
Con un gol del guerrerense Orbelín Pineda y un doblete de Milton Caraglio, un tanto de penalti, el equipo cementero consigue su segundo triunfo en fila del torneo, en el inicio de la jornada 5 del Apertura 2019. Puebla vuelve a ser goleado, 4-0 por Pachuca.
Guadalajara / Puebla, 17 de agosto de 2019. En la vida y en el futbol, hay que hacer buenos negocios, de lo contrario… En junio de 2018, el pase federativo de Milton Caraglio fue vendido al Cruz Azul en ocho millones de dólares. Anoche, el centro delantero marcó un doblete con el que ayudó a que La Máquina derrotara 3-1 al Atlas.
Los Zorros fueron un desastre. En defensiva, media cancha y ofensiva. Jugaron el peor partido en la era del técnico Leandro Cufré y La Máquina pitó fuerte, pasó por encima de unos Rojinegros endebles y carentes de idea.
La generación a la ofensiva es nula. Ni una sola jugada elaborada, no hay conjunción, de hecho, el gol de descuento que marcó Jorge Segura fue a través de un saque de esquina.
Alejandro Irarragorri, dueño de Orlegi, vio el partido desde el palco principal. Le tocó presenciar a un Atlas desorganizado y muy al aventón. El presidente Pedro Portilla le tiene que dar explicaciones.
Cufré se vistió con el mismo traje que lució en la victoria sobre Veracruz, pero la cábala esta vez no funcionó. El cuadro azul supo matar como equipo grande, justo en el marco del 103 aniversario de los Zorros.
“Sé que no te he visto campeón, eso no cambia al corazón. Los dirigentes se robaron nuestros sueños”, cantó con nostalgia la Barra 51. Su equipo de quedó con nueve puntos y sumó su segunda derrota del torneo.
Orbelín Pineda marcó el primer gol al minuto 26, tras en excelso pase de Caraglio. El portero Camilo Vargas dudó en la salida y pagó caro su error.
Milton salió enchufado. A escasos segundos del descanso, cabeceó en el área superando a Seguro y Hugo Nervo. Fue la losa para los locales.
¿Capacidad de reacción? Ni rondó el estadio Jalisco.
Al 48’, Caraglio anotó el tercero desde los 11 pasos, tras una imprudente barrida de Nervo al español Édgar Méndez. Cufré tiene mucho trabajo por delante. Muchísimo.
Al final, los aficionados rojinegros se quedaron fríos y plantados, tal y como si les hubiesen cancelado una fiesta que habían esperado mucho tiempo.
En Puebla, José Luis Sánchez Solá tiene mil incógnitas por resolver luego de la masacre del equipo de La Franja, 4-0 ante Pachuca, que de paso le dio un respiro a su homólogo Martín Palermo.
¿Cuál es la fórmula para arreglar a un equipo que se come cuatro goles en dos partidos consecutivos? ¿Qué decir ante la apatía colectiva, comenzando por el capitán Daniel Arreola en la floja ejecución de un penal? ¿Cómo reaccionar cuando un jugador se revuelca de dolor antes de marcar al rival, como ocurrió con Christian Marrugo en el gol de Jorge Hernández?
El Puebla está en terapia intensiva, con un punto, porque lo dañan con un simple pase filtrado a Víctor Guzmán al 6’, porque Arreola falla el penal del empate, porque al 45’+5’ Burrito Hernández anota pese a que minutos antes había sido expulsado y si acaso se mantuvo en la cancha fue gracias a la rectificación vía VAR, o bien porque Romario Ibarra y Luis Chávez gozan de tantas libertades que anotan más fácil que si jugaran un interescuadras.
Mientras, la gente sigue sin poblar el estadio Cuauhtémoc. El Chelís tiene mil preguntas por resolver, pero la incógnita más grande consistirá en saber si la directiva del Puebla le permitirá buscar las respuestas.
Texto: Juan Raúl Rivera / Agencia Reforma / Foto: Agencia Reforma


