
Con Tony Iommi en la guitarra, Bill Ward en la batería y Geezer Butler en el bajo, los creadores del heavy metal cierran una legendaria página en la historia del rock
Ciudad de México, 7 de julio de 2025. Woodstock y Live Aid son algunos de los momentos históricos de la música, y desde el sábado, también el concierto que dio Black Sabbath en Birmingham.
Tony Iommi (guitarra), Bill Ward (batería), Geezer Butler (bajo) y Ozzy Osbourne (voz) crearon en 1968 en esa localidad inglesa el género del metal, y 57 años después, millones de fans en todo el mundo atestiguaron la despedida a esos mismos pioneros, a los maestros de Metallica, Guns N’ Roses, Slayer, Pantera y más. De vuelta al origen: Back to the beginning.
También era el primer show de la alineación original desde 2005, y el adiós definitivo de los escenarios de Ozzy, de 76 años, en una larga jornada, de unas 10 horas, con más de 40 artistas.
El Príncipe de las Tinieblas emergió de un elevador al centro del escenario del estadio Villa Park en un flamante trono negro de cuero, con la imagen de un murciélago en la cabeza.
“No tienen la más jodida idea de lo que se siente estar aquí. Gracias. ¿Se la están pasando bien?”, dijo el cantante, extasiado, para abrir su set, de cinco temas, al lado de su banda de cabecera: Zakk Wylde, Mike Inez, Adam Wakeman y Tommy Clufetos.
I don’t know, Mr. Crowley, Suicide solution, Crazy train y Mama, I’m coming home sonaron con la mejor voz de Osbourne en mucho tiempo, después de cuatro cirugías de columna, un diagnóstico de Parkinson hace más de 20 años y tres contagios de Covid-19.
Esa emoción, palpable entre poco más de 40 mil fans en el estadio, más 5 millones 750 mil conexiones en el stream oficial del concierto, se triplicó cuando Ozzy, Ward (77 años), Iommi (77) y Butler (75) se unieron para su último concierto, con War pigs recorriendo el torrente sanguíneo de los metalheads. Luego vino N. I. B., se elevaron con Iron man y se encumbraron con Paranoid bajo una nube de fuegos artificiales.
“Si no existiera Black Sabbath, no existiría Metallica. No existiría el metal”, afirmó James Hetfield, vocalista de Metallica, al final de For whom the bell tolls, tocando antes que el anfitrión.
Lo mismo hizo Axel Rose, al frente de Guns N’ Roses, tras cantar Sabbath bloody Sabbath y Paradise city.
“¡Este es un día histórico!”, gritó la estrella estadunidense.
A diferencia de otros shows, la gran mayoría prefirió disfrutar de la música y no grabar todo con los celulares. Sacudían melenas y cuerpos con cada riff.
Desde que Mastodon abrió el masivo, con un estadio que empezaba a llenarse, desfilaron muchos otros invitados al festejo.
Si Scott Ian (Anthrax) desgarraba su guitarra, Tom Morello (Rage Against The Machine) salía con la suya para destrozarla, mientras que Zakk Wylde daba cátedra con su guitarra Wylde Audio Warhammer FR Norse Dragon.
Sin excepción, todos lucieron en sus sets playeras, gorras, muñequeras, plumillas, guitarras, calcomanías o tatuajes referentes a Sabbath o a Ozzy.
“Qué bendición estar reunidos para esta noche épica, para celebrar a Black Sabbath. No estamos aquí para decir adiós, sino para decir gracias”, lanzó Joey Belladonna, vocalista de Anthrax, antes del cover a Into the void.
Ese fue el eje rector de cada set: un promedio de tres rolas por grupo, con al menos una versión de una canción de Sabbath, como Electric funeral, con Rival Sons; Children of the grave, con Lamb of God; Fairies wear boots, de Alice in Chains, o Perry Mason, original de Ozzy, en la voz de Lzzy Hale, de Halestorm.
Entre el público, la mayoría eran adultos, pero no faltaron adolescentes y jóvenes con parafernalia metalera, tatuajes, anillos y chamarras.
