
Frente a la apatía social, el guerrerense apuesta por un registro visual despojado de ficción para preservar la historia y la vida cotidiana de su ciudad natal
Chilpancingo, Guerrero, 27 de abril de 2026. El documentalista Raymundo Ricardo Ruiz Avilés (Taxco, 1974), rescata, a través de la imagen, la historia, cultura y vida cotidiana de Taxco ante una sociedad apática y morbosa.
“En mi caso no van a ver ficción, ni las grandes producciones, sino el retrato de la verdadera historia de lo que ocurre en Taxco. De forma cruda, bruta, natural”, dice.
Ruiz Avilés estudió en la Facultad de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Guerrero y se ha formado en periodismo.
A partir de 2013, cuando ingresó a la Escuela Activa de Fotografía en Morelos, inició su trabajo como documentalista a través de la fotografía y luego del video.
Raymundo Ruiz fue entrevistado a propósito del inició de la undécima edición del Festival Internacional de Cine en Taxco, que se desarrolla del 24 de abril al 2 de mayo en la ciudad platera.
El corto documental del taxqueño, Judas y Juan Crisóstomo Estrada, es parte de la selección oficial de la sección X Talento Guerrerense.
La charla es una terraza del Museo de Arte Virreinal de Taxco, donde hasta el 30 de abril se presenta la exposición fotográfica Ánimas anónimas. En una sala también se presentan tres cortometrajes de Raymundo Ruiz en torno a esa representación, sus actores y penitentes.
El trabajo como documentalista de Ruiz Avilés nace de una premisa: hay fragmentos y personajes importantes en la historia de Taxco que considera necesario dar a conocer.
La historia, dice, se está perdiendo o está siendo transformada.
“He visto que la nueva sociedad en Taxco se ha vuelto muy apática, no le interesa el crecimiento ni la historia de su lugar de origen.
“La nueva forma de vida a nivel mundial, la tecnología y sus redes sociales, ha generado que las nuevas generaciones se vuelvan más apáticas, que la gente se vuelva mas morbosa y no le interese lo que ocurre en su entorno social”.
Esto desafortunadamente, afirma, va empobreciendo la identidad de los taxqueños.
Durante su trayectoria ha realizado 30 cortometrajes y mediometrajes que tocan temas históricos, tradiciones, la modernidad y la vida cotidiana de Taxco y sus alrededores. Siete materiales están alojados en el canal de YouTube Memoria.
Sus obras también han sido seleccionadas y premiadas en festivales importantes de cine como el Festival Internacional de Morelia, el Festival de Cine Guerrerense y el Festival Internacional de Taxco.
“Lo que intento que se quede ahí como material de consulta para las nuevas generaciones”, dice.
El documentalista habla de las dificultades que ha encontrado para hacer su obra y su estilo “bruto” y “natural”.
“De entrada, no soy cineasta, pero si me dedico a documentar y trato de hacerlo desde mi perspectiva dentro del periodismo. Tienes todo en contra y tienes que ver la forma para poder salir”.
Pone como ejemplo que, en este festival de cine en Taxco, su documental Judas está seleccionado junto a otros cuatro en su categoría.
“Dos son trabajos de altura como Voces del abismo, de Irving Serrano, que ha tenido varios galardones. La diferencia es que ellos son varios los que se involucran, traen un guión, doble o triple cámara, producción, postproducción”.
En su caso, dice, presenta la historia de acuerdo a cómo se le va presentando en el día a día, en el campo.
“Hay muchas dificultades porque no mides la luz, no tienes todo controlado, a ciertos tiempos, con cierto diálogo, hay planos. Trabajo en solo plano para poder tener información”.
El entorno social de Taxco y su región, también juega en contra.
“Te enfrentas a muchas cosas en la misma sociedad, la misma inseguridad, y es difícil, pero se necesita empezar hacer algo y dejar algo”.
–¿Hay un tema que no hayas realizado o que te hayas auto censurado?
–“Ah no, si, bastantes, varios, los omito, pero sí, que no los he tocado, ni tampoco los quiero trabajar. Pero si no puedes hacer una cosa, es el reflejo de la otra.
“Todos estos trabajos pueden ser producto que ante la violencia que existe, tenemos que sacar algo, la parte cultural y eso puede ayudar.
“Algunos trabajos son parte de toda la violencia que se ha generado y que lo que ha llevado es hacer este tipo de proyectos enfocados en la historia, la cultura, la tradición”.
Y siente fascinación de hacerlo, comenta.
“Me gusta hacerlo, contribuir. En mi caso no van a ver ficción, ni las grandes producciones, sino el retrato de la verdadera historia de lo que ocurre en Taxco.
“Me gusta que la imagen sea cruda, realmente cómo es para que la gente la vea y sienta lo que realmente es. Llegar hasta la parte más natural de lo que se vive, de lo que se tiene, sin quitar o hacer una postproducción muy exagerada”.
Lo más elemental, una cuestión bruta, insiste.
“De esa manera he venido haciendo los trabajos, más brutos, más naturales y me parece que es el estilo que he estado ya tomando porque me permite que se descubra o que se vea tal cuál”.
Lo que si trabaja es en la sonoridad, el control de los colores para mejorar, así como en el blanco y negro con matiz, relieve y contraste para levantar las imágenes.
“Quiero que esta información se vuelva más de consulta, más que un trabajo artístico, que vean que tenemos una memoria histórica en Taxco. No trato de competir, ni de convertirme en cineasta, ni de productor, ni de director.
Dice que actualmente abunda mucho material, pero que carece de información como chismes, violencia o el morbo para saciar el gusto.
Luis Daniel Nava


