12 junio,2025 8:54 am

Repican campanas de Santa Prisca y cientos despiden al estudiante asesinado en Iguala

 

Taxco, Guerrero, a 12 de junio de 2025.- Las campanas de la parroquia de Santa Prisca resonaron ayer a las tres de la tarde, hora en que concluyó la misa para despedir al joven estudiante taxqueño, César Roberto de la Rosa García de 19 años de edad, quien fue localizado sin vida la tarde-noche del lunes en una fosa clandestina cerca de la colonia Loma de Coyotes de Iguala, ciudad en la que estudiaba la carrera de Ingeniería Industrial en el Instituto Tecnológico de Iguala.

Una vez más, la tragedia cimbró a este municipio por el asesinato del joven taxqueño, después de haber estado desaparecido desde el pasado 2 de junio. Fueron cientos y cientos de personas que asistieron a la misa, unos se congregaron en los alrededores del zócalo y muchos más se fueron sumando hasta alcanzar alrededor de un millar, entre familiares, amigos y vecinos, quienes acompañaron al cortejo en medio de decenas de globos blancos y los redobles de tambores y trompetas con notas dolientes entonadas por la Banda de Guerra del Sindicato de Mineros.

Al final de la misa en Santa Prisca los aplausos brotaron unánimes a manera de despedida, lo que la multitud afuera secundó de inmediato con emoción sincera.

Ahí ya estaban listos vehículos de Tránsito Municipal y de la Policía Estatal para colaborar en la partida y coadyuvar en el orden y avance del cortejo. En los preparativos sólo se escuchaban los sonidos de los tambores y las trompetas.

Las campanas sellaron ese momento varios minutos y después el silencio prevaleció durante el trayecto, con una camioneta cerrada de la funeraria y coronas de flores solidarias arriba.

Enseguida el ataúd y una pequeña corona de su familia, cargado por voluntarios que se fueron rotando en esa tarea, partieron lentamente de Santa Prisca.

A la descubierta apareció la banda conformada en su mayoría por jóvenes mujeres y hombres y algunos menores, y en otro bloque muy cercano iban niños y jóvenes familiares cercanos con un retrato del fallecido.

La multitud caminó conmovida. Primero, su desaparición y la esperanza para encontrarlo fue tensa y luego, a la semana su localización ya sin vida, sacudió de nueva cuenta a la ciudadanía en un municipio que ostenta la categoría de Pueblo Mágico, pero al que la voz popular y los medios se refieren como Pueblo Trágico, donde el actual alcalde y sus corifeos pregonan repetidamente la cantaleta de que en Taxco regresó la paz social y la seguridad, cuando en las acciones las autoridades mostraron negligencia y lentitud en la búsqueda del hoy occiso.

Hasta acá también llegaron sus compañeros estudiantes del Instituto Tecnológico de Iguala, todos en actitud de duelo, respeto y un marcado silencio, y los globos blancos de los que algunos volaron hacia el cielo.

Entre los acompañantes que caminaron sin prisas, a ritmo lento, por las mismas calles empedradas que recorrió César Roberto, predominaron los colores blanco y negro, en tanto las notas de la Banda de Guerra parecían estallar en un llanto contenido, semejante al de la gran mayoría de taxqueños que lo despedían desde su barrio de Los Izotes, en la parte alta de la ciudad, y de barrios abajo y por el centro histórico, el zócalo, Santa Prisca, la Plazuela de San Juan, Cenaobscuras, San Nicolás y San Miguel para enfilar sobre la calle Moisés Carbajal o de El Panteón, y llevarlo a su última morada el Panteón Municipal.

“No estás solo, no estamos solos, somos el Tec de Iguala”, se alcanzó a leer en la parte de atrás en una playera estampada que vestía un joven que llegó con otros compañeros con decenas de globos blancos.

Texto y foto: Claudio Viveros Hernández