
Acapulco, Guerrero, a 17 de marzo de 2026.- Integrantes de la Red Feminista de Acapulco Revolución Violeta, acusaron “simulación” por parte de autoridades en defensa de los derechos de las mujeres, en la conmemoración del 8M, y afirmaron que el movimiento feminista debe ser “apartidista”; lo anterior en respuesta a la marcha que realizaron mujeres que simpatizan con Morena en apoyo a la alcaldesa Abelina López Rodríguez.
Este lunes, una decena de mujeres que integran dicha red, conformada por ocho colectivas independientes, ofrecieron una conferencia de prensa en el restaurante Arúgula del Parque Papagayo. Leyeron un pronunciamiento en donde criticaron que los funcionarios se vuelven “aliados” y feministas utilizando el color morado, mientras que en la práctica persisten omisiones para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.
Las activistas reconocieron que las mujeres que están en puestos de poder pueden ser víctimas de violencia política, pero su obligación es hacer políticas públicas o acciones afirmativas que erradiquen la violencia contra las mujeres.
De los altos índices de violencia en Acapulco, Violeta Hernández dijo: “sabemos que van nueve mujeres víctimas de feminicidio, sabemos que todavía hay una alerta de género que hay que seguir atendiendo, y es lo que deben hacer las instituciones, preocuparse por las acciones afirmativas para erradicar la violencia”
La activista Violeta Hernández leyó una parte del pronunciamiento. Contó que marzo es la fecha idónea para que las mujeres acudan a cursos de defensa personal, o aprender a hacer nuestro propio kit forense en caso de desaparición, y las exigencias no sólo existen el 8 de marzo.
“Nos han dejado claro en innumerables ocasiones y de incontables formas, que las instituciones no tienen interés en prevenir, sancionar ni erradicar la violencia de las mujeres, pues es más cómodo ser cómplices de los actos crueles, inhumanos y degradantes que se ejercen en nuestra contra, en lugar de generar acciones afirmativas y transversales”. Reprochó que la violencia contra las mujeres no se trate como una prioridad política, sino como un problema privado que requiere sensibilizar.
Sostuvo que a los funcionarios les falta instruirse en estudios feministas, perspectiva de género y derechos humanos, porque “la ignorancia no exime de culpa”.
“Es su obligación ser diligentes en el ejercicio de sus funciones; errar es de seres humanos, sí, pero lo que siempre pasa en marzo no es un descuido o mal asesoramiento, es la expresión de la politiquería disfrazada de supuesta sororidad, es el uso inadecuado de los recursos del Estado para respaldar campañas políticas e intentar tapar la sana crítica con un pañuelo morado manchado de opresión”, puntualizó la activista.
Criticó que los funcionarios se valgan de sus puestos de poder para someter a las mujeres trabajadoras que viven del salario mínimo, a las que pretenden “coaccionar con una despensa aprovechándose de su vulnerabilidad sólo para integrar sus mítines. Y ahora hasta supuestas marchas que al final solo buscan beneficio propio. Somos nosotras las que padecemos los estragos y el miedo de la violencia misógina todos los días, somos aquellas cuyos empleos, salud, vida e integridad penden de un hilo”.
Paola Cisneros dijo “esa violencia política de la que tanto se escudan para justificar sus actos y omisiones es parte del resultado de la lucha feminista. No negamos que las mujeres que representan cargos de elección popular o puestos de poder son propensas a padecer violencia política en razón de su sexo, pero es inadmisible condicionar apoyos, negar empleos o repartir despensas a cambio de un respaldo para puestos políticos; la dignidad y los derechos de las mujeres no son moneda de cambio ni estrategia de campaña”.
Agregó que es obligación de los gobiernos crear políticas públicas, acciones afirmativas con un enfoque interseccional que ayuden a disminuir la violencia en contra de las mujeres, y no marchar por las calles, porque las manifestaciones son la expresión de una sociedad civil harta de vivir con miedo y para señalar las deficiencias del gobierno.
“Es obligación de las funcionarias ser críticas del sistema, críticas de las instituciones donde laboran, porque esa es la deuda que tienen con las mujeres, aquellas que nos precedieron para que pudiésemos votar y ser votadas, no están para arrodillarse ante el patriarcado, ni para simular un supuesto feminismo”.
Enfatizó que “ni Dios, ni patria, ni marido, el feminismo es apartidista y nuestro activismo tiene historia… por eso no toleraremos ningún tipo de burla o falta de respeto. Condenamos la simulación por parte de las instituciones de gobierno, porque el feminismo es y será para todas no de quienes gobiernan”.
Aurora Harrison

