12 noviembre,2025 4:26 am

Se deben abastecer en manantiales ante la falta de agua, se quejan vecinos de la Lázaro Cárdenas en Acapulco

 

Acapulco, Guerrero, a 12 de noviembre de 2025.- Vecinos de la colonia Lázaro Cárdenas acarrean agua de pozos artesanales ante la falta de agua entubada en sus viviendas, hace casi un mes que la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA) no da el servicio en este asentamiento urbano de la zona de La Cima.

Las calles empinadas y estrechas dificultan el acceso de las pipas y los numerosos escalones de los largos y maltrechos callejones dificultan a los habitantes, la mayoría de escasos recursos, llevar el agua en cubetas a sus casas.

El problema de abastecimiento orilló a la dirección de la primaria Narciso Mendoza a suspender clases desde el viernes pasado, porque el contenido de la cisterna –que acumula la cantidad suficiente para tres semanas– ya se terminó.

Eusebio Santana, vecino de la colonia, mostró a El Sur los dos lugares en donde los vecinos de la colonia, ubicada a orillas de la carretera federal México-Acapulco, frente al mercado de la colonia 20 de Noviembre, recogen agua de pozos artesanales; están dentro de dos casas de la calle De las Cruces.

Los dueños de las viviendas no les cobran a los vecinos, una de las propietarias es Estela, quien calcula que más de 20 personas entran durante el día por su portón, cruzan un pasillo y recolectan en garrafones el agua que emana bajo su casa desde el paso del huracán Paulina, en 1997.

La solidaridad de Estela la llevó a construir un baño a un costado de las rocas sumergidas, para quien tenga la necesidad de usarlo, y es que no es tan fácil cargar varios litros de agua hasta las viviendas ubicadas en las laderas, los jóvenes se alquilan para llevarlas, pero no llegan a las casas más altas.

El problema de la falta de agua “no es de ahorita, ha sido de mucho tiempo atrás y es una realidad con nuestros gobiernos, sea del PRI, sea de Morena, sea del PRD, lo que sea, los servicios básicos no llegan”, expresó Santana, ayer en la tarde, dentro de la iglesia San Martín, donde coordina la Comunidad Eclesial de Base.

El templo católico está ubicado a unos 30 metros de uno de los pozos artesanales, entre las calles Simón Bolívar y Juan Escutia, donde también hay un problema de drenaje colapsado, porque “los tubos son viejos y nos organizamos siempre con los vecinos para destaparlos porque la CAPAMA no viene, por más que se reporte”.

Los servicios públicos deben ser garantizados porque los ciudadanos pagan impuestos, subrayó el vecino, quien aprovechó para denunciar por igual la falta de medicamentos en las instituciones públicas, como lo está padeciendo actualmente, “no hay transformación”.

Marilú Gatica, una de las voluntarias de la Comunidad Eclesial de Base de la iglesia San Martín, expuso que “junto con mis hermanos hemos venido haciendo un trabajo muy comunitario, pero sobre todo de análisis de la realidad que vivimos hoy en nuestros días y este tema del agua es parte de esta realidad”.

El calor es “tan fuerte y la deshidratación, hay muchas enfermedades que también se vienen dando de esta situación más de fondo y que afectan a la comunidad; además el alza de precios, no hay agua, pero el recibo llega elevado, eso es una realidad para todos y tenemos que pararlo, porque si no, la poca (agua) que viene ya ni contamos, porque va aumentando hasta que se hace una deuda muy grande, y sin empleo”.

Expuso a El Sur los problemas que enfrentan con la atención de más de 10 feligreses reunidos ayer en la mañana para desayunar en el comedor comunitario que instala semanalmente la iglesia desde la pandemia de Covid-19, para ayudar a los vecinos.

Este martes estaban reunidas personas “grandes, enfermas, desempleadas”, condiciones agravantes que se suman a la escasez de agua, “por justicia, el agua debe ser para todos, no para unos cuantos”, reclamó la católica.

“Cuando no tengo, acarreo con botes, subo casi 30 o 40 botes para mi casa para tener agua, mi hermano a veces no me ayuda porque trabaja, se va a las 5 de la mañana y llega a las 3 y yo soy la que veo que tenga agua para bañarse, para todo”, expuso Victoria, adulta mayor con dificultades para caminar.

Su vecina, Marina Leal, de 69 años, muestra la raspadura en su rodilla izquierda aún fresca, se resbaló hace unos días cuando acarreaba unos botes llenos de agua para su casa ubicada en el andador San Patricio, “los de CAPAMA dicen que porque ella (la alcaldesa morenista Abelina López Rodríguez) no paga la luz, que por esa razón no nos han echado el agua”.

Similar historia es la Adela Gatica, cuyo primer piso de su vivienda quedó destruido por el huracán Otis, entonces “yo vivo en la parte de arriba y es la fecha que no tengo agua, arriba no me llega, sí llega en la parte de abajo, pero se imagina, yo ya estoy grande, ya no puedo subir las cubetas y me tuve que venir a vivir a la casa de mi madre y hasta acá ya me siguió la calamidad”.

Paga 350 pesos para que una camioneta le surta la cantidad de agua de un tinaco lleno, “tengo una tina para poder reciclar el agua para el baño, y bañarnos una vez al día, ¡y con este calorón tan grande!”.

José del Carmen Bautista Reyes comentó que después del huracán Otis hubo una fuerte fuga de agua que los propios vecinos tuvieron que arreglar porque el gobierno municipal no acudió, pese a la denuncia que hicieron los habitantes de la Lázaro Cárdenas, “arreglamos con tubos, aunque sea de PVC, si no, hasta ahorita estuviéramos con la tirazón de agua”.

No sólo es el problema del agua, sino la luz eléctrica en la calle Leonora Vicario, en la que vive, “es una calle olvidada, cuando vienen las votaciones nos invitan y yo les dije delante de los candidatos: nosotros venimos a donde nos invitan, limpiecito y todo eso, y ustedes no van de donde venimos, vayan a empolvarse los zapatos”.

Suspenden clases por falta de agua

La dirección de la primaria Narciso Mendoza, ubicada en una de las calles sin salida de la colonia Lázaro Cárdenas, suspendió clases desde el viernes pasado por la falta de agua, son 371 alumnos del turno matutino que no acuden a la escuela porque es imposible dar clases sin que funcionen los baños.

Los estudiantes de la primaria, con más de 50 años, provienen de distintas colonias alrededor, difíciles de distinguir territorialmente entre sí por el desordenado desarrollo urbano de la zona, algunas de ellas son 1 de Mayo, Villa Madero y Loma Larga.

El director de la escuela, Juan Gabriel Molina Sánchez; el presidente de la Asociación de Padres de Familia, Otilio Mauricio López y la secretaria de la misma organización, Olimpia López, señalaron ayer que la cisterna del plantel educativo, con capacidad para tres semanas de agua, se acabó el viernes pasado.

Mauricio López, también vecino de la Lázaro Cárdenas, señaló que la escasez se agudizó tras el paso del huracán Otis, normalmente el Ayuntamiento auxilia a la escuela con una pipa de agua, la cual siempre tiene dificultades para entrar porque la calle es angosta y está tapada por los carros estacionados de los vecinos.

Ramón Gracida Gómez/ Foto: El Sur