27 noviembre,2024 9:16 am

Se reúnen creadores en la Ciudad de México para proponer un Acapulco más allá del turismo

Señalan que la violencia es una “invitada que nadie quiere, pero siempre llega a la fiesta” y cómo la sociedad y las instituciones van en sentidos diferentes cuando se trata de construir un mejor entorno

Acapulco, Guerrero, 27 de noviembre de 2024. Bajo el nombre de Resignificación, redignificación y cultura de paz: Acapulco después del Otis, la tarde de ayer se realizó un conversatorio, el cuarto de una serie, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en la Ciudad de México.

Temas como la necesidad de cambiar el Acapulco turístico para trazar uno para los propios acapulqueños; la violencia y las necesidad del arte y la cultura para la reconstrucción, fueron algunos de los temas tocados por un grupo de escritores, promotores culturales y gente de la sociedad civil acapulqueña en dicho conversatorio, parte del proyecto Resignificar Acapulco –del propio Colegio– que busca replantear el modelo de desarrollo de Acapulco y resignificar el territorio, luego del impacto del huracán Otis sobre Acapulco en octubre del año pasado.

Este conversatorio se da en el marco de la exposición Laboratorio Acapulco, y fue la filósofa y poeta Roxana Cortés quien inició con la charla al recordar que, como señala la UNESCO, la cultura de la paz se basa en la idea de que la paz es un estado positivo en el cual se promueve la justicia, la igualdad, el respeto mutuo y la cooperación, pero que en Acapulco no se puede hablar de paz si no hay un reposicionamiento acerca de lo que entendemos como municipio, como territorio más allá del puerto, de la ciudad, hasta la zona suburbana, incluso.

Por ello, llamó a un diálogo permanente para empezar a desdibujar los límites tradicionales del Acapulco turístico centralizado para incluir a quienes viven en otras zonas y entonces sí trabajar en políticas públicas que verdaderamente tengan un impacto relacionado con la paz.

Luego tocó el turno a la también escritora Citlali Guerrero quien recordó que se hace cultura en Acapulco a lado de, en paralelo a, a pesar de y con la violencia, “como una invitada que nadie quiere, pero siempre llega a la fiesta”, y en medio de todo ello, destacó, están las ideas dispares entre sociedad e instituciones para salir adelante, proponiendo una serie de ideas para trabajar.

Volver al origen, en referencia al rescate de la zona tradicional de Acapulco; construcción de un centro de información sobre los huracanes, trabajando en la cultura de la prevención; el Acapulco de tus sueños, con la idea de generar una plataforma digital e imaginar y reconstruir al puerto de manera virtual, y finalmente la recuperación y activación de espacios de arte y cultura.

En ese sentido, destacó la necesidad de recuperar el espacio público ubicado en el Malecón, junto a la terminal marítima administrado por la Marina, para crear un jardín del arte.

Al conversatorio, moderado por la periodista Líbana Nacif Heredia, también acudió el arquitecto e investigador en riesgos y desastres acapulqueño Orlando Lozano –quien participó a través de Internet– y que coincidió en que hay que ver a la ciudad más allá de lo turístico, agregando que Acapulco puede ser un ejemplo como modelo en la reconstrucción de ciudades intermedias, tomando en cuenta su ubicación geográfica y las particularidades de sus condiciones sociales.

Por su parte, los escritores Pedro Serrano y Marxitania Ortega destacaron y lamentaron la normalización de la violencia en el puerto, así como la falta de consciencia en materia ambiental en medio de las nuevas crisis climáticas.

Finalmente, la activista Linayme Reyes Ávila –que también participó a través de Internet– recordó que Otis obligó a la gente a cuestionarse su identidad como acapulqueño y cuestionar sobre cuantos y qué tipos de Acapulco hay y se quiere tener y a partir de ahí “soñar y desear que la reconstrucción venga desde otros paradigmas”, resuelva problemas añejos y termine con modelos de vida, de comercio, de trabajo que no funcionan.

“Queremos que las niñas y niños y adolescentes de hoy y los que están por nacer no se lamenten de nuestras decisiones presentes, que tengan esperanza y posibilidad de una vida digna, de vivir en paz, de estudiar, de divertirse, de crecer y de alcanzar su máximo potencial, de disfrutar de la naturaleza y ser felices”.

Texto: Óscar Ricardo Muñoz Cano