
Acapulco, Guerrero, a 31 de octubre de 2025.- Campesinos de las comunidades rurales de Acapulco llegan a la Central de Abastos a vender calabazas, que sirven para las conservas de los altares por el día de los fieles difuntos, pero a diferencia del año pasado los precios se desplomaron.
En un recorrido por las inmediaciones de la Central, en la avenida El Quemado, en la Vacacional, se observó a cinco campesinas y campesinos de las comunidades como Xaltianguis, Paso Texca, y de los Bienes Comunales de Cacahuatepec, sentados con montones de calabazas.
Una de las mujeres campesinas, compartió que este año espera vender unas 100 piezas que varían de tamaño y precio, sin embargo dijo que a diferencia del 2024, en esta temporada el precio se derrumbó, debido a la buena cosecha del fruto.
Contó que el año pasado, luego de las fuertes lluvias y afectaciones que dejó el huracán John, la cosecha se dañó, y lo que se pudo rescatar lo trajeron a vender en la Central de Abasto, donde la demanda era abrumadora, y una pieza mediana –del tamaño de un balón de basquetbol– llegó a tener un precio de 400 pesos, y ahora está en 150 pesos.
Otro de los campesinos, compartió que en las comunidades de la zona rural siembran dos tipos de calabazas, las de cáscara blandas, y las duras, ambas sirven para las conservas o adornos para los altares.
El hombre compartió que cada temporada llega con la fruta, que siempre termina por ceder todas. Cuando sobra, la llevan de regreso, en las comunidades aun sirven, se aprovechan las semillas, y la fruta sirve para alimentar a los marranos.
En la banqueta los campesinos tenían la tarde de este jueves entre 40 a 80 calabazas, que iban de los 130 pesos hasta los 300, según el tamaño. En las inmediaciones es habitual que los sábados y domingos, los campesinos de las comunidades lleguen a ofrecer frutas como la maracuyá, limones, hojas comestibles, plátanos, y jitomates, entre otras frutas de temporadas.
Jacob Morales Antonio


