
Coyuca de Benítez, Guerrero, a 25 de febrero de 2025.- La mayoría de los campesinos están acostumbrados al fertilizante químico para acelerar la producción de sus cultivos, pero la propuesta de la asociación de mujeres Tianguis Campesino Agroecológico que se instala cada 15 días en el zócalo de Coyuca de Benítez, es que los productos elaborados con abono orgánico son mejores.
La transición a la agroecología cuesta al principio porque el abono orgánico “es más calmado, pero sabes que comes una cosa sana, un alimento sano, una tortilla y todo lo que comes, tú trabajas el abono orgánico tú sabes qué es lo que tú comes”, dijo la presidenta de la asociación, Aurelia Santos, en entrevista.
El Tianguis Campesino Agroecológico participó en el Cuarto Encuentro de Promotores Agroecológicos de Guerrero, que se celebró el viernes y sábado pasado en el Centro de Educación, Experimentación, Producción y Demostración de Insumos y Tecnologías Sustentables (Ceprodites), ubicado en el kilómetro 10 de la carretera libre de Paso de Texca a Bajos del Ejido, en Coyuca de Benítez.
La presidenta de la asociación, Aurelia Santos Carrizal contó que ingresó al Tianguis Campesino en el 2007, pero años antes ya se había conformado el grupo en Atoyac un par de años antes, actualmente son 12 mujeres integrantes.
Una de las fundadoras es Pascuala Santiago Díaz, quien ofertó sus productos derivados de la miel, gotas, perlitas sobre una mesa de plástico puesta a un costado de donde se llevaron a cabo los talleres de prácticas agroecológicas, impulsados por la Universidad Campesina del Sur (Unicam-Sur).
Pascuala Santiago de 61 años y originaria de la comunidad Plan de los Molinos, de la Sierra de Atoyac, ha sido toda su vida campesina, desde pequeña participó en la siembra de café, frijol y maíz, y fue en la organización Unión de Pueblos donde transitó a la agroecología.
Expuso que uno de los problemas que enfrentan es el precio de sus frutos porque los clientes quieren rebajarlo, pero éste tiene que subir ligeramente si se produce desde la agroecología, que en su caso práctica no fumigando los apiarios de miel, se corta con machete o tarecua.
El Tianguis Campesino Agroecológico promueve la producción en el campo desde la agroecología, con cultivos impulsados por el abono orgánico, el cual producen con la lombriz californiana, “es una lombricita roja, pequeña, y a esa lombricita lo que es el estiércol de vaca (también con el de burro o de caballo) lo deshidratamos porque ya ve que a veces el estiércol lleva a veces plaga”, junto con cáscara de fruta, explicó Aurelia Santos.
La campesina es originaria de la comunidad coyuquense Las Lomitas, donde produce tomate, chile criollo, maíz, chilate, “le damos valor al producto del campo, por ejemplo, el coco, las cocadas, el atole de coco; el cacao, el chocolate, el chilate, el atole de champurrado”.
De su transición del cultivo convencional con fertilizante químico al cultivo agroecológico, contó que al principio le costó trabajo porque “todos están acostumbrados a lo que es el químico para que su hortaliza, su producto, produzca rápido y vean más rápido lo que es el producto”.
“Y es lo que es muy difícil, la gente se va adaptando poco a poco a trabajar lo que es el orgánico porque el orgánico es más calmado, pero sabes que comes una cosa sana, un alimento sano, una tortilla y todo lo que comes; tú trabajas el abono orgánico tú sabes qué es lo que tú comes”.
Aurelia Santos insistió en la diferencia entre los productos elaborados con abono orgánico y los que llevan fertilizante agroquímico, “porque sabes algo que estás comiendo sano y no llevan enfermedades, a lo que es químico sí porque ya ve que ahorita hay demasiadas enfermedades”.
El Tianguis Campesino Agroecológico, que se va a instalar el próximo viernes entre el Ayuntamiento y la iglesia de Coyuca de Benítez, fue una de las varias organizaciones que firmaron el documento en el que solicitan, entre otras demandas, que el 30 por ciento del presupuesto del programa de Fertilizantes se destine a bioinsumos, como se comprometió la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en un encuentro nacional campesino el 10 de abril de 2024.
Texto y foto: Ramón Gracida Gómez


