
Acapulco, Guerrero, a 21 de diciembre de 2024.- Los turistas que acudan en estas vacaciones al Zócalo de Acapulco y sus inmediaciones encontrarán rejillas de drenaje, registros y pedazos de pavimento dañados, bases de postes y varillas expuestas, además de puestos semifijos y vendedores ambulantes que venden hasta frutas y verduras, mientras que en el Malecón continúan las obras para reparar zonas del muelle dañadas por el fuerte oleaje durante el huracán Otis.
En la entrada principal al Zócalo, lo primero que se ve es un agujero de unos 15 centímetros de diámetro en una de las rejillas de la avenida Costera, cerca del túnel de luces navideñas colocado afuera del banco BBVA, donde huele a orina. A unos metros hay dos tambos de metal viejos para depositar basura y en medio la instalación de la pista de hielo que estará lista el lunes, según dijo uno de los trabajadores.
En la explanada del Zócalo hay una base de un poste junto a las escalinatas y decenas de vendedores semifijos y ambulantes que venden artesanías, libros, aguas frescas, raspados, gorras, lentes, relojes, frutas y verduras. También había dos personas en situación de calle.
En el malecón también hay vendedores ambulantes, en el monumento a Benito Juárez parte de las escaleras están rotas, además hay varillas salidas en diferentes puntos del piso y en una zona de bancas de las jardineras, donde una pareja de acapulqueños criticó que se ven “muy feas”.
También hay bases de postes de luz expuestas, rejillas dañadas en el carril donde se estacionan los automóviles, una fuga de agua en la Costera en la banqueta frente a la gasolinería –junto a la que también hay una rejilla oxidada–, partes del piso dañado, un registro abierto afuera de los baños públicos y otro más a unos metros, así como las obras de reparación del muelle.
Al cruzar la calle, en la calle José María Iglesias y las colindantes los turistas encontrarán que no se pueden estacionar porque los viene viene apartan los espacios con cajas de madera o plástico, mismas que después dejan a mitad de la banqueta o hasta amarrados en los árboles.
En el andador Benito Juárez, uno de los accesos laterales a la plaza Juan Álvarez, hay un gran tronco de un árbol que derribó Otis y que rompió la jardinera que también funcionaba como banca.
En esta y la calle La Paz también hay postes con cables expuestos y rejillas rotas o hundidas y en un acceso junto a la calle Ignacio Ramírez decenas de cables de electricidad salen de un registro.
En la plazoleta Sor Juana Inés de la Cruz, junto a la Catedral y el Palacio Municipal, los desechos se desbordan en un basurero y hay tubos de metal tirados en el piso.
En el otro extremo del Zócalo, hacia la avenida Juan R. Escudero, hay un registro con varillas expuestas en la banqueta del edificio Oviedo que da a la avenida Costera y otra rejilla dañada en calle Ignacio de la Llave, junto a la terminal del Acabús.
También hay otra rejilla dañada frente a la tienda Sanborns, una fuga de agua en cada lado de la vialidad y a una cuadra se observa la tienda Woolworth que continúa cerrada por los daños del huracán.
Apenas el jueves la Secretaría de Turismo estatal informó que el subsecretario de Turismo federal, Sebastián Ramírez Mendoza, y su par estatal, Simón Quiñones Orozco, hicieron un recorrido “en las instalaciones de la Terminal Marítima y en el primer cuadro de la ciudad”, en seguimiento al programa Acapulco se Transforma Contigo impulsado por el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, para evaluar los proyectos a desarrollar en los sitios.
En las fotografías se observa que caminaron por el puente que va de la Terminal Marítima al Fuerte de San Diego, frente a Woolworth, y La Quebrada.
Texto y foto: Yee Trujillo


