
Texto: DPA/ Foto: Especial
Washington, DC, 3 de mayo de 2018. El presidente estadounidense, Donald Trump, reembolsó a su abogado Michael Cohen el pago de 130 mil dólares a la actriz porno Stormy Daniels, según dijo el nuevo miembro de su equipo legal, Rudy Giuliani, aunque el mandatario negó hoy que los fondos estuvieran relacionados con su campaña electoral.
El pago se produjo a través de un bufete de abogados “y el presidente lo devolvió”, aseguró Giuliani en una entrevista con la emisora conservadora Fox News el miércoles por la noche (hora local).
A pesar de que el propio Trump y su portavoz, Sarah Sanders, habían dicho con anterioridad que el presidente no sabía nada del pago, Trump dio hoy una nueva explicación: el reembolso a Cohen fue un adelanto mensual para el abogado y añadió que con ese dinero selló el acuerdo de confidencialidad con Daniels, algo que ocurrió sin el conocimiento y la participación de los organizadores de su campaña electoral. “El dinero de la campaña o de las donaciones electorales no tuvieron nada que ver en este asunto”, escribió Trump en Twitter.
Con este relato -si es que logra fundamentarlo de manera creíble- Trump mata dos pájaros de un tiro. Por un lado, rechaza las acusaciones de que el pago de Cohen fue un respaldo ilegal a su campaña electoral para que no se viera manchada por el escándalo. Por el otro, no se puede desmentir de forma clara su anterior afirmación sobre que no estaba al corriente del soborno.
Por si acaso, Trump volvió a señalar hoy que este tipo de acuerdos son muy habituales entre los famosos y las personas adineradas. El acuerdo de confidencialidad con Stormy Daniels está “plenamente vigente” y será usado en su contra por afirmar que tuvo un affaire con él, aseguró en Twitter. Según el mandatario, Daniels rompió el acuerdo intencionadamente y habló en entrevistas sobre su aventura sexual con él, lo que describió como “acusaciones falsas y extorsionadoras”.
Giuliani, ex alcalde de Nueva York y uno de los más fervientes defensores de Trump durante la campaña electoral, explicó en una entrevista televisiva que el mandatario desconocía los detalles del arreglo, pero “conocía el acuerdo general, que Michael se haría cargo de casos como éste, como yo me encargo de cosas como ésta para mis clientes”. Y añadió: “No los molesto con cada cosa que surge. Son personas ocupadas”.
Según su propia versión, Daniels, cuyo nombre real es Stephanie Clifford, mantuvo relaciones sexuales con Donald Trump en 2006, poco después del nacimiento de Barron, el hijo que el presidente tiene con su esposa Melania.
Cohen admitió haber pagado a la actriz porno 130 mil dólares de su propio bolsillo poco antes de las elecciones presidenciales en noviembre de 20106. El abogado explicó que los organizadores de la campaña electoral no estuvieron implicados en el pago ni directa ni indirectamente. Daniels alegó que se trataba de un soborno.
A principios de abril Trump negó estar al corriente de este pago después de que una periodista le preguntara por ello a bordo del Air Force One. “No”, respondió y añadió que tampoco sabía de dónde procedía el dinero. Cuando le preguntaron por qué su abogado había pagado esa cantidad respondió: “Eso se lo tienen que preguntar a Michael Cohen.”
Este es un asunto delicado para Trump. El 9 de abril el FBI llevó a cabo un registro en el despacho, la vivienda y una habitación de hotel de Cohen durante el cual incautaron correos electrónicos, documentos y documentación empresarial sobre distintos temas, entre otros, el controvertido pago.
El pago se produjo a través de un bufete de abogados “y el presidente lo devolvió”, aseguró Giuliani en una entrevista con la emisora conservadora Fox News el miércoles por la noche (hora local).
A pesar de que el propio Trump y su portavoz, Sarah Sanders, habían dicho con anterioridad que el presidente no sabía nada del pago, Trump dio hoy una nueva explicación: el reembolso a Cohen fue un adelanto mensual para el abogado y añadió que con ese dinero selló el acuerdo de confidencialidad con Daniels, algo que ocurrió sin el conocimiento y la participación de los organizadores de su campaña electoral. “El dinero de la campaña o de las donaciones electorales no tuvieron nada que ver en este asunto”, escribió Trump en Twitter.
Con este relato -si es que logra fundamentarlo de manera creíble- Trump mata dos pájaros de un tiro. Por un lado, rechaza las acusaciones de que el pago de Cohen fue un respaldo ilegal a su campaña electoral para que no se viera manchada por el escándalo. Por el otro, no se puede desmentir de forma clara su anterior afirmación sobre que no estaba al corriente del soborno.
Por si acaso, Trump volvió a señalar hoy que este tipo de acuerdos son muy habituales entre los famosos y las personas adineradas. El acuerdo de confidencialidad con Stormy Daniels está “plenamente vigente” y será usado en su contra por afirmar que tuvo un affaire con él, aseguró en Twitter. Según el mandatario, Daniels rompió el acuerdo intencionadamente y habló en entrevistas sobre su aventura sexual con él, lo que describió como “acusaciones falsas y extorsionadoras”.
Giuliani, ex alcalde de Nueva York y uno de los más fervientes defensores de Trump durante la campaña electoral, explicó en una entrevista televisiva que el mandatario desconocía los detalles del arreglo, pero “conocía el acuerdo general, que Michael se haría cargo de casos como éste, como yo me encargo de cosas como ésta para mis clientes”. Y añadió: “No los molesto con cada cosa que surge. Son personas ocupadas”.
Según su propia versión, Daniels, cuyo nombre real es Stephanie Clifford, mantuvo relaciones sexuales con Donald Trump en 2006, poco después del nacimiento de Barron, el hijo que el presidente tiene con su esposa Melania.
Cohen admitió haber pagado a la actriz porno 130 mil dólares de su propio bolsillo poco antes de las elecciones presidenciales en noviembre de 20106. El abogado explicó que los organizadores de la campaña electoral no estuvieron implicados en el pago ni directa ni indirectamente. Daniels alegó que se trataba de un soborno.
A principios de abril Trump negó estar al corriente de este pago después de que una periodista le preguntara por ello a bordo del Air Force One. “No”, respondió y añadió que tampoco sabía de dónde procedía el dinero. Cuando le preguntaron por qué su abogado había pagado esa cantidad respondió: “Eso se lo tienen que preguntar a Michael Cohen.”
Este es un asunto delicado para Trump. El 9 de abril el FBI llevó a cabo un registro en el despacho, la vivienda y una habitación de hotel de Cohen durante el cual incautaron correos electrónicos, documentos y documentación empresarial sobre distintos temas, entre otros, el controvertido pago.