“Todos seríamos diferentes personas si no fuera por Black Sabbath. Eso es un hecho”, aseguró Phil Anselmo, vocalista de Pantera, tras tocar Walk y Planet caravan. Al mismo tiempo, entre el público, el conductor del evento, el actor Jason Momoa, se dio tiempo para bajar con el público y disfrutar sudoroso de los empujones en el slam sin soltar su cerveza.
Morello curó la logística del evento y seleccionó a todos los artistas de Back to the beginning, además de crear dos supergrupos con estrellas del rock y el metal de celebradas actuaciones, en especial el cover de Changes del cantautor británico Yungblud, o el apoteósico duelo de baterías entre Chad Smith, de Red Hot Chili Peppers; Danny Carey, de Tool, y Travis Barker, de Blink-182, al ritmo de Symptom of the universe.
Destacaron igualmente mensajes grabados por estrellas desde Dolly Parton, Elton John, AC/DC, Jonathan Davis (Korn) y Judas Priest hasta Marilyn Manson, Billy Idol y Jack Black, además de fans, incluso mexicanos.
Homenajes en Birmingham
El megaconcierto Back to the beginning, la última presentación en vivo de Black Sabbath y la despedida de los escenarios de su vocalista, Ozzy Osbourne, fue la joya de la corona de una revolución turística y económica en Birmingham, ciudad natal de la banda, en las últimas semanas.
Según cifras de West Midlands Growth Company, encargada de las inversiones y gestión turística de la región inglesa, el show impulsaría la economía local con una cifra estimada de 20 millones de libras (508 millones de pesos).
El calificado “mejor espectáculo de heavy metal de la historia” atrajo desde hace una semana y media a alrededor de 300 mil aficionados a la música, la cultura y la gastronomía a la ciudad, pese a que en el estadio donde se escenificó el aquelarre sólo cabían poco más de 40 mil fans.
“Birmingham es una ciudad que significa mucho para Ozzy. En lo que respecta al heavy metal, la formación de Black Sabbath y su amor por el Aston Villa, todo empezó aquí”, señaló Sharon Osbourne, esposa del vocalista, un par de días antes del concierto.
Cafeterías, bares, negocios, restaurantes, hoteles y museos de Birmingham se sintonizaron para hacer de este fin de semana un evento memorable. Hasta el enorme centro comercial Central BID Birmingham presentó una escultura de Lego de tamaño natural de Ozzy cuya construcción llevó 147 horas.
El turismo se intensificó toda la semana pasada semana gracias al nuevo mural de Sabbath ubicado en Navigation Street, cerca de la estación New Street. Presenta a los cuatro miembros originales, Osbourne, Iommi, Butler y Ward, dibujados por el artista Mr. Murals en una pared de 36 metros. Los integrantes de la banda lo firmaron y se tomaron fotos, emocionados.
También se remodeló la famosa banca de metal del grupo, instalada por primera vez en 2019 por el Distrito de Mejora Comercial de Westside en el renombrado Black Sabbath Bridge, que cruza el canal en la “milla de oro” de Broad Street. Se acompaña de los rostros del cuarteto con los nombres grabados “Geezer. Ozzy. Tony. Bill. Hechos en Birmingham, 1968”.
Finalmente, los fans pudieron asistir a dos exposiciones gratuitas, una en el Museo y Galería de Arte de Birmingham, con Working class hero, que abrió el 25 de junio y se extenderá hasta el 28 de septiembre. Exhibe los galardones más importantes de Ozzy, incluyendo sus Grammy, el del Salón de la Fama del Rock and Roll, los Premios MTV y su certificado del Paseo de la Fama de Hollywood. Además, presume de una selección de discos de Platino y Oro, vestuario, fotos y videos inéditos.
La segunda es la exposición fotográfica gratuita al aire libre de Black Sabbath en Victoria Square, disponible durante todo el verano y el otoño. Muestra imágenes de archivo de los cuatro fundadores de la banda junto con ilustraciones icónicas de sus discos y datos curiosos sobre sus raíces locales.
Los músicos que participaron en el concierto, entre ellos los miembros de Metallica, Slayer, Pantera y Gojira, incluso se pusieron en modo fan y compartieron en sus respectivas redes sociales sus momentos paseando por Birmingham, ya sea en la banca de la banda, con el mural de fondo o en los ensayos previos al show.
Rodolfo G. Zubieta / Agencia Reforma


