
El sitio en ese municipio de la Costa Chica, posiblemente dedicado al culto del agua y el sol, es un área arqueológica poco conocida, aunque es un lugar de importancia como espacio de convivencia entre los pueblos na savi, ñomndaa y los extintos ayacatecos
Chilpancigno, Guerrero, 29 de septiembre de 2025. Piedra Letra, un antiguo centro ceremonial, de posible culto al agua y al sol, ubicado en Tlacoachistlahuaca, municipio de la Costa Chica, fue registrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y pese a su importancia como espacio de convivencia entre los pueblos na savi, ñomndaa y los extintos ayacatecos, se trata de un área arqueológica poco conocida.
Así lo dio conocer el propio INAH en un comunicado en el que informa que fueron seis comunidades de dicho municipio –Huehuetónoc (donde se ubica Piedra Letra), Limón Guadalupe, Jicayán de Tovar, Santiago Yoloxóchitl, San Cristóbal y Guadalupe Mano de León– fueron inspeccionadas por los arqueólogos Cuauhtémoc Reyes Álvarez y Miguel Pérez Negrete, del Centro INAH Guerrero, quienes reconocieron once sitios prehispánicos, en los que se observa cerámica en superficie, manifestaciones rupestres y estructuras arquitectónicas.
El recorrido de superficie surgió de la mesa de trabajo Cultura e Identidad, en el contexto de los acuerdos del Plan de Justicia y Desarrollo del Pueblo Amuzgo, durante la cual, el presidente municipal de Tlacoachistlahuaca, Emmanuel Cuevas Rodríguez, comunicó al Centro INAH Guerrero la existencia de los vestigios.
Para los especialistas del INAH fue una oportunidad única, pues algunas de las características culturales de Tlacoachistlahuaca, en lengua ñomndaa Sei’ Chue (llanura de los tlacuaches), sólo se conocen por fuentes históricas, como Relaciones geográficas del siglo XVI, destaca el comunicado.
Es en la cúspide de un cerro, cercano a Huehuetónoc, donde está Piedra Letra, conjunto ceremonial que, a lo largo de ocho siglos, funcionó como lugar de culto al agua y al sol, según se infiere por los motivos de varios petrograbados.
En la cima hay una plataforma amplia, con dos basamentos y otras estructuras menores, asociadas a un afloramiento rocoso que se usó para plasmar los petrograbados, los cuales datan de los periodos Epiclásico-Posclásico Temprano (650-1150 d. C.) y Posclásico Tardío (1150-1521 d. C.).
Los motivos rupestres más tempranos aluden a espirales, cuentas circulares para contabilizar el tiempo, gotas, la maqueta de un juego de pelota, un personaje con pectoral circular y tocado de plumas y el perfil de un jaguar, cuyo tronco se observa decorado con puntos, a manera de manchas.
Otro motivo en Piedra Letra es un sol con rostro, el cual se estima, por su técnica de manufactura, como perteneciente al Posclásico Tardío, lo que refuerza la idea que en la cima del cerro se hacían ceremonias relacionadas con el calendario solar y el ciclo agrícola, la petición de lluvia y la fertilidad de cultivos.
De la inspección arqueológica también sobresale el registro de un par de sitios con arquitectura monumental: en el primero, San Cristóbal, además de montículos, se observan estelas lisas de granito –de hasta 2 metros de alto– y piedras grabadas con espirales y círculos, y en el segundo, Guadalupe Mano de León, se localizó una plataforma con restos de muros y un hacha de piedra.
Redacción


