18 marzo,2025 9:01 am

Se ha hecho más daño que bien con las becas de apoyo a creadores, dice escritor de Chilpancingo

En México, “después de todos los procesos sociales que se han vivido a lo largo de la historia, al final los gobiernos se volvieron paternalistas”, señala Carlos Ortiz

Acapulco, Guerrero, 18 de marzo de 2025. La mayoría del producto cultural que ha resultado de los estímulos y las becas otorgadas principalmente por las instituciones de gobierno deja mucho que desear, aseguró el escritor guerrerense Carlos Ortiz agregando que al menos en ese sentido dichos apoyos han hecho más daño que bien al arte y la cultura.

En breve charla al término de la presentación de su reciente libro de poemas Todos quieren una beca el pasado viernes 14 de marzo en el recién reinaugurado Bar del Puerto, explicó que si bien la historia ha documentado a los llamados mecenas, que no eran otra cosa sino gente con dinero e inclinación por el arte y la cultura a la que apoyaban económicamente, el concepto de las becas, de estar becado, es distinto.

En México, “después de todos los procesos sociales que se han vivido a lo largo de la historia, al final los gobiernos se volvieron paternalistas; nosotros (gobierno) nos encargamos de la economía, nosotros nos encargamos de la educación, nosotros nos encargamos de la cultura y es durante el Salinato (Carlos Salinas de Gortari, presidente de México entre 1988 y 1994) y la creación del Conaculta (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) que esta situación adquirió otra dimensión”.

“Salinas se dio cuenta de que los creadores artísticos, los intelectuales, tienen un peso dentro de la sociedad y la opinión pública, a pesar de que no somos un país de muchos lectores o muy culto, y por eso el gobierno creó todo un programa de estímulos y becas para apoyarlos y sí, cooptarlos”, independientemente, acotó, de que terminan siendo de gran ayuda para artistas y promotores culturales que de otra manera difícilmente seguirían haciendo arte.

Luego entonces, añadió, la mayoría del producto cultural que ha emergido de esos estímulos y becas deja mucho que desear, aceptó; “es una obra autocensurada, que no molesta que no incomoda al poder y sólo sirvió para eso, ganar un estímulo, una beca, un premio, sin llegar al público”.

Sobre Todos quieren una beca, el escritor originario de Chilpancingo comentó que efectivamente explora desde la poesía el tema, y recordó, “nace a partir del proyecto de un amigo músico de la Ciudad de México, Édgar Lara, que quería musicalizar algunos textos míos y empiezo a escribir sobre el arte, su función su para qué y fue saliendo eso, una crítica al arte y a las becas”.

El libro de unas 30 páginas, una plaquette propiamente dicho, está compuesto por pequeños fragmentos que sumados presentan un poema largo; mientras que el diseño de portada corrió a cargo del también guerrerense Jesús Escabernal, fue editado el año anterior por Ediciones Trinchera.

A la presentación de Todos quieren una beca acudieron como presentadores el escritor Antonio Salinas y el escultor Jorge Alfaro.

Texto: Óscar Ricardo Muñoz Cano