
Guillermo Rivera
El Sur / Ciudad de México
Miguel Silva Arellano comenzó a practicar ajedrez cuando tenía seis años. Ocho años después, el adolescente se ha convertido en campeón del país en la categoría varonil de 13 a 14 años en los Juegos Nacionales de la Conade, tras un proceso que inició en Chilpancingo, de donde es oriundo.
El ajedrez ocupa de 20 a 24 horas a la semana en la vida de Miguel desde su infancia. Comenzó en el último año del kínder: “Era una materia, lo aprendí, fue algo normal. No representó mucho”, dice en entrevista con El Sur.
Cuando ingresó a la primaria tuvo oportunidad de elegir entre talleres de futbol, computación o ajedrez. Miguel optó por este último, y desde entonces su destreza en el tablero comenzó a despegar.
En mayo pasado cumplió 14 años. Una medalla de oro y ocho años después de aquella decisión escolar, cuenta que el juego le empezó a gustar mucho porque, además de aprender y jugar, podía hacer amistades. “Nunca fue aburrido, tenía amigos a quienes también les gustaba el ajedrez. Es lo que veo de diferencia con otros deportes”.
Por ejemplo, explica Miguel, en el futbol y el ajedrez entrenas y la mejoría va en aumento. Son diferentes niveles, pero con el ajedrez, explica, él se siente más conectado con quienes compite. “Es más íntimo. Estás cara a cara. Hay veces en que puedes platicar y se van forjando las amistades. Eso es muy importante para mí”.
El ajedrez le ha ayudado, comenta, a fortalecer el trabajo en equipo y a concentrarse también en la escuela.
Nervioso, feliz y emocionado
Miguel nunca antes había participado en los Juegos Nacionales organizados por la Comisión Nacional del Deporte (Conade). “Siento que es el nacional más difícil que puedes ganar, pues ahí no juegas porque pagas. Van los mejores de todo el país. Se van eliminando. Pueden jugar miles de personas en la primera eliminatoria, y de ésas sólo pasan 30. Se hace el torneo más difícil de México”.
Por eso, añade Miguel, cuando ganó esta competencia –antes conocida como Olimpiada Nacional–se sintió el mejor. “Después de tantos años de complicaciones, de no poder, supe por fin que lo había logrado, y fue un sueño cumplido”. Ello a pesar de que se atravesó la pandemia de Covid-19 y no entrenaba como debía, no contaba con la suficiente experiencia y la mayoría del tiempo tampoco tenía entrenador.
Todo eso quedó atrás. Ahora, su propósito es representar a México en el Campeonato Mundial de la Juventud de Sub 14, que se realizará en Italia en noviembre próximo. Ganó el pase a principios de este año en el Festival Nacional de Ajedrez de la Juventud en Ciudad de México, donde participaron jugadores de todas las edades y estados del país.
“Me siento nervioso, pero a la vez muy feliz y emocionado porque voy a hacer un gran papel en Italia”, augura. Además, menciona, quiere regresar a los Juegos Nacionales Conade el próximo año y ganar más medallas.
En ascenso y con apoyo
de la gobernadora
Miguel Arturo Silva Almazán, papá de Miguel, reconoce que él no sabía que el ajedrez podía ser un juego-deporte de alta competencia. “No era algo que me pasara por la cabeza”, dice a El Sur. Recuerda que en algún momento pensó que su hijo jugaría ajedrez por un mes o poco más y que después lo dejaría por el futbol.
No fue así. Miguel continuó la práctica y un día fue invitado por sus profesores a un torneo de ajedrez en Cuernavaca. “Yo jamás pensé que hubiera torneos de ajedrez”, reitera aún con tono de sorpresa Miguel papá.
Tiempo después Miguel hijo llegaría a los Juegos Nacionales Conade tras atender la convocatoria de la institución deportiva a todos los municipios de la República con el propósito de que participaran en las eliminatorias de diferentes deportes, entre ellos el ajedrez.
Como los demás jóvenes, Miguel comenzó el proceso desde el nivel municipal, en Chilpancingo. Contó con el apoyo de la Asociación Estatal de Ajedrez, que invitó a los cuatro clubes de la demarcción que lo practican .
Se celebraron las competencias municipales y fueron seleccionados dos jóvenes por cada municipio. Uno de los dos de Chilpancingo era Miguel.
En el nivel estatal ganaron dos niñas y dos niños de tres edades distintas. En el torneo macro regional participaron Guerrero, Querétaro, Morelos, Ciudad de México y Estado de México. Cada uno con dos representantes por categoría varonil y femenil.
En esta última ronda, de Guerrero solamente calificó Miguel. Los demás niños no alcanzaron el pase a los Nacionales Conade, que este año se efectuaron durante el mes de junio en Villahermosa, Tabasco.
El Instituto del Deporte de Guerrero (Indeg) conduce todo el proceso, indica Miguel papá. A nivel nacional, agrega, participan entre 5 mil y 10 mil jóvenes en la categoría en la que Miguel venció.
Miguel papá dice que la madurez de su hijo en esta disciplina es evidente. En julio de 2022, en Puebla, obtuvo un tercer lugar en un campeonato nacional. En Cadereyta, Querétaro, quedó en el segundo de un torneo internacional. En otro similar, también internacional y que tuvo lugar en septiembre pasado en Ciudad de México, se fue con el primer lugar de su categoría. Posteriormente ganó en otro evento a todos los concursantes de diferentes edades.
A principios de 2023, Miguel hijo logró el primer lugar del Festival Nacional de Ajedrez de la Juventud en la capital del país y fue seleccionado para representar a México en Italia en el Campeonato Mundial de la Juventud de Sub 14.
El Indeg ha brindado apoyos, enfatiza Miguel papá. Cuenta que su hijo habló con la gobernadora Evelyn Salgado Pineda “el día del abanderamiento de la selección estatal para los Nacionales Conade. Ella dio instrucción a su secretario para que se le apoyara”.
Descubriendo “un mundo nuevo”
Al referirse al significado que tiene en la familia el desempeño de su joven hijo en el llamado deporte-ciencia, Miguel padre lo resume en una frase: “Descubres un nuevo mundo.
“Es una experiencia que comparto con los papás de niños que van empezando. A veces nos desesperamos porque es un proceso largo. El entrenador dice que el niño va a ganar, pero siempre en el primer torneo en que participa tu hijo no figura. Creo que los niños no se dan por vencidos, sino los papás. En nuestro caso, esta medalla ha significado sacrificar viajes familiares, fines de semanas, vacaciones, para ir a torneos de ajedrez. Además de los gastos”.
Miguel hijo, aparte de jugar ajedrez, asiste a la secundaria y juega futbol, otro deporte que le apasiona, aunque su amor incondicional es para el ajedrez.
–¿Cómo se relacionan el ajedrez y el futbol? –se pregunta al adolescente.
–Al principio, el futbol no me gustaba. Lo practicaba más por tradición de mi familia, pero cuando fue el Mundial de Rusia 2018 me empezó a gustar. El futbol me ayuda mucho a desestresarme después de que llevo muchas horas jugando ajedrez. Voy con mis amigos, echamos retas. Sí que funciona.
–¿Qué le dices a otros niños que no están muy convencidos de jugar ajedrez?
–Les digo que expandan su mente, que lo jueguen. Que practiquen. Yo también pensaba que era aburrido, o que no era divertido, pero cuando empiezas a jugar ajedrez descubres un nuevo mundo –dice, parafraseando a su papá.


