
El presidente electo informa a través de su cuenta Twitter que se reunió con el actual titular de la Secretaría de la Defensa Nacional para comenzar la búsqueda de su relevo. Ya visitó López Obrador la base militar aérea de Santa Lucía en la Cdmx.
Texto: Arturo Rodríguez / Apro / Agencia Reforma / Foto: Cuartoscuro
Ciudad de México, 23 de agosto de 2018. Con hermetismo y un mensaje breve que se hizo público ya bien entrada la noche del miércoles, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador informó que sostuvo un encuentro con el secretario de la Defensa Nacional (Sedena), el general Salvador Cienfuegos Gaytán.
Poco después de las 21:00 horas, López Obrador informó en su cuenta de Twitter sobre el encuentro, en los siguientes términos:
“Me reuní con el general de división Salvador Cienfuegos; me dio sus puntos de vista sobre el grave problema de la violencia y las alternativas. Reiteré que el próximo secretario de la Defensa Nacional será un militar en activo del más alto rango, honesto y leal a la patria”.
En diferentes oportunidades, López Obrador anticipó que pediría al presidente Enrique Peña Nieto convocar a una reunión con los mandos militares, reiterando que los titulares de la Sedena y de la Secretaría de Marina (Semar), serían, un general de división y un almirante, respectivamente.
La relación de López Obrador con las fuerzas armadas ha sido polémica al menos desde 2016, pues su posición, respecto de la militarización desde el sexenio del panista Felipe Calderón Hinojosa, incomodó a los mandos castrenses, de manera clara a partir de diciembre pasado, cuando anunció su propuesta de “amnistía” para alcanzar la pacificación del país.
El 4 de diciembre pasado, por ejemplo, tanto Cienfuegos como el titular de la Semar, Vidal Francisco Soberón, rechazaron dicha oferta un día después de la declaración del entonces dirigente de Morena ya perfilado como candidato presidencial.
Mientras el almirante Soberón calificó la declaración como una ligereza que debía tomarse como mera propaganda, el general Cienfuegos fue más allá:
“Este populismo deja de lado todo el mal que han hecho a México, por lo que no sería conveniente”.
Y añadió:
“Sería un gravísimo error el pensar en amnistiar a quienes han hecho tanto daño al país. Me parece que quienes tengan que tomar esas decisiones tendrán que analizarlo muy bien. Habría que consultar a la sociedad; a todos aquellos que han sido víctimas; a los padres que sus hijos han muerto por culpa de estos delincuentes que hoy deben estar en la cárcel”, sentenció Cienfuegos.
Para López Obrador, los dos secretarios recibieron órdenes de lanzarse en su contra.
Las declaraciones del hoy presidente electo continuaron: en febrero cuestionó un doctorado honoris causa que darían a Cienfuegos en una universidad de Chiapas; en marzo, el titular de Sedena volvió a la carga, y así siguieron, prácticamente sin dejar un mes de este año libre de confrontación hasta el proceso electoral.
Dos de los momentos de mayor tensión ocurrieron: el primero en mayo, cuando el general Cienfuegos llamó a no dividir el país, en un contexto de diferendo entre López Obrador y el alto empresariado; el entonces candidato pidió al mando castrense no opinar sobre asuntos políticos.
Se volverían a confrontar en relación con el Nuevo Aeropuerto Internacional de México, por la propuesta del tabasqueño para que se construyan dos pistas en la base aérea de Santa Lucía, pues el general secretario reprochó que se quisiera cerrar.
En tanto, irónico, López Obrador le reviró que tenía razón, pues si el NAIM se construye en el ex lago de Texcoco, tendría que cerrarse esa instalación estratégica.
Entre otras polémicas, fue hasta una semana antes de los comicios que López Obrador envió un mensaje de calma, reiterando que los titulares de Sedena y Semar serían mandos de alta graduación, y disipó las versiones que afirmaban desaparecería las fuerzas armadas. Por el contrario, prometió mejorar el salario de quienes, dijo, son “pueblo uniformado”.
El entonces candidato presidencial no sólo reconoció el papel del Ejército y la Marina en tareas de seguridad, sino que omitió abordar si retirara o no a las tropas de dichas tareas, algo que por otra parte había ofrecido en diferentes momentos al enunciar su propuesta de construir una Guardia Nacional con elementos castrenses.
Luego de la elección, López Obrador atemperó su mensaje y planteó que, antes de tomar posesión, anunciará a quienes ocuparán dichas dependencias, proponiendo la reunión con los secretarios a Peña Nieto, en su calidad de comandante supremo de las fuerzas armadas y que, por lo pronto, sin detalles, ya ocurrió este miércoles en el caso del titular de la Sedena.
Ya fue López Obrador a la base de Santa Lucía
La minuta de una visita que habría realizado el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, a la base área militar de Santa Lucía, junto con un grupo de expertos y mandos militares, fue dada a conocer este miércoles por el periodista Carlos Loret de Mola en su portal electrónico.
De los resultados de ese recorrido, del que no se especifica cuándo ocurrió, se consolidó la idea –vigente a la fecha—de construir ahí dos pistas que funcionen como terminal alterna del actual Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México.
Según el documento obtenido por el columnista, en dicha visita se revisó la propuesta publicada en 2015 para hacer las pistas en Santa Lucía; además, “se efectuó un recorrido en tierra del terreno e instalación presentes”, “se efectuó un sobre vuelo de la Base Aérea de Santa Lucía y sus predios colindantes”, se revisaron las cartas de rutas aéreas de la base y el aeropuerto actual y “se tuvo una presentación descriptiva de las instalaciones, su uso y ubicación”.
Suscrita por Javier Jiménez Espriú, quien será secretario de Comunicaciones y Transportes, y el constructor José María Riobóo Martín, entre otros personajes, la minuta, que consta de tres hojas, dice en el inciso A que “de la vista e informes verbales de los encargados de la Base Aérea de Santa Lucía se establece que el suelo ofrece estabilidad y soporte suficiente para la pista actual, la que no ha presentado afectaciones, hundimientos o fracturas de importancia en su estructura”.
El inciso B apunta, a su vez, que “se deriva por informes verbales que la orientación de las pistas es segura y eficiente para las operaciones de las aeronaves.
“De la revisión de la Orografía en la zona de la Base de Santa Lucía se observa que no presenta obstáculos para el desarrollo de las operaciones que se generarían con el proyecto del SAVAM” (Sistema Aeroportuario del Valle de México)”.
Y en el apartado de conclusiones, el documento destaca que “para determinar el modelo de aeropuerto que en su caso debería desarrollarse en Santa Lucía, con sus características y condiciones más apropiadas para el proyecto, se requieren estudios aire-tierra, por lo que el modelo no puede ser diagnosticado de inmediato”.
Sin embargo, enseguida señala que “por las condiciones actuales de ubicación, volumen de operaciones y características orográficas, sí es viable la coordinación de vuelos” entre el actual aeropuerto y Santa Lucía como complementario.
En la visita a la base aérea también estuvieron las siguientes personas: Carlos Morán Moguel, Sergio Rubén Samaniego Huerta, Jaime Amado González, capitán Alan Luna Alatorre, Víctor Jaime Egaña Palacios, Jesús Pedro Sánchez, Víctor Hernández Sandoval, Pedro Gerardo Pulido Zavala y Carlos Noriega Romero.
Por parte de la Sedena, participaron los siguientes mandos: el general de División, Miguel Enrique Vallín; los generales de Brigada Juan Roberto Sánchez y Fernando Vázquez Valenzuela; el coronel Pedro Bonilla; el mayor Juan Guerrero Hernández y el mayor José Antonio Hernández.
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