes– sino que también asistió a un trabajo escénico lleno de imaginación, técnica teatral y esfuerzo físico, que utilizó diversos elementos y materiales para presentar lo mismo las ráfagas de viento del huracán que las inundaciones o los destrozos.
Además, a este trabajo se sumó la participación de Enoc Rodríguez, quien no sólo compuso la música para la obra presentándola con violoncello en todas las funciones –la obra se estrenó en diciembre del año anterior–, sino que trabajó con la musicofonía para generar ambientes sonoros sobre el escenario además de prestar su experiencia como actor y titiritero.
“Estamos apostando por un teatro distinto en Acapulco, y no es que estemos inventando algo nuevo ni nada parecido, pero es un teatro que se va sobre lo físico, lo simbólico, con un discurso relajado que cuestiona” destacó su director agradeciendo la participación de otros creadores como Alet Rojas, Elián Ramírez o Jesús Giles en el desarrollo de No me olvides.
Texto: Óscar Ricardo Muñoz Cano


