17 mayo,2025 9:39 am

Se presentan especialistas del INAH en Piedra Labrada, donde están abandonados vestigios prehispánicos

Confían pobladores y autoridades de esa comunidad de Ometepec, en Costa Chica, que la dependencia destine recursos para preservar el patrimonio cultural

Ometepec, Guerrero, 17 de mayo de 2025. Después de años de ausencia, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) visitaron la comunidad Piedra Labrada, en donde autoridades y población local esperan que dicho Instituto autorice la protección de decenas de piezas arqueológicas tiradas a cielo abierto.

Entrevistado al respecto, Jesús Sierra Ribera, director de Turismo del Ayuntamiento de Ometepec, en Costa Chica, aseguró “que únicamente esperamos del INAH, un veredicto favorable para la protección”, misma que podría hacerse mediante financiamiento compartido entre el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI) y el gobierno municipal, que en realidad se trataría de cercas de alambre y techos simples.

El proyecto presentado para tal fin, y en espera de aprobación del INPI, llamado Casa Sagrada, buscaría “proteger, preservar y salvaguardar las piezas arqueológicas de la comunidad de Piedra Labrada”, para lo que es necesaria la aprobación del INAH, organismo público de prolongadas e inexplicables ausencias.

Para Sierra Ribera no hay duda de que “con ayuda de Dios obtendremos buenos resultados”, dice, y asegura que la población está contenta con la vista del esquivo director estatal del INAH, Héctor Romeo Torres y “sus especialistas”, de quienes esperan pronta autorización para proteger su patrimonio petreo.

Como se recordará, El Sur publicó en días pasados, el estado de abandono en que se encuentran los vestigios arqueológicos de Guererro. En primer término por el citado instituto, del que son su materia principal de trabajo, pero también por el gobierno estatal y los muncipales, como por la ciudadanía en general.

Entre esos sitios olvidados se destacaba a Piedra Labrada, en la Costa Chica, así como Contlalco y Yuu Kivi, en la Montaña, y Texalco en Chilpancingo, entre decenas y decenas de pinturas rupestres en cuevas, petrograbados, pirámides, plazas, esculturas, juegos de pelota, etcétera.

Hasta donde se ve y se sabe, en Piedra Labrada lo que hay es, como se ha dicho, un tiradero a cielo abierto.

Como dicen los archivos de especialistas guardados en cualquier gaveta del multicitado instituto, el sitio contendría pirámides y cinco juegos de pelota, destacando tres de ellos por sus esculturas de cabezas de serpientes de diversos tamaños, además de otros animales como águilas, jaguares o pájaros.

Dentro del conjunto también destaca la extraña escultura llamada Los gemelos, de los que sobresale la figura de un jorobado, y a quienes la población local designa como “el pobre y el rico”.

A falta de conocimiento especializado de arqueólogos, y por la falta de interés gubernamental para financiar investigación y restauración a fondo, los pobladores siguen improvisando explicaciones con “la piedra del sol, el chapulín, el caracol, la tuza, el jorobas, la carota, la ballena…”, hasta que a los responsables de los presupuestos les alcance la vergüenza y puedan destinar una partida digna para develar estos sitios.

Por lo pronto, en voz de Jesús Sierra, y trás el registro fotográfico y la asoleada del día, se espera que “antes de un mes, aunque no nos dio tiempo el INAH”, se autorice y asesore para desplegar un dispositivo de protección sobre estas piezas olvidadas y saqueadas durante siglos.

Texto: Martín Equihua