
Contrabandistas de neumáticos buscan la forma de ingresar legal o ilegalmente otras llantas que incumplen con los controles de seguridad, según participantes de la industria llantera.
Ciudad de México, 26 de febrero de 2019. Cada año, la Secretaría de Economía (SE) autoriza la entrada de entre 800 mil y 900 mil neumáticos usados.
Sin embargo, a éstos se suman otros 3 millones que ingresan ilegalmente desde Estados Unidos, de los cuales no se tiene control y son tanto para autos como para camionetas, según información de la Cámara Nacional de la Industria Hulera (CNIH).
Y es que los contrabandistas buscan la forma de ingresar legal o ilegalmente otras llantas que incumplen con los controles de seguridad, según participantes de la industria llantera en México.
Por ejemplo, cuando se acaba la cuota legal de unidades que autoriza la SE, algunas piezas se hacen pasar por llantas recubiertas, figura que comercialmente es legal, para aumentar las importaciones, dijo Juan Carlos Tornel, director de Finanzas de la compañía hulera Tornel (fabricantes de llantas).
La recubierta es aquélla que ya está desgastada y se le pone una nueva capa de hule para renovarla, y sigue siendo el mismo casco, pero en la importación una llanta usada se puede declarar como recubierta; es decir, “se le da la vuelta” a la fracción arancelaria, explicó Tornel.
La diferencia de los precios entre una llanta usada, también llamada “gallito” y una nueva es una de las razones por las cuales las personas demandan este producto.
Por ejemplo, una llanta nueva para un carro Tsuru cuesta entre 500 y 990, cada una, según un recorrido hecho por el periódico Reforma.
Mientras que ya usada, dependiendo de la marca del “gallito”, versión del auto y establecimiento, en la Ciudad de México, cuesta entre 200 y 300 pesos, y se caracterizan por ser más lisas que las nuevas. Entre las marcas comercializadas están Michelin, Goodyear, Yokohama y Pirelli.
A México, estas llantas ilegales ingresan a través de los brókers que están en Estados Unidos, pues quienes cruzan las llantas. En San Diego hay “cerros” de éstas y valen un dólar, tanto para autos particulares como para camionetas, dijo Francisco Martha, director general de la CNIH.
Los brókers, a su vez, las venden a un intermediario, en alrededor de cuatro dólares, y éstos últimos las mandan a las partes del País donde se demandan, empezando por los estados del norte de México, detalló Martha.
Además de la alta producción de llantas en Estados Unidos y la diferencia de precios, existe una regulación que obliga a los usuarios a cambiarlas.
“En Estados Unidos hay una regulación que impulsan mucho las compañías de seguros, cuando usted tiene un accidente porque derrapó el carro, porque la llanta no ‘amarró’ en determinada distancia, el seguro puede no pagarle su golpe si trae una llanta usada, gastada, por eso la gente cambia su llanta cuando todavía tiene dibujo (aunque no esté lisa)”, refirió Martha.
Por la cantidad de llantas usadas que se venden en el mercado, se deja ver que ingresan al País mucho más de lo que declaran, agregó Tornel.
De tal forma que se da una competencia desleal, pues vienen a precios muy bajos y no cumplen con las normas oficiales mexicanas (que refiere a los requisitos necesarios para garantizar los aspectos de seguridad e información comercial y proteger al consumidor), destacó Armando Soto, presidente de la Consultoría Kaso y Asociados.
“Las llantas que ya no fabricamos nosotros, es una competencia desleal, te quita mercado a ti y la posibilidad de generar empleos o pagar impuestos (recaudación fiscal)”, coincidió Tornel.
Registrando la producción de llantas nuevas en el País, las exportaciones e importaciones (legales), la demanda total resulta de alrededor 33 millones 570 mil piezas, al año, por lo que las llantas usadas e importadas de manera ilegal representan el 9 por ciento de dicha demanda, según datos de la CNIH.
El uso de las piezas importadas sin regulación es un riesgo para el consumidor, ya que puede poner en peligro su vida, pues es más susceptible a que se pueda ponchar con facilidad o incluso ya puede traer abolladuras o rajadas, agregó Soto.
Texto: Frida Andrade / Agencia Reforma
Foto: Especial / Agencia Reforma


