
Denuncian que hay quienes acaparan los espacios en las filas, mismos que ofrecen en redes sociales de Facebook o incluso en grupos de WhatsApp por 100 pesos
Acapulco, Guerrero, 25 de enero de 2024. Flor Valente Flores, es vecina de la comunidad de El Salto, en la zona rural de Acapulco, y desde hace 10 semanas junto a un grupo de 12 vecinas sale de madrugada de su comunidad al estacionamiento de la plaza comercial Las Palmas en el bulevar de Las Naciones para recibir una despensa.
Este miércoles la mujer llegó a las 4 de la madrugada, y junto a sus vecinas fueron las últimas en recibir una caja con productos no perecederos que entregan los marinos. Otras 400 personas formadas ya no alcanzaron, y se tuvieron que retirar.
A diario el estacionamiento está atiborrado de damnificados, sobre todo mujeres, que acuden a canjear uno de los 12 cupones que se entregaron durante el pago del apoyo de 8 mil pesos para la limpieza que entregó el gobierno federal.
Pero también hay quienes se quejaron porque algunas personas han sacado provecho a la necesidad y la falta de tiempo de otros de acudir a formarse y esperar bajo los intensos rayos del sol, y acaparan los espacios en las filas, mismos que ofrecen en redes sociales de Facebook o incluso en grupos de WhatsApp por 100 pesos, lo que impide que algunos damnificados que acuden pueda recibir una caja.
Pasan de las 12 del día, el sol quema, luego de horas de espera Flor se apura a subir a la batea de una camioneta con su caja de despensas y media docena de huevos, entre sus vecinas se ayudan a colocar las cajas en la camioneta.
Antes de subir, cuenta que desde hace 10 semanas acude al estacionamiento del centro comercial porque a la comunidad no han ido los militares a entregar las despensas, y cada semana ha cambiado un cupón de los 12 que le dieron cuando fue por su ayuda para limpieza.
Cada semana se pone de acuerdo con sus vecinas y eligen el día que van a salir de la comunidad ubicada a una media hora del lugar donde les dan las despensas, salen entre las 3 y las 3:30 de la madrugada. Ayer regresaron a sus casas a las 12 del día, pese al cansancio y la fatiga de estar formadas bajo los rayos del sol, las mujeres sonríen y se ven felices.
Flor dice que casi en todas las despensas que ha recibido ha encontrado una tarjeta de regalo que tiene entre 500 y 600 pesos, misma que han usado para comprar verduras, y frutas en los supermercados, porque en su comunidad las parcelas quedaron anegadas y las hortalizas se perdieron, además de que los árboles frutales siguen recuperándose y no hay nada.
En los supermercados también ha comprado detergente y otros productos que no son de primera necesidad, pero que son de uso diario en su casa que se quedó sin el techo de lámina, mismo que ahora será de concreto porque no quiere volver a pasar el mismo miedo por el viento que provocó el huracán Otis.
En el pueblo no hay trabajo, pero dice que entre todos los vecinos ante la falta de peones y albañiles se están apoyando en el proceso de reconstrucción de sus casas, incluso ella acude a ayudar a preparar la mezcla del cemento, la grava y la arena.
La mujer de 32 años dice que aún le quedan dos cupones, que canjeará en las próximas dos semanas en el mismo estacionamiento, “nos es de mucha ayuda, por eso venimos, yo tengo tres hijos”.
Vendedora de artesanías sin despensa ni productos para vender
A 92 días del impacto del huracán Otis, hay quienes siguen sin poder recuperarse, es el caso de la vendedora de artesanías Arnulfa Vargas, proveniente de la colonia La Guadalupana, ubicada en la parte alta de Puerto Marqués.
Ella llegó a formarse a las 2 de la mañana en una de las filas del estacionamiento de la plaza Las Palmas. Pero explicó que su fila no avanzó pese a estar desde muy temprano, porque los marinos le dieron preferencia a las personas que iban llegando por la mañana. Lo anterior debido a la venta de los espacios en la formación.
La mujer, quien es madre soltera, antes de Otis se dedicaba a vender artesanías en un local que tenía en el parque Papagayo, y que fue saqueado. Dice que fue censada en su casa, pero a pesar de haber recibido el apoyo de la limpieza y la despensa, no apareció en el padrón de beneficiarios para el programa de reconstrucción, lo que reportó y está a la espera de que le marquen o vayan a su casa a verificar los daños.
“Yo no he recibido el apoyo, me censaron pero mi CURP dice que no está apto para recibir el apoyo, y hasta ahora no me han dado una solución, y sólo me hicieron una incidencia”, expresó.
La mujer dijo que espera que el Banco del Bienestar le otorgue un préstamo por 25 mil pesos del crédito a la palabra, para volver a surtir su local y regresar a trabajar. Ayer luego de casi 10 horas de estar esperando y faltando unas 100 personas para recibir su despensa, las cajas se terminaron y ella se tuvo que retirar y volverá hoy.
Largas filas para solicitar créditos a la palabra que da el gobierno federal
Ayer hubo largas filas de personas afuera del Centro de Convenciones para solicitar el crédito a la palabra que otorga el gobierno federal para los pequeños y grandes negocios que resultaron afectados por el huracán Otis.
Más de 500 personas estuvieron formadas, a metros de la avenida Costera, en el fraccionamiento Costa Azul.
Los créditos a la palabra del gobierno federal son por 25 mil pesos para los pequeños negocios afectados por el huracán Otis.
La señora Georgina Ávila Valente dijo que desde la 7 de la mañana de ayer estaba formada para presentar los daños en su local de venta de ropa en el fraccionamiento Hornos Insurgentes.
“Toda ayuda es buena, yo no me censé porque me fui de Acapulco porque no había las condiciones después del huracán Otis”, manifestó.
Declaró que requiere reactivar su negocio porque aseguró que “depende mi familia, ya son tres meses y no hay ganancias y todos los ahorros ya se terminaron”.
Indicó que ojalá le otorguen el crédito a la palabra de 25 mil pesos, “si me lo dan me voy a surtir de productos y poco a poco a pagarlo”.
“La verdad el presidente se ha portado de buena manera con Acapulco, les dio a las viviendas afectadas y ahora a los pequeños empresarios”, celebró.
El señor Julian Salgado Álvarez, dueño de una refaccionaría, manifestó que llegó desde la 5 de la madrugada para formarse y ser atendido.
“La verdad me saquearon mi negocio en la avenida Universidad, no me quedó nada, pero quiero reactivar mi changarro”, sostuvo.
Pidió al gobierno federal agilizar el pago para poder “generar ganancias en los diferentes negocios, no lo queremos regalado, lo queremos pagar”.
“El huracán Otis devastó a Acapulco y será difícil levantarlo, pero con ganas y esfuerzo se puede ir para arriba”, acotó.
Agradeció al gobierno federal por la ayuda al municipio de Acapulco, “el que no quiera trabajar o levantar su negocio, es porque no quiere”.
Texto: Jacob Morales / Argenis Salmerón


