
Ciudad de México, 13 de noviembre de 2025.- A pedido del acusado, un juez federal determinó que a más tardar el próximo sábado a las 11:50 horas resolverá si le inicia un proceso a Jorge Antonio Sánchez Ortega, ex agente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), por presuntamente ser el segundo tirador en el magnicidio de Luis Donaldo Colosio.
De acuerdo con fuentes judiciales, en su primera audiencia ante Daniel Marcelino Niño Jiménez, Juez Cuarto de Distrito en Materia Penal de Toluca, el ex agente de inteligencia se reservó su derecho a declarar.
Esa diligencia de declaración preparatoria tuvo lugar el domingo pasado a las 20:00 horas y Sánchez compareció en ella desde el interior del Penal del Altiplano, a través del sistema de videoconferencia.
Salvo sus datos generales como el nombre, la edad y su estado civil, el acusado optó por guardar silencio y no hacer manifestaciones ante Niño Jiménez, según las fuentes consultadas.
Al final de la audiencia, pidió duplicar de 72 a 144 horas el plazo legal para definir su situación jurídica, por lo que será a más tardar el sábado antes de mediodía cuando el juzgador dicte la formal prisión o la libertad por falta de elementos, por el delito de homicidio calificado.
Si el juez lo sujeta a proceso, Sánchez se quedará en el Altiplano durante la instrucción del procedimiento, ya que el delito que le imputan es considerado grave y con prisión preventiva en el sistema de justicia tradicional bajo el que se tramitó su caso.
Sánchez fue detenido el pasado sábado en Tijuana, Baja California, con base en una orden de aprehensión girada un día antes de su captura por el juez Niño Jiménez. Luego fue trasladado vía aérea a Toluca.
El domingo a las 11:50 horas fue puesto a disposición del juez y es a partir de esa hora en que empieza a correr el término que vence el próximo sábado.
La FGR logró esta orden de aprehensión hasta su tercer intento, ya que en los años previos otro juez federal negó dos veces el mandato de captura al considerar que las nuevas pruebas esenciales estaban inducidas por la Fiscalía o eran circunstanciales.
El 24 de noviembre de 2023 y el 5 de enero de 2024 Jesús Chávez Hernández, entonces Juez Quinto de Distrito en Procesos Penales Federales del Estado de México, negó la orden de aprehensión contra Sánchez por carecer de elementos.
La Fiscalía sólo impugnó el segundo revés, pero el 1 de agosto del año pasado los tres magistrados del Primer Tribunal Colegiado de Apelación en Toluca confirmaron por unanimidad la negativa de captura, al carecer de méritos.
El pasado 25 de septiembre, más de un año después, la FGR volvió a pedir la captura del ex agente. En su último revés judicial, la Fiscalía había presentado 9 tomos de su averiguación previa y esta vez consignó 11.
Niño Jiménez, un juez de carrera, ordenó la captura el pasado viernes y al día siguiente la Policía Federal Ministerial capturó a Sánchez, en lo que fue su segunda detención en más de tres décadas por el caso Colosio.
“Segundo tirador”
Sánchez fue detenido por vez primera unos minutos después del magnicidio de Lomas Taurinas, el 23 de marzo de 1994.
La Policía de Tijuana lo capturó porque su chamarra blanca estaba manchada de sangre. Poco después, daría positivo a la prueba de radizonato de sodio.
Aunque el nuevo pliego de consignación consta de 9 mil 242 fojas y 43 anexos con discos compactos, son dos las pruebas con las que la Fiscalía pretende darle un giro al caso y revivir la hipótesis del “segundo tirador”.
Una es el testimonio de Leticia Ortiz, compañera de trabajo de Mario Aburto en la fábrica de plástico Camero Magnéticos, en la Mesa de Otay. En 1998, Ortiz declaró que Aburto fue visitado tres veces en su centro de trabajo por un sujeto al que describió para un retrato hablado.
Veinticinco años después, la mujer identificó en una fotografía al ex agente del Cisen como la persona que visitaba a Aburto, previo al magnicidio. Esta es la única prueba que tiene la FGR para acreditar una acción concertada.
La segunda evidencia disruptiva es un peritaje del 11 de marzo de 2023, que concluye que la chamarra de Sánchez tiene una partícula de GSR (plomo, bario o antimonio) en la zona frontal de la manga izquierda, en la franja media, y en la frontal media del lado derecho de la chamarra, lo que supondría que accionó un arma.
En las dos ocasiones en que el juez Chávez Hernández negó la orden de aprehensión, dijo que el dicho de Leticia Ortiz, por la distancia en el tiempo, es inverosímil y presuntamente fue inducido por la FGR.
En el caso del dictamen pericial, el juez sostuvo que era una prueba circunstancial, porque no hay ningún video ni ninguna prueba científica en la indagatoria que demuestre que el inculpado estaba a centímetros de la víctima.
Máxime que en su informe final del año 2000 la entonces PGR concluyó que Aburto fue el autor de los dos disparos que mataron a Colosio y que en los tres análisis que se le hicieron a la chamarra de Sánchez el resultado fue negativo a derivados de nitrado.
“Lo cierto es que (estas pruebas) son absolutamente ineficaces para demostrar la coautoría de que se trata”, resolvió el juez Chávez, cuando negó la captura el 5 de enero de 2024.
Agencia Reforma


