2 abril,2022 9:24 am

Relata la directora tecpaneca Sofía Ayerdi cómo logró participar en la entrega de los premios Oscar

“Si sigues adelante, es casi imposible que no seas exitoso”, subraya la joven, que estudia cine en la California State University Northridge

Acapulco, Guerrero, 2 de abril de 2022. Es la noche del domingo 27 de marzo en el Dolby Theatre de Hollywood en Los Ángeles, California, y de pie en el backstage Sofía aún no lo puede creer: está participando en la ceremonia de la entrega 94 de los premios Oscar.

En medio del glamour y el protocolo, luego de la alfombra roja, ante las estrellas de Hollywood que siempre admiró, vestida para la ocasión y tras sesiones maratónicas de ensayos, aún no está segura de que deba estar ahí.

No obstante, en algún momento se relaja, respira y lo procesa: “estás en la gala de los Oscar y por Dios, que en el cine no hay nada más arriba”, así que se concentra en lo que tiene que hacer; sabe que la noche debe salir perfecta.

No hay lugar en su mente para más dudas ni titubeos incluso, no hay tiempo para entender lo que pasará más adelante con Will Smith y Chris Rock y tal vez, tampoco para algún recuerdo especial, de la infancia que le dé certidumbre.

Pero sí, lo hay.

Los comienzos

Sofía Ayerdi Morales, relata en entrevista vía Zoom desde Los Ángeles, que aún tiene claro el momento de cuando se enamoró de las imágenes; asegura, tendría alrededor de 12 años cuando tuvo por primera vez una cámara y empezó a tomar fotos y videos de su familia a escondidas para editarlos y luego mostrárselos.

“Cuando a partir de esos videos creaba una historia y luego se los volvía enseñar veía que era un gusto para ellos, ahí me di cuenta del poder de crear historias a través de estos medios audiovisuales y me encantó hacerlo y contar historias y mostrar mi perspectiva del mundo a través de este medio”.

Así, y tras su paso por la escuela secundaria y luego la preparatoria, decidió formalmente que estudiaría cine fuera del país “porque en México si bien hay escuelas es muy difícil entrar”, y aprovechando su doble nacionalidad se fue a estudiar producción fílmica en la California State University Northridge (CSUN) y fue estando ahí que el año anterior fue seleccionada para hacer una pasantía en el programa Gold Rising de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas o (AMPAS), de donde fue seleccionada para colaborar en la ceremonia de los Oscar y entregar las estatuillas a los ganadores.

En el camino

Regresamos a los primeros días de escuela, a los primeros días en Los Ángeles, cuando Sofía  se dio cuenta de que el cine es una industria difícil y que muchas veces la frustración es el pan de cada día.

“Todos tienen las mismas ganas que tú, por lo que hay que mentalizarse en que no va a ser fácil, hay que prepararse uno mismo a no rendirse” y nos relata algunas anécdotas tales como la de viajar sola a altas horas de la noche en el metro de la ciudad, de cuando un director la puso a pasear a sus perros y a levantar caca todo el día o cuando inventó que tenía experiencia para poder ser segundo asistente de producción.

“Sin saber cómo, alcé la mano y dije que yo ya lo había hecho antes, que me dan el trabajo e instantáneamente me puse a guglear lo que hace un asistente de producción porque no tenía ni idea”, recuerda entre risas.

“Al final del día pude trabajar, aprendí lo que quería y si bien cometí algunos errores, como que me sentí bien al tomar esa decisión arriesgada y generar experiencia”.

“Si sigues adelante, es casi imposible que no seas exitoso”, añade, ampliando sus recuerdos hasta cuando muchos de sus compañeros de escuela al salir de clases se iban a descansar mientras ella buscaba la manera de buscar trabajo dentro de la industria para seguir aprendiendo.

“Estoy en Los Ángeles, muchísima gente quisiera estar aquí, así que debo tomar ventaja y aprovecharlo al máximo”.

Recuerdos de Tecpan

“Soy Sofía Ayerdi Morales, 22 años, mi familia es de Tecpan, mi mamá (Belinda) es de ahí, aunque nació en Chilpancingo, mi papá de San Luis y sí, yo nací en Texas pero cada verano, cada Semana Santa nos íbamos a Tecpan de vacaciones y realmente yo, cuando recuerdo mi infancia, esos momentos claves de mi infancia, son en Tecpan”, destaca orgullosa en la conversación agregando que sólo estudió ahí el preescolar y dos años de secundaria

“Tecpan está ahí, en mis recuerdos, presente, aunque no haya nacido ahí; las idas a la playa, las cenas en familia (tiene demás dos hermanos, Navila y Luis Roberto), todo eso provee mucho de lo que soy ahora”.

De hecho, revela, “por la pandemia tomé clases en línea desde Tecpan; nunca pensé que regresaría ya estando en la universidad, en Estados Unidos, no había esa posibilidad hasta la pandemia y realmente me siento muy agradecida por esa oportunidad; fue un momento de regresar a donde soy, al origen y darme cuenta y reafirmar sobre las historias que quiero contar en el cine y reafirma mis raíces, mi pasado, mi cultura, por lo que fue muy bonito estar ahí”.

Tras ello, adelanta que en un futuro, “a largo plazo, regresaría a hacer proyectos, especialmente por el tipo de historias que quiero contar y claro, por las locaciones”.

