
Acapulco, Guerrero, a 2 de enero de 2025.- La zona Diamante es un área de contrastes: está lo exclusivo y lo popular, la destrucción y el cuidado, las violaciones a la ley y el esplendor de la naturaleza.
Caminar sobre playa Revolcadero es un paseo muy agradable, el viento sopla fuerte, la arena es firme y se puede caminar sin que los pies de hundan; el sonido de las olas es constante y el espacio es amplio y plano, no se siente un ambiente saturado entre hoteles, sombrillas, comerciantes y vacacionistas, como ocurre en la bahía de Santa Lucía.
La belleza del lugar contrasta con el abuso
que los ocupantes de la zona federal hacen de los espacios públicos. Los condominios Playamar I y II tienen cercada la playa con postes de PVC, desde el acceso que tienen las construcciones hasta donde revientan las olas, esos espacios que ilegalmente están cercados no puede ser usados por todos los bañistas quellegan y que solo pueden caminar por el lugar, pero no extender un toalla y quedarse en el lugar porque han privatizado el espacio custodiado con guardias de seguridad y policías.
De acuerdo con el artículo 7 de la Ley de Bienes Nacionales las playas son bienes de uso común, desde la línea de la marea alta hasta 20 metros sobre la arena. No pueden entrar vehículos motorizados, pero en esta playa ayer había una camioneta, montoneras y las cuatrimotos que se rentan para paseos.
El abuso en la zona Diamante no solo está en la apropiación de las playas para uso exclusivo de algunos bañistas, sino que los accesos a playa también son escasos, en un tramo de un kilómetro hay solo tres accesos a playa, la Promotora Turística (Protur) que vendió los terrenos en la zona Diamante, no marcó los accesos a playa que deberían estar en cada límite entre propiedades pero en la Costera de las Palmas se puede caminar y caminar y no hay accesos, las construcciones se siguen de manera constante.
Ayer se constató que además de escasos, los accesos a playa en la zona Diamante no corresponden con la zona de lujo de los condominios adyacentes tal es el caso del acceso a playa ubicado entre el condominio Bamboo y Marena es de terracería; en cambio el acceso a playa ubicado entre el hotel Princess y Playamar I, está bien hecho y cuidado, no tiene grafitis, todo el camino hasta llegar a playa está pavimentado, sólo hay dos postes de alumbrado público inclinados desde que pasó el huracán Otis y no han sido retirados.
La exclusividad como lujo, que autoridades e inversionistas prefirieron impulsar en esta zona es lo que evidencia la ausencia de vacacionistas, las áreas de playa frente a edificios de departamentos destruidos por el huracán Otis son los que ocupan los bañistas que llegan en sus vehículos desde diferentes parte de Acapulco a disfrutar de esas playas, en tanto, los condominios Playamar I y II que tienen cercada la zona de playa para sus huéspedes no tienen bañistas en las playas pues los ocupantes de estos departamentos son pocos y prefieren estar en los toldos bajo la sombra y el mar es un elemento más de su escenario de descanso.
Playamar I y II son los condominios en mejores condiciones de la zona Diamante después de los huracanes Otis y John.
Otro detalle que se constató este miércoles es que sólo en la zona de playa cercana a los accesos a playa es donde se concentran los vacacionistas de playa Revolcadero, en el hotel Princess en sus dos accesos es donde se concentra más gente, después entre condominio el condominio Bamboo y Marena.
Ayer se pudo ver que hay dos horarios de vacacionistas, los que madrugan que llegan a las 11 de la mañana y los que llegan después de la comida entre 3 y 4 de la tarde, las personas que llegan a la playa van cargadas con sillas, camastros, sombrillas, hieleras, bolsas de botanas, cervezas, refrescos, hielo, bocinas, pollo rostizado, tortillas, toallas y trajes de baño, algunos llegan a la playa con carretillas, donde ponen todas sus cosas y caminan por la arena arrastrando su carrito de carga hasta encontrar el lugar de su agrado. Algunas familias llevan hasta sus mascotas, perros de diferentes razas, algunos con correa de razas grandes y otros en bolsos de mano, los de razas pequeñas como los chihuahuas.
Los vacacionistas van cargados con tantas provisiones porque en esa zona no hay tiendas cercanas, el Oxxo más cercano que se pudo ver está frente al condominio Aquarelle y para entrar se hace fila porque es pequeño, el cual está lejos de los accesos a playa.
Las actividades que hacen los vacacionistas en playa Revolcadero son dormir bajo el sol, con el traje de baño y lentes de sol, leer, beber cerveza, chatear, las familias con niños pequeños acompañan a sus hijos al entrar al mar o cuando juegan en la arena.
Sobre la playa, entre los vacacionistas están los comerciantes que venden tamales, collares, sombreros, plátanos fritos, chicharrones, nieves, ropa de playa, quesadillas, el comentario general es que los turistas casi no compran porque “traen todo”.
Texto: Daniel Velázquez / Foto: El Sur


