
Se destaca que, tras más de 70 años de carrera y miles de entrevistas que abarcan desde Premios Nobel hasta líderes sociales y obreros, el impresionante archivo de la periodista y escritora requiere un espacio físico adecuado para su resguardo y conservación en la Ciudad de México
Ciudad de México, 20 de abril de 2026. No se ha hecho todavía un recuento absolutamente preciso de a cuántas personas ha entrevistado Elena Poniatowska en una carrera de más de 70 años, pero la cifra debe estar en el orden de los miles.
Más allá de ese número, quizá lo más relevante es el amplísimo espectro de los entrevistados: Premios Nobel, intelectuales de primer orden, políticos encumbrados, líderes sociales, sindicalistas, obreros, trabajadores de todo tipo y, sobre todo, una larguísima lista de mujeres y hombres que han sido víctimas de las violencias que aquejan a este País.
Es imposible representarlos a todos en una sola exposición, pero el Museo del Estanquillo se ha acercado tanto como es posible al exhibir, por primera vez, el cuantioso acervo personal de la autora de La noche de Tlatelolco (1971).
“Eres un genio”, elogiaba Poniatowska el sábado al curador Moisés Rosas, al recorrer junto a él el resultado de un año de inmersión profunda en sus documentos.
Conmovida hasta las lágrimas, la autora de 93 años pudo ver en los muros del recinto toda una vida de cumplir a cabalidad con el mantra que destaca la exposición: “Escribir ha sido mi forma de querer a México”.
Primordialmente compuesta por fotografías, la muestra, titulada Elena Poniatowska Amor, Archivo personal, logró darle la vuelta a la reticencia inicial de la Premio Cervantes.
“Déjenme confesarles que cuando Moisés Rosas y un servidor le propusimos a Elena esta exposición, a ella no le gustó nada la idea”, confesó Alejandro Brito, director del Estanquillo.
“¿Una exposición sobre mí? Pero si todo lo que yo he hecho es darle la voz a los demás”, cuestionó la periodista al inicio, pero Brito y Rosas no se dieron por vencidos.
“Le propusimos que la exposición se basara, un poco tramposamente también, no precisamente en su persona, sino en las y los protagonistas de sus historias, en los movimientos sociales y políticos abordados en su trabajo periodístico y literario”, propuso el director del recinto.
La exposición resultante sí muestra las fotografías y documentos familiares de la autora, quien desciende de la nobleza polaca, y también se detiene a narrar su llegada a México a los 10 años desde Francia, pero otorga quizá mayor protagonismo.
En muros completos, los retratos de incontables personalidades, desde el líder ferrocarrilero Demetrio Vallejo hasta artistas de la farándula, dan cuenta de la curiosidad periodística inagotable de Poniatowska.
Para nadie pasó desapercibido tampoco que esta exposición se ha montado en el recinto que resguarda las colecciones del cronista Carlos Monsiváis (1938-2010), amigo íntimo de la homenajeada.
“Todos ustedes han sido grandes apoyos a lo largo de la vida, grandes apoyos”, agradeció Poniatowska en la inauguración, al ver rostros queridos como el del fotógrafo Rogelio Cuéllar y el periodista Iván Restrepo.
“El mayor, obviamente, es por el que estamos reunidos aquí, en su casa: Carlos Monsiváis”.
Además, la exposición da cuenta también de dos facetas poco conocidas de la autora: la de fotógrafa y la pintora. Estará en exhibición hasta el 31 de agosto en Isabel la Católica 26, Centro Histórico.
Sin registro
No se ha hecho todavía un recuento absolutamente preciso de a cuántas personas ha entrevistado Elena Poniatowska en una carrera de más de 70 años, pero la cifra debe estar en el orden de los miles.
Más allá de ese número, quizá lo más relevante es el amplísimo espectro de los entrevistados: Premios Nobel, intelectuales de primer orden, políticos encumbrados, líderes sociales, sindicalistas, obreros, trabajadores de todo tipo y, sobre todo, una larguísima lista de mujeres y hombres que han sido víctimas de las violencias que aquejan a este País.
Es imposible representarlos a todos en una sola exposición, pero el Museo del Estanquillo se ha acercado tanto como es posible al exhibir, por primera vez, el cuantioso acervo personal de la autora de La noche de Tlatelolco (1971).
“Eres un genio”, elogiaba Poniatowska el sábado al curador Moisés Rosas, al recorrer junto a él el resultado de un año de inmersión profunda en sus documentos.
Conmovida hasta las lágrimas, la autora de 93 años pudo ver en los muros del recinto toda una vida de cumplir a cabalidad con el mantra que destaca la exposición: “Escribir ha sido mi forma de querer a México”.
Primordialmente compuesta por fotografías, la muestra, titulada Elena Poniatowska Amor, Archivo personal, logró darle la vuelta a la reticencia inicial de la Premio Cervantes.
“Déjenme confesarles que cuando Moisés Rosas y un servidor le propusimos a Elena esta exposición, a ella no le gustó nada la idea”, confesó Alejandro Brito, director del Estanquillo.
“¿Una exposición sobre mí? Pero si todo lo que yo he hecho es darle la voz a los demás”, cuestionó la periodista al inicio, pero Brito y Rosas no se dieron por vencidos.
“Le propusimos que la exposición se basara, un poco tramposamente también, no precisamente en su persona, sino en las y los protagonistas de sus historias, en los movimientos sociales y políticos abordados en su trabajo periodístico y literario”, propuso el director del recinto.
La exposición resultante sí muestra las fotografías y documentos familiares de la autora, quien desciende de la nobleza polaca, y también se detiene a narrar su llegada a México a los 10 años desde Francia, pero otorga quizá mayor protagonismo.
En muros completos, los re-tratos de incontables personalidades, desde el líder ferrocarrilero Demetrio Vallejo hasta artistas de la farándula, dan cuenta de la curiosidad periodística inagotable de Poniatowska.
Para nadie pasó desapercibido tampoco que esta exposición se ha montado en el recinto que resguarda las colecciones del cronista Carlos Monsiváis (1938-2010), amigo íntimo de la homenajeada.
“Todos ustedes han sido grandes apoyos a lo largo de la vida, grandes apoyos”, agradeció Poniatowska en la inauguración, al ver rostros queridos como el del fotógrafo Rogelio Cuéllar y el periodista Iván Restrepo.
“El mayor, obviamente, es por el que estamos reunidos aquí, en su casa: Carlos Monsiváis”.
Además, la exposición da cuenta también de dos facetas poco conocidas de la autora: la de fotógrafa y pintora. Estará en exhibición hasta el 31 de agosto en Isabel la Católica 26.
Francisco Morales V. / Agencia Reforma


