
Acapulco, Guerrero, a 2 de enero de 2026.- Después de meses de fuerte oleaje, la playa Bonfil se recuperó en estas vacaciones decembrinas y ayer cientos de turistas acudieron a comer mariscos y a disfrutar del mar y la arena.
Un recorrido de El Sur en esta parte costera alejada del centro de Acapulco se constató una gran afluencia de automóviles, lo que generó un tráfico que se alargaba hasta el cuasi abandonado centro comercial La Isla.
Después de los accesos a la playa de la avenida Costera Las Palmas, un corredor que va de El Revolcadero al Mayan Palace, no hay otro camino público que permita entrar a la franja de arena puesto que los condominios ocupan grandes extensiones de terreno.
De tal forma que los turistas acuden al acceso que se encuentra a un costado de Elcano Diamante o hasta la playa Bonfil, esta última incluso concurrida por turistas con alto poder adquisitivo, sus MiniCooper o sus camionetas Mercedes Benz tenían que maniobrar en el estrecho camino paralelo a los restaurantes.
Uno de estos establecimientos es Mocambo, el cual mostraba una gran cantidad de comensales pidiendo diversos platillos y bebidas, los trabajadores estaban apurados, apenas uno de ellos, Said Osiel, pudo responder algunas preguntas de reporteros.
“Ahorita (hay) más turismo que otros días de la semana, que hubo un poco menos de gente, como que hoy (jueves) hay más y pues está bien que haya trabajo para nosotros porque nos ayuda en la economía y en otras muchas cosas”.
Los turistas provenían del centro del país, pero también de estados del norte como Tamaulipas, Said consideró que prefieren la playa Bonfil sobre otras zonas del municipio “porque ya han venido a lo mejor otras veces y pues les ha gustado el servicio, y es un lugar muy bonito”.
Said tiene que 15 años, cinco trabajando en el restaurante Mocambo, estudia el primer año de bachillerato y aprovecha las vacaciones para trabajar, dijo que más gente de su edad de la comunidad la Bonfil tiene la misma dinámica de trabajo.
El pueblo, ubicado entre el aeropuerto de Acapulco y Barra Vieja, es “tranquilo, está bien cuidado por el gobierno, más que nada nos sentimos con confianza de andar aquí, no tenemos miedo a nadie”.
En abril pasado, hubo una crisis económica porque el mar de fondo borró prácticamente la franja de arena y no llegaban los turistas, el fuerte oleaje se prolongó hasta junio, “aquí en el restaurante la jefa compraba camiones de volteo de piedras esas grandotas y se las tirábamos enfrente ahí al mar porque la ola reventaba hasta acá arriba y por poco se lleva el restaurante”.
Ayer, los turistas que llegaban de la carretera de Barra Vieja comparaban los precios entre los restaurantes, otros llegaban con sus propios alimentos y bebidas e incluso con sus sombrillas para refugiarse del sol.
Hace unas semanas se llevó a cabo el festival del pescado a la talla, de acuerdo con Said, este festival ayudó a que se diera a conocer más la playa Bonfil, al joven local le gusta trabajar en la misma comunidad donde vive “porque conoce otras personas, hago amistades, me gusta trabajar y tener dinero”. Tiene la meta de entrar a las Fuerzas Armadas.
Texto: Ramón Gracida Gómez


