Son parte del programa federal Sembrando Vida y cumplen con los requisitos para trascender a nivel nacional, resaltan
El Ocotito, Chilpancingo, 8 de diciembre de 2025. Ayer productores celebraron el Tianguis Campesino de la micro ruta Tlahuizapa, Coacoyulillo e Inscuinatoyac, de campesinos del programa Sembrando Vida, en el mercado municipal de El Ocotito, municipio de Chilpancingo, donde presentaron frutas, granos, moles, salsas y mermeladas.
En esta zona los campesinos tienen cuatro años integrados al programa federal, ya venden productos que ellos procesan, su mercado es local, y esperan que el próximo año puedan vender al mercado nacional, porque ya tienen etiquetas, procesos de producción sin agroquímicos y una organización comunitaria sólida.
Todos se esfuerzan, conviven, se organizan. Para llegar a El Ocotito, Natividad Chávez Carbajal, de Agua Hernández, dijo que salió con sus compañeros de su Comunidad de Aprendizaje Campesino (grupos en los que se organiza a los productores de Sembrando Vida) a las 5 de la mañana para estar a las 8.
“Nosotras venimos a vender maíz, cacahuate, jamaica, venimos de Agua Hernández, es la sierra, allá estamos a la deriva, hay partes que están bien, otras que están mal, ahora nosotras somos las representantes de los sembradores, de todos los compañeros”, relató.
Contó que está en el programa desde 2021; se le preguntó si les sirve el programa y contestó que “nos ha servido para seguir adelante con las familias, si lo comparamos a cómo vivíamos antes, pues nos ha dado buen beneficio, y estamos viendo que si le echamos ganas, todo es para beneficio de nuestras familias”.
En cuanto a qué se dedicaba antes, y cuál es la diferencia, contestó, “nos dedicábamos a lo mismo, al maíz, al frijol, al campo, pero aunque le echábamos ganas no nos daba más, y ahora tenemos más con lo que se trabaja, nos sobra para venderlo, y si podemos venderlo, lo vendemos”.
Se le preguntó cómo está la situación de violencia en la zona, y respondió, “pasan cosas, pero vemos que el gobierno en lo que ha podido nos ha ayudado”.
De Tlahuizapa dos mujeres de unos 65 años, Adelina Bello y Margarita Díaz, presentaron su mesa, “traemos tomatito (un tomate verde), cuatomate (un tomate de unos seis centímetros de circunferencia), chile verde, frijoles” y huevos de gallina.
También ofrecieron papayas, a las que llaman criollas, se pueden describir como gigantes, debido a sus 55 centímetros de largo, contaron que las producen en viveros, ya con todo el bagaje de padres y abuelos campesinos, en conjunto con la asesoría técnica que reciben del programa federal.
Ahí también vendieron pollos, a las 7 de la mañana se pudo ver cómo los metieron al mercado, los amarraron de las patas, los metieron a un costal de manera individual y en 30 minutos los ocho que traían, se vendieron; 220 pesos costaba cada animal vivo.
A las 8:30 de la mañana, cuando se platicó con ellas, dijeron que era la primera vez que venían a El Ocotito, se dijeron agradecidas con el programa, el traslado desde su comunidad fue de 40 minutos en coche.
En cuanto a la diferencia de antes y después del programa, dijeron que les ha ayudado a organizarse, “ahora tenemos más qué comer, porque producimos más y lo que nos sobra podemos venderlo, ya le sabemos más a las plantas”.
Las organizadoras del tianguis, las técnicas Elizabeth Díaz Ávila y Brisa Victoria Hernández de la O, informaron que acudieron 40 campesinos y campesinas de las comunidades Tlahuizapa, Coacoyulillo, Inscuinatoyac (El Pueblito), Agua Hernández, Carrizal de Pinzón y Rincón de Alcaparrosa.
Los productos que se vendieron son huevo de rancho, maíz pozolero, maíz morado, semilla de calabaza, mole de pipián, chile chiltepín, nopal, chile fresco, tomatillo, maracuyá, cacahuate, salsa macha, limón, jamaica fresca y en chamoy, frijol, papaya, escobas, abono tipo bokashi, caña, manteca de azahar, totopos de nopal y artesanías navideñas.
A los beneficiarios el gobierno federal les da 6 mil 450 pesos al mes y apoyo técnico para sembrar sus propias parcelas.
Hacia la desaparición del coyotaje
En entrevista, la técnica del programa Sembrando Vida, Brisa Hernández de la O, explicó que se está viviendo un proceso para evitar la venta del producto a bajo precio a intermediarios que después lo venden caro, proceso conocido como coyotaje, y que se venda del productor al consumidor de manera directa.
Contextualizó: “los campesinos le están dando valor agregado a los productos de sus parcelas, lo que se ofreció hoy (ayer) fueron productos de temporal, y vendiendo lo que les dan sus proyectos productivos, como los huevos de gallina, pollos, tilapia, carne de cerdo, por ejemplo”.
Entre otras cosas, agregó, hay grupos de mujeres que tienen pomadas de azahar, de la flor de azahar, hecho con recetas ancestrales que ayudan a aliviar dolores musculares, inflamación y sus vapores alivian la tos.
Entre los productos con valores agregados, destacó el chamoy, la semilla de pipián tostada de manera tradicional con sal y limón, hojuelas de chile chiltepín, “que es muy famoso en Veracruz, pero el de acá es más grande y sabroso”, presumió, y siguió con salsas como la macha.
Mención aparte expuso el mole verde que ya tiene proyectado para ofrecerse en la Ciudad de México, según información de las oficinas centrales de Sembrando Vida. Informó que el proyecto consiste en moverlo a nivel nacional y replicar la experiencia del chocolate del Bienestar, que se vende a nivel internacional.
En cuanto al coyotaje dijo que con el valor agregado y en coordinación con el gobierno federal, se está trabajando para que en la zona no siga sucediendo, ya que se da en la venta de semilla de calabaza pipián y en la jamaica.
Rosendo Betancourt Radilla