El show debe seguir

No obstante, la vida sigue y hay que dejar a tras la emoción del día, del momento, de ver su nombre en redes sociales, por todos lados –aunque se sienta muy bonito, acepta–, “lo que sigue es seguir haciendo cortometrajes”, mismos que se pueden ver en línea en sus redes sociales.

“Acabo de sacar mi último hace dos semanas y ya estoy trabajando en el siguiente –de nombre El sueño– que voy a empezar a grabar a principios de mayo y probablemente saque otro en el verano o en el otoño.

A la fecha, presume, tiene su propia marca productora –Zanate Films–, pertenece al colectivo de cineastas jóvenes First Frame de Blackmagic Collective y ha grabado dos cortometrajes con guiones de su autoría: Halfway, sobre las desigualdades que existen entre la gente para tener educación y Taliban flower, que busca desestigmatizar la vulnerabilidad masculina a través de los ojos de un soldado talibán.

Tras aceptar su gusto por historias reales que pudieran parecer ficción, comentó que “me gusta combinar la cultura de diferentes países; me gusta viajar y sé que a través del cine puedo hacerlo también”.

Y en medio de su admiración por directores como Almodóvar, Del Toro, Cuarón o el Negro Iñárritu o por guionistas como Charlie Kaufman, en medio de su afición por los viajes (ha podido conocer Canadá, China, Tailandia y Europa) y en medio de su gusto por leer historias de misterio y de no ficción así como biografías, no suelta ni soltará los estudios, promete.

“En este momento me ocupo de continuar con mis estudios, me gradúo en diciembre de este año y luego hay que empezar a buscar más pasantías, más trabajo y seguir conociendo gente, buscando experiencias, seguir aprendiendo”, indicando que quiere especializarse en dirección de cine, pero está abierta a todo.

Will Smith vs Chris Rock

En uno de los momentos más impactantes de toda la historia de los premios Oscar, el actor Will Smith, ganador a Mejor Actor por la película Rey Richard, golpeó en vivo al comediante Chris Rock por una broma realizada en plena ceremonia acerca de la alopecia de su esposa, Jada Pinkett.

Sofía se ríe de nervios, estaba en el backstage, atrás, en lo suyo; “había una pantalla gigante donde todos vimos lo que estaba pasando y al principio pensé que era una broma, como un juego, cuando (Will Smith) se paró a dar la cachetada a Chris Rock pensé que era falso, porque vi mucha gente riendo pero de repente todo quedó en silencio, un silencio incómodo, todos en shock, viendo que sí hubo un enojo de verdad”.

Es más, revela, “muchas personas no vieron bien lo ocurrido, no lo entendieron al principio, pues no era parte del guión” por lo que aseguró todo fue real, confesando que Chris Rock, ya tras bambalinas, se aferraba a la normalidad, al no pasa nada, “intentando esconder una especie de pena, incómodo”, mientras más adelante, cuando Will Smith subió por su premio se la pasó disculpándose.

La búsqueda de la felicidad

La noche de los Oscar, dice, “aún la sigo procesando, es el máximo evento en el cine, los Oscar son los Oscar”.

“Fue un momento de mucha gratitud hacia la vida, a las personas que me han acompañado y también de mucha confusión de saber qué estoy haciendo aquí, de no saber qué pasa y también mi mentalidad fue mucho de darme cuenta de lo bonito que es estar ahí y de que hay que seguir trabajando para regresar, pero ahora del otro lado”, con los actores, directores y productores.

En los momentos que tenía libres en los ensayos, recuerda, “sí lo visualicé, me dije: ‘Sofía, debes trabajar para estar más delante de este lado’” y vuelve a recordar que al término de la ceremonia se reunió con su familia que pudo estar ahí, con ella, y después corrió a festejar con sus amigos a la fiesta que organiza la Academia, y claro, tomarse las fotos con famosos como John Travolta o Anthony Hopkins.

Y si bien estuvo a lado de Eugenio Derbez, prefirió acercarse a él y platicar, luego de que la cinta CODA, en la que participó, fue la triunfadora a Mejor Película de manera sorpresiva.

“Fui de las primeras personas que lo felicitó al salir del escenario, Eugenio venía atrás y sin nadie alrededor y me acerqué para felicitarlo, y que me daba mucho gusto verlo en el escenario con todos los ganadores, le di un abrazo, lo cual me agradeció mucho”.

Epílogo

Es la noche del jueves 31 de marzo en algún lugar de Los Ángeles, California, Sofía descansa en su departamento y aún no lo puede creer: participó en la ceremonia de la entrega 94 de los premios Oscar.

Ahora, lejos del glamour y el protocolo, luego de la alfombra roja, ante el recuerdo de las estrellas de Hollywood que siempre admiró, vestida cómodamente en pants y sentada frente a la computadora, reflexiona.

“He tenido, sí, algunas ventajas para poder realizar mis sueños, pero podría decir que hay que ver cuáles desventajas tenemos para transformarlas en lo contrario; hay que darse cuenta de que esas desventajas te pueden ayudar a echarle aún más ganas y ver maneras distintas de llegar a tus objetivos porque a veces cuando se te dan las cosas muy fácil no valoras, no aprendes”.

Así, concluye, “yo diría que hay que seguir luchando a pesar de las adversidades, los momentos difíciles y estar muy enfocados, tener un objetivo muy claro, una visión muy clara de lo que quieres hacer, de lo que quieres obtener y no rendirte, no pensar que algún objetivo es muy loco, muy imposible, siempre verlo como algo posible, que puede pasar y seguir y seguir luchando”.

Texto: Óscar Ricardo Muñoz Cano

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