13 diciembre,2023 12:34 pm

Resurge en pastorela Fernández de Lizardi

 

Ciudad de México, 13 de diciembre de 2023. Tomado por loco, amarrado y humillado por Bato y los demás pastores, un Luzbel a quien la llegada del Mesías tanto angustia no puede sino lamentarse ante su incompetencia.

“¡Pese a mi furor, infiernos! / ¡Que se burle de mí el hombre / tan ruin y débil! ¿Qué es ésto? / Mas no puedo vengarme / porque los defiende el cielo; / sepúltenme los abismos / por siempre en su obscuro centro”, clama para sí aquel diantre.

Así lo plasmó José Joaquín Fernández de Lizardi (1776-1827), “El Pensador Mexicano”, en su pastorela en dos actos La noche más venturosa (1817), de la que la Compañía Nacional de Teatro Clásico Fénix Novohispano presentará una adaptación en el Museo Nacional de las Intervenciones entre el 15 y el 23 de diciembre.

Una revisión a una joya escénica que ya se convirtió en un clásico de la agrupación.

“Tiene todos los elementos de aquella pastorela: ir a ver al Niño Dios; enfrentar al mismo individuo con sus pecados, con la gula, con la avaricia”, detalla en entrevista Francisco Hernández, fundador y director de esta agrupación, quien destaca no sólo los 20 años que llevan escenificando esta puesta sino el valor de hacerlo en un recinto conventual.

“Yo creo que es una cápsula en el tiempo para vivir una gran tradición de este país”, agrega el director escénico.

Punto de encuentro y mezcla entre la cultura dominante de los conquistadores españoles y la de los indígenas que se resistían a desaparecer, como lo ha escrito el académico Felipe Reyes Palacios, el género dramático de las pastorelas tiene su origen en los recursos para la propagación de la fe cristiana en el actual territorio nacional.

Tal estrategia de los frailes evangelizadores en realidad constituyó un espectáculo afín a la sensibilidad del antiguo mundo náhuatl, donde existía una gran tradición teatral, el cual percibía en el enfrentamiento entre Luzbel y el Arcángel Gabriel el de Quetzalcóatl frente a Tezcatlipoca, deidades complementarias de la luz y de las sombras.

“A la llegada de los jesuitas en 1605 se escribe la primera pastorela en verso y en español con fines catequistas, para enseñar a los indígenas a adorar al Niño Dios”, ha relatado el dramaturgo y director teatral Miguel Sabido (REFORMA ,18/12/2004), que por más de 40 años produjo pastorelas en diversos foros.

Hernández, por su parte, destaca el papel de los franciscanos, empezando por Fray Pedro de Gante, de cuyo arribo a la Nueva España se cumplen 500 años este 2023.

“Es él quien tiene la brillante idea, para evangelizar a los mexicas, de traducir los cantos de la Virgen y los cantos de adoración al Niño Dios al náhuatl. Y es a partir de ahí que nace el teatro de evangelización”, apunta Hernández.

“(Luego) surge esta idea también de evangelizar a partir de capillas abiertas, las cuales tienen iconografía de temas bíblicos; ahí se representan estos coloquios, estas obras, para evangelizar, para bautizar no a mil sino a 10 mil o 20 mil personas, y al mismo tiempo viendo las representaciones teatrales”, añade.

Así, el País se jacta como la cuna de una manifestación teatral que a la postre ha constituido también un rasgo tan identitario que continúa convocando a no pocas personas en cada temporada decembrina, al margen de si se es creyente o no.

“Independientemente de que la gente crea o no crea, la pastorela es parte de la identidad de nosotros; una identidad teatral”, sostiene Hernández.

“Y también tiene su parte muy lúdica, y es lo que el mexicano va a ver. La pastorela nace en la Nueva España con este diablo juguetón, con este diablo divertido, porque es romper un orden establecido.

“Más allá de que seamos un México independiente, imperial o barroco, los que habitamos esta tierra siempre hemos buscado romper ese orden”, refrenda. “Y, creamos o no creamos, sí hay que buscar divertirnos y encontrar esta parte de reconciliarnos con nosotros; unirnos a través del canto, de la danza y de la manifestación cultural que nos convoca una pastorela”.

Con libretos escritos por algún vecino inquieto, por párrocos o por la maestra de la escuela, siempre en torno a las peripecias de los pastores para llegar a Belén sorteando trampas y demonios -una metáfora del viaje de la vida, acaso-, las pastorelas también han sido para muchos mexicanos la primera aproximación al arte escénico, aunque sea de forma amateur.

“Son las primeras manifestaciones de la representación teatral”, subraya Hernández.

“Nosotros lo que hacemos, así como lo hizo Fernández de Lizardi, es darle un sentido estético, cuidar los elementos que acompañan a la pastorela y darle una visión artística más que artesanal como se hace en las escuelas”, precisa sobre su montaje, concebido con vestuarios de época, un cuarteto de cuerdas, dos mezzosopranos y hasta una experiencia gastronómica de la mano de la chef Elvira Abarca.

Los boletos de La noche más venturosa, que Hernández sueña con poder llevar un día a Roma, Italia, ante el mismísimo Papa Francisco, tienen un costo de 450 pesos, y pueden adquirirse antes de cada función en el recinto conventual, adscrito al INAH, en Coyoacán.

 

ASÍ LO DIJO

Francisco Hernández, director escénico:

“Independientemente de que la gente crea o no crea, la pastorela es parte de la identidad de nosotros; una identidad teatral. Y también tiene su parte muy lúdica, y es lo que el mexicano va a ver. La pastorela nace en la Nueva España con este diablo juguetón, con este diablo divertido”.

 

TOME NOTA

Qué: Pastorela La noche más venturosa.

Quién: De la Compañía Nacional de Teatro Clásico Fénix Novohispano.

Cuándo: Del 15 al 23 de diciembre, de jueves a sábado, a las 19:00 horas.

Dónde: Museo Nacional de las Intervenciones, ubicado en el cruce de 20 de Agosto y General Anaya, en la Colonia San Diego Churubusco, Coyoacán,

Cuánto: 450 pesos.

 

Texto y foto: Agencia Reforma