
Chilpancingo, Guerrero, a 7 de noviembre de 2025.- El académico de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Alejandro Hermelindo Ramírez Guzmán, se suicidó a tres meses de ser expulsado por acoso sexual en agravio de una estudiante, por el daño que le provocaron irregularidades en el proceso; sin embargo, la universidad aclaró que ya había llegado a un acuerdo conciliatorio.
Según se informó, el pasado 18 de julio, el Consejo Universitario aprobó la expulsión del profesor Urbano Cano Castañeda, de la Preparatoria 11 en Tlapa, y de Alejandro Ramírez, a quien el presidente del Tribunal Universitario, Isaías Sánchez Nájera, y el rector Javier Saldaña Almazán, identificaron como maestro de la Preparatoria 4 de Taxco, por acoso sexual en agravio de estudiantes menores de edad.
En esa sesión, el rector informó que antes de proceder con la sanción, al maestro de la Preparatoria 4 “ya se le había hecho un llamado y siguió con lo mismo”.
Sin embargo, Alejandro Ramírez impartía clases en la Escuela Superior de Ciencias de la Tierra, con sede en Taxco El Viejo. El Sur preguntó a fuentes de la UAG sobre por qué se informó ante el Consejo Universitario que los hechos ocurrieron en la Preparatoria 4 y respondieron que “se equivocaron”.
Mediante una carta, con fecha del 3 de noviembre de 2025, que se difundió en redes sociales, Alejandro Ramírez afirmó que la acusación de acoso sexual en su contra fue “falsa” y la titular de la Defensoría de Derechos Humanos y Universitarios, Patricia Montaño Castrejón, la remitió al Tribunal Universitario, que a su vez llevó el caso al Consejo Universitario, “sin ningún análisis”.
“Al exponer mis datos personales y no haber investigado el caso, se incurrió en la violación de derechos constitucionales”, a pesar de que existía una querella en el Ministerio Público de Taxco, donde no había terminado el proceso.
Señaló que la UAG “decidió eliminarme de la nómina de manera injustificada, sin seguir el procedimiento laboral de la Ley del Trabajo. Esto me ha llevado a quitarme la vida, debido al perjuicio familiar, moral, laboral, físico, económico y psicológico causado en mi contra”.
Acusó que la apoderada legal de la UAG, Guadalupe Ortuño Araujo, “incumplió su palabra” de atender el caso y lo hizo firmar un acuerdo en el que la institución le otorgó un año sabático, “añadiendo mi renuncia al término del convenio”, sin que la funcionara firmara este acuerdo.
Puntualizó que la estudiante que presentó la denuncia en su contra “actuó de mala fe” y no firmó la queja, sino que la subdirectora académica de la escuela, Catalina Gómez Espinosa, redactó y firmó la misma el 14 de octubre de 2024.
Aseguró que el director José Luis Farfán Panamá intentó hacerlo firmar un documento para inculparlo el 18 de octubre de 2024. Responsabilizó a los dos funcionarios de presentar una visión “sesgada de los hechos”.
Al final, pidió perdón a su “maravillosa esposa y mis dos hijos, los amo”.
Reacciones
Este jueves, maestros y ex estudiantes colocaron flores, veladoras y retratos de Alejandro Ramírez en la entrada de la escuela; también pegaron pancartas con mensajes como “¡justicia para el profe Alex! Sí te creemos, Alex, descansa en paz”.
En un comunicado, la UAG lamentó la muerte del académico y explicó que la Defensoría y la Fiscalía General del Estado abrieron investigaciones por “hostigamiento sexual” en su contra.
Destacó que la Defensoría siguió el debido proceso con presunción de inocencia y el caso se turnó al Consejo Universitario, “por la gravedad de la situación expuesta en el desahogo de pruebas”, órgano que determinó su expulsión, pero “el profesor acudió a instancias jurídicas externas, lo que derivó un acuerdo conciliatorio entre las partes”.
La UAG “a petición de parte, a través de la Unidad de Asuntos Jurídicos, acordó con el docente firmar un Convenio de Beca de Año Sabático, del 16 de octubre de 2025 al 15 de octubre de 2026, tiempo durante el cual realizaría una estancia de investigación en el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM”.
El pasado 6 de octubre, el instituto aprobó la estancia y Alejandro Ramírez fue dado de alta en la nómina el 28 de octubre; sin embargo, no mencionó la renuncia posterior que presuntamente fue parte del acuerdo.
Subrayó que el académico “no tenía ningún conflicto” con la institución al momento de su muerte y reafirmó “su plena disposición para coadyuvar con las autoridades correspondientes y esclarecer los hechos”. También ofreció acompañamiento jurídico a la familia de Alejandro Ramírez.
Añadió que la UAG “es un espacio formativo y semillero del conocimiento, donde se respetan los derechos humanos y se aplica la cero tolerancia al acoso y hostigamiento en cualquiera de sus modalidades”.
Fuentes extraoficiales revelaron que el académico se suicidó en un salón de la escuela la noche del martes; su cuerpo fue hallado colgado de una viga y al lugar acudieron policías municipales para encargarse de las diligencias correspondientes.
Texto: Alina Navarrete Fernández / Foto: El Sur


