
Acapulco, Guerrero, a 15 de mayo de 2025.- El titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), Ricardo Trevilla Trejo presidió este lunes una ceremonia en el panteón Dolores de la Ciudad de México en la que fueron depositados con honores en el muro del Colegio Militar los restos del general Hermenegildo Cuenca Díaz, titular de la misma dependencia en el gobierno de Luis Echeverría (1970-1976) que aplicó el Plan Telaraña para exterminar la guerrilla en Guerrero y se perpetraron los vuelos de la muerte desde la Base Aérea de Pie de la Cuesta.
Una nota publicada ayer en el portal del periódico El País da cuenta de que “la plana mayor de la Defensa Nacional, acompañados por María del Rosario Cuenca Acosta”, hija del general Hermenegildo Cuenca Díaz “protagonizaron este martes una ceremonia en la que se enalteció y celebró el carácter” del general “así como su trayectoria y su incuestionable importancia en el desarrollo y modernización de las Fuerzas Armadas”.
Y el general Gastón Menchaca, vicepresidente de la Asociación Nacional del Heroico Colegio Militar, dijo que durante la gestión de Cuenca Díaz éste “impulsó profundas reformas en las estructuras del Ejército y Fuerza Aérea mexicanas, reflejo de un enfoque firme en la Seguridad Nacional” .
El País rememora que los vínculos de Cuenca Díaz con la guerra sucia “fueron revelados después de que, por órdenes presidenciales durante el sexenio de Vicente Fox, hace más de 20 años, el Ejército llevara a cabo una investigación inédita, puertas adentro, sobre los crímenes cometidos por el Estado durante esos años”.
El periódico cita un documento desclasificado dado a conocer en 2021 que explicita los objetivos del Plan Telaraña, que arrancó en 1971: “La misión principal será la localización y captura o neutralización, en su caso, de los grupos de maleantes, lo cual se logrará por medio de la constante búsqueda de información”.
Como parte de esta operación, dice El País, “el propio Cuenca Díaz fue también quien autorizó los vuelos de la muerte, esa estrategia de Estado en la que se asesinó a cientos de disidentes políticos que fueron arrojados desde aviones al océano Pacífico, de acuerdo con documentos militares”.
La nota destaca que a la par del recibimiento de exiliados de las dictaduras, el régimen priísta “en silencio y con la complicidad de todo un aparato represivo, aniquilaba en su propia casa cualquier intento de rebelión social. En la base aérea militar de Pie de la Cuesta, en Acapulco, Guerrero, una de las prácticas más oscuras de la violencia estatal tuvo lugar con los vuelos de la muerte”.
La nota relata que la ceremonia del martes “ha causado rechazo entre organizaciones de defensa de derechos humanos en el país, como el Centro Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh), Artículo 19, Fundar, y otros defensores y defensoras de derechos humanos”.
Cita la publicación de Fundar en la red social X: “El Estado tiene una deuda con las víctimas del terrorismo de los años 70. La verdad y la justicia siguen siendo negadas, mientras actos como el reconocimiento a Hermenegildo Cuenca Díaz, implicado en la represión en Guerrero de aquella época, profundizan el agravio”.
Retoma los datos publicados en 2024 por el Centro Prodh y Situ Research que “hablan de más de 200 vuelos registrados en ese lugar entre 1975 y 1981. Por lo menos 30 de ellos fueron identificados como vuelos en los que se arrojaron al mar los cuerpos de campesinos, maestros, activistas, estudiantes o médicos detenidos de forma irregular”.
Texto: Ramón Gracida Gómez


