26 febrero,2026 6:08 am

Reinicia sus actividades de forma limitada el comedor universitario en Chilpancingo

Se darán dos comidas y ya no se le servirá al público en general, sino a moradores de casas, estudiantes de la UAG y personas de la tercera edad

Chilpancingo, Guerrero, 26 de febrero de 2026. El Comedor Universitario en Chilpancingo de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) reanudó el servicio este miércoles, pero con servicio en dos de las tres comidas al día y atención exclusiva para estudiantes de la institución, moradores de casas de estudiantes y personas de la tercera edad.

Las instalaciones cerraron por el periodo vacacional decembrino pasado y debieron reabrir el 7 de enero, sin embargo, el rector Javier Saldaña Almazán informó que el cierre se mantuvo para darle mantenimiento a la cocina y la máquina tortillera, así como porque “el subsidio no ha fluido”.

Este miércoles, los trabajadores del comedor, ubicado en Ciudad Universitaria Norte, frente a la alameda Francisco Granados, ofrecieron de almuerzo lentejas con carnes frías y café de 9 a 11 de la mañana; mientras que el menú de la comida fue bistec en salsa de jitomate con papa, arroz y agua de jamaica, de 1:45 a 4 de la tarde.

El jefe del comedor, Ofelio Chavelas Gatica, explicó que “técnicamente” no hubo un cierre de las instalaciones, de más de 40 días, como se reportó en medios de comunicación, sino que la operación se ajusta al calendario escolar de los universitarios, “podríamos decir que son prácticamente dos semanas que, por el tema financiero, no se abría”.

Abundó que, “por la misma situación” económica, no se ofrecerá la cena, que se servía en un horario de 7 a 8:30 de la noche, sólo almuerzos y comidas de lunes a viernes, cuyo costo es de 8 pesos para moradores de casas de estudiantes, tanto de la UAG como del gobierno estatal, de 15 pesos para estudiantes de la UAG y de 18 pesos para adultos mayores.

El servicio también se proporcionaba para público general, con un costo de 55 pesos por comida, pero “por el momento”, se limitará a los tres grupos señalados, ante la falta de subsidio.

Ofelio Chavelas indicó que el comedor tiene ingresos propios por las cuotas mínimas, que cubren entre 18 y 20 por ciento del gasto total de la operatividad, “todo lo demás lo absorbe la administración central”.

Resaltó que los insumos se compran “al día” y hay entre 2 mil y 2 mil 700 usuarios diarios. Que el precio depende del menú, “a veces, aumenta mucho cuando se da pechuga rellena, siempre son menús variados, nunca se repite y siempre con la finalidad de que sea nutritivo para el estudiante”.

Consultada sobre el cierre del comedor, una estudiante de la Facultad de Derecho, originaria de Petatlán, contó que además de estudiar también trabaja, para poder solventar sus gastos.

Dijo que renta un lugar en la colonia Santo Domingo, cerca del parque cementerio La Paz, y trabaja en una cocina económica a un costado de Galerías Chilpancingo, que por la distancia entre ambos puntos y su facultad, ubicada en Ciudad Universitaria Sur, el comedor es su primera y casi única opción para poder alimentarse.

“Las rentas céntricas están muy caras, por eso me fui a rentar hasta la orilla, porque allá es más barato para mí, pero la complicación es que transporte hay muy poco. Sólo hay dos rutas para donde yo vivo y otra que me deja más cerca, tengo que caminar alrededor de 15 minutos desde la parada”, contó.

Ante esta situación, dijo que el cierre del comedor “sí representa un golpe, quizá para mí no tanto en la cena, pero tengo compañeros que hacen aquí las tres comidas”.

En ese sentido, puntualizó que la reducción de tres a dos comidas al día “sí representa un duro golpe, porque hemos estado comiendo con bolillos o cosas que no representen un gasto mayor, porque en la escuela nos piden engargolados, nos piden trabajos y hay que tener el dinero para eso”.

Manifestó que los alumnos de bajos recursos se enfrentan al dilema constante: “O como bien o dejo dinero para los gastos que se vienen, y más ahorita, que recién arranca el semestre”.

Otra estudiante de la Escuela Superior de Ciencias Económicas, originaria de Atliaca, municipio de Tixtla, consideró que el comedor no debería cerrarse, ya que “beneficia demasiado a los estudiantes que no tienen recursos económicos. Está súper bien, cuando me enteré que ya abrieron el comedor pensé que voy a venir seguido”.

Alina Navarrete Fernández/ Foto: Jesús Eduardo Guerrero