
La premisa de esta cinta de ciencia ficción es la de un hombre que irrumpe en un restaurante de Los Ángeles asegurando ser un viajero del tiempo que quiere salvar al mundo, y va en su intento 117, cayendo en una noche de caos y humor ácido
Ciudad de México, 9 de abril de 2026. Un hombre sucio, vestido de forma estrafalaria y visiblemente agitado (Sam Rockwell) llega a un restaurante Norms en Los Ángeles, a las 22:10 horas, en una noche lluviosa, anunciando que viene del futuro para salvar el mundo y necesita voluntarios que lo ayuden.
Cree que una combinación específica de clientes le ayudará a tener éxito, pero, como no sabe cuál es la correcta, prueba varias veces. Este es su intento número 117. Su conocimiento de los comensales convence a algunos de que dice la verdad.
De esta manera arranca Buena suerte, diviértete, no mueras, una frenética comedia negra de ciencia ficción que lo mismo aborda los peligros de la inteligencia artificial, el poder del libre albedrío, la salud mental en los jóvenes y los tiroteos escolares en Estados Unidos.
“Sentí que tenía que hacer esta película, que había una urgencia. Sólo mira a tu alrededor, creo que el mundo está gritando. Creo que hay tanta incertidumbre que es palpable”, reconoce el director Gore Verbinski, en entrevista virtual.
“Leí el guion de Matthew Robinson y sentí que esta era una película que había que hacer rápidamente. Sentí que todos sentían que algo andaba mal, y alguien tenía que hacer algo al respecto. Y no iban a ser las instituciones las encargadas de resolverlo, sino esos clientes habituales a Norms, los inadaptados”.
Verbinski, la mente detrás de filmes como El aro, Rango y las tres primeras entregas de la saga Piratas del Caribe, llevaba casi 10 años alejado de la silla del director. Los fracasos en taquilla y crítica de El Llanero Solitario y La cura siniestra hicieron que se tomara una larga pausa de la industria.
Pero, como el personaje de Rockwell en la película, finalmente decidió intentarlo de nuevo, apelar a su buena suerte, divertirse y tratar de no morir en el intento.
Para ello, se hizo acompañar de un reparto compuesto por Asim Chaudhri, Zazie Beetz, Haley Lu Richardson, Michael Peña y Juno Temple en los personajes de Scott, Janet, Ingrid, Mark y Susan, respectivamente, las personas reclutadas para salvar al mundo.
“Siempre estás experimentando con las cosas. A veces tienes muchos recursos para contar una historia y a veces no. Si tienes que contar una historia, encontrarás la manera de hacerlo, y yo siempre encuentro la manera”, reconoce Gore sobre el filme, que se estrena hoy en cines.
“Esta película se hizo de forma muy independiente, y me siento afortunado de que Michael Peña y el resto del reparto se unieran, todos llegaron con la actitud correcta. No se tiene la oportunidad de hacer una cinta así muy a menudo, donde puedes ser tan espontáneo”.
Farsa que incomoda
El filme no es una cinta de ciencia ficción convencional. Es frenética, absurda, alocada y muy, muy extraña. Pero detrás de su colorido envoltorio, se esconden temas y reflexiones que sacuden de inmediato al espectador.
“Para mí, cuanto más conscientes somos de la omnipresencia de la tecnología y de la cantidad que tenemos a nuestra disposición, generamos menos conexión y más solos nos sentimos. Y creo que eso es lo que está pasando ahora mismo”, reconoce Michael Peña.
“Acabo de irme de vacaciones con mi hijo a Europa, y fuimos al Vaticano, y vi a muchísimos jóvenes intentando caminar y usar el celular al mismo tiempo, ¡se perdieron todo el arte! Como resultado, eso te hace sentir solo en un ambiente lleno de gente”.
Cada recluta que se une a Rockwell representa una problemática social incómoda: Mark y Janet son profesores sometidos por sus alumnos adictos a la redes; Ingrid es alérgica al WiFi y desea quitarse la vida, y Susan lidia con la muerte de su hijo tras un tiroteo escolar.
“La historia del personaje de Juno fue complicada, porque trata sobre tiroteos escolares. Es un tema tonal muy delicado de lograr, el de dejar claro que estamos señalando lo absurdo de la sociedad”, reconoce Peña.
“Tener la capacidad de hacer reír a la gente (con un tema tan delicado) es como abrir una puerta a su mundo interior. El humor, en cierto modo, es el crítico más duro. De hecho, el tema de los tiroteos escolares fue una razón para hacer la película. Nadie más aborda eso. Captar el trauma que implica, pero también lo normalizado que está, fue el mayor desafío”.
“Es agotador intentar mantener a todo el mundo emocionado, pero fue genial que todos supieran en qué tipo de proyecto estaban involucrados. Todos sabíamos que esta era una película muy rara, excepcional. Y ya no se hacen películas como esta”, recalcó Verbinski.
“Esta es una de las primeras películas en las que trabajo, o quizás la única, en la que el elenco y el equipo disfrutamos de verdad lo que hacíamos. Nos lo pasamos genial. Gore tenía que comportarse como un adulto y decir: ‘¡Ya niños, tranquilos!’”, apuntó por su parte Michael Peña.
Rodolfo Zubieta / Agencia Reforma


