13 junio,2025 4:46 am

Se fueron de Coyuca de Catalán por la violencia y ahora pueden deportarlos de California

 

Ciudad Altamirano, Guerrero, a 13 de junio de 2025.-  En julio de 2024, una mujer con sus tres hijas llegaron a California para juntarse con su esposo, que ya se había ido meses antes para pedir asilo político, pero ahora, temen a las redadas y han dejado de trabajar.

La familia de cinco integrantes es originaria del municipio de Coyuca de Catalán. Salieron de ese municipio hace varios años, luego de sufrir el secuestro de familiares y se movieron para radicar en Ciudad de Altamirano; sin embargo, las condiciones no cambiaron mucho y decidieron irse a los Estados Unidos para solicitar asilo político.

Los trámites estaban avanzando hasta que llegó el presidente Donald Trump y suspendió los procesos de asilo político.

Hoy se encuentran como ilegales en el estado de California, en una ciudad ubicada a 40 minutos de Los Ángeles. Mientras que él trabaja en un restaurante y, por las tardes, en una fábrica de salchichas, ella también labora en otra fábrica de alimentos procesados.

Pero desde la semana pasada tomaron la decisión de reducir sus actividades y sólo el esposo está saliendo a trabajar.

“Nos sentimos perseguidos, aquí siempre vemos camionetas extrañas que pasan. Sentimos que nos van a seguir, porque tienen todos nuestros datos”, expresaron de manera anónima y vía telefónica.

Pidieron que se les diga a sus familiares que están bien, que por el momento, en el lugar en donde se encuentran no se han presentado redadas.

Dijeron que desde el momento en el que comenzaron los trámites, el gobierno de Estados Unidos les pidió sus direcciones, pero también sus contactos de Facebook y los están siguiendo, de forma que conocen todos sus movimientos, como en donde estudian sus hijas y en donde trabajan. Entonces, no pueden escapar, porque todavía tienen la esperanza de que demostrando de que no serán un problema para ese gobierno, les darán el asilo que solicitaron.

“Por las mañanas, cuando vamos a la escuela, estamos con temor de lo que va a pasar con nuestras hijas. Así que ya dejaron de ir a la escuela. No sabemos si en algún momento lleguen los del ICE y le caigan a nuestras hijas en la escuela. Es nuestro mayor temor”.

En esta situación sólo uno de los dos trabaja, porque deben comer. Sin embargo, han reducido sus actividades, con la intención de no llamar la atención de las autoridades.

Saben que están a 40 minutos de Los Ángeles, California, donde se encuentra el mayor conflicto. Temen que el problema se extienda a todo el estado.

También contó que hay varios mexicanos en la zona donde se encuentran, originarios de Guerrero, quienes están tomando la decisión de limitar sus actividades externas y están trabajando menos. Incluso, algunos definitivamente no se han presentado a trabajar, porque saben que los lugares de trabajos son las zonas de donde se han llevado gente en Los Ángeles.

“Salimos con intenciones de no volver. No lo hacemos por un capricho y tampoco queremos ofender a nadie. Sólo trabajar, no somos malos ciudadanos ni tampoco somos una carga para el gobierno. Eso debería de ser tomado en cuenta”, dijeron.

Texto: Israel Flores