12 diciembre,2024 8:54 am

Se sobrepone Lily-Rose Depp a las críticas y destaca en la adaptación del clásico Nosferatu

Rechaza que le pese ser hija de Johnny Depp y habla en entrevista sobre su preparación para la nueva película de Robert Eggers

Londres, Inglaterra, 12 de diciembre de 2024. Cuestionada por diversos proyectos actorales y hasta desacreditada por su apellido, Lily-Rose Depp, hija de Johnny Depp, vive, entre elogios, un renacimiento artístico con la película de terror gótico Nosferatu.

No sólo la crítica afirma unánimemente que se trata del mejor trabajo y de la reivindicación de la intérprete francesa, de 25 años, sino que la también modelo y cantante se siente con más confianza que nunca en la industria.

“Volteo a ver las cosas que hice cuando empezaba en esto y a veces pienso: ‘¿Por qué no lo resolví de esta manera o de otra?’. Pero esa es la belleza del proceso, que no puedes cambiarlo.

“¿Dónde estoy ahora como actriz? Espero que asimilando todo lo que he aprendido hasta el momento, pero también, espero, muy lejos de donde estaré en unos 10 años más”, dice, en entrevista.

En la adaptación del clásico del cine expresionista alemán de 1922, de F. W. Murnau (a su vez una adaptación no oficial de la novela Drácula, de Bram Stoker), Depp, hija también de la cantante francesa Vanessa Paradis, muerde con fuerza la pantalla.

La joven interpreta a Ellen Hutter, atormentada por la oscuridad desde niña y quien establece un vínculo, tan siniestro como irresistible, con el implacable y antiquísimo vampiro Orlok (Bill Skarsgard) y trasciende en heroína.

“Ellen es alguien solitaria, se ha sentido sola toda la vida, desde que era pequeña”, explica. “Se siente aislada por la oscuridad dentro de sí. Esta historia es una batalla que pelea contra su oscuridad interior”.

Considera que la cinta de Robert Eggers, la cual llegará a los cines mexicanos este 1 de enero, es una historia de posesión, en la que la mujer que interpreta tiene un enamorado demoniaco que la desea y, a la vez, pretende destruirla.

Sin ayuda de dobles, encaró el desafío físicamente, entre convulsiones terroríficas, eléctricos trances, histeria desatada y desnudos, pues, explica, cree que hacer cosas extremas exhibe las verdaderas emociones de un personaje.

Fue como conjugar, a la máxima potencia, sus papeles de la serie The idol, donde hizo de estrella pop en desequilibrio, y el largometraje La danseuse, en el que recreó al prodigio de la danza Isadora Duncan.

Ellen fue un nuevo reto para mí, me hizo trabajar cosas por primera vez, explorar este lado de posesión por parte de lo oscuro, de una mujer casi en abandono.

“Trabajé con una increíble entrenadora de movimiento. También me inspiré mucho en butoh, la danza japonesa, una disciplina que requiere como un desapego contigo y que te abandones por completo”.

Depp comenzó a actuar hace 10 años, enfrentándose al peso de su apellido y a ataques que decían que cualquier logro no sería meritorio, sino producto de ser una nepo baby, término derivado de nepotism baby, bebé del nepotismo en español, que se usa para referirse a hijos de celebridades que han tenido éxito en la misma carrera que sus padres.

La artista rechaza que le pese la fama de su padre y afirma que que se enfoca en lo profesional y en que su camino sea reflexivo y ascendente.

“Cuando creces ante la cámara es interesante, porque aprendes mucho, absorbes cosas de cada personaje, de cada trabajo. Espero salir de cada proyecto, si tengo suerte, hecha una mejor actriz que como llegué”.

Audicionar, superar a otras cientos de postulantes y finalmente ser reclutada para este Nosferatu por Eggers (La bruja, El faro), uno de los cineastas jóvenes de más prestigio en la actualidad, le supo como una validación de quién es.

“Definitivamente, fue cumplir algo que estaba en mi lista de deseos. Soñaba con trabajar con él. Pensé que tendría que esperar décadas para poder hacer una película suya, y después probarle que yo era valiosa. Lo respeto mucho”.

Quedarse con el papel, de alguna manera, también le pareció algo predestinado, pues recuerda que, de niña, ella y su hermano menor, Jack (alejado del medio del entretenimiento), estaban obsesionados con Drácula y se disfrazaban como él.

“Mi hermano amó Nosferatu, le encantó. Eso sí, le molestó que salgo desnuda en una escena. Me dijo: ‘¡Qué desagradable!’”, relata, con humor.

Texto: Mario Abner Colina / Agencia Reforma