11 febrero,2022 9:53 am

Se va a estrenar en Nueva York el poema sinfónico “Malintzin”, que reivindica a la indígena traductora

La obra creada por el compositor José Gurría-Cárdenas muestra a la nahua como “una gran estratega, conciliadora y protagonista” y no tiene un “aire revisionista” sobre su papel en la historia

Ciudad de México, 11 de febrero de 2022. Al escribir el poema sinfónico Malintzin, el compositor José Gurría-Cárdenas (Ciudad de México, 1972) buscó recoger la mirada de esta mujer nahua como “una gran estratega, conciliadora y protagonista” de la toma de México-Tenochtitlan.

Comisionado por la Brooklyn Symphony Orchestra, el percusionista traza un retrato musical de quien, juzga, ha sido “malentendida”, tachada por muchos como traidora a pesar de que varios historiadores han planteado lo contrario.

Esta obra, una celebración a la Malinche a 500 años de la caída del imperio azteca, será estrenada en Nueva York el próximo 20 de febrero bajo la batuta del también mexicano Felipe Tristán, director asociado de la orquesta y quien comisionó a Gurría-Cárdenas la pieza.

Su autor cuidó de no imprimirle un “aire revisionista”, sino de observación a través de la propia mirada de la protagonista, traductora de Hernán Cortés y símbolo del mestizaje.

Optó por el poema sinfónico, según comparte en entrevista, al ser una forma cuya estructura está supeditada a la narrativa, y le permitió ceñirse, además, ceñirse a los 10 minutos requeridos de duración de la obra.

“Me parece que el tono de la pieza, en ese momento, al principio y al final, es sombrío, pero también solemne y nostálgico, de incomprensión. Y ya en el cuerpo de la pieza misma hay una cuestión que en algunos momentos es hasta beligerante, contestataria. A mí me parece que ahí ya es la mirada de Malintzin a través de un tercero, como si estuviéramos escribiendo una novela y, ahora, de una primera persona, nos hubiéramos cambiado a una tercera”, expone Gurría-Cárdenas.

Decidió prescindir del uso de instrumentos prehispánicos como cascabeles o teponaxtlis por no parecerle sincero y apostó, en cambio, por un uso novedoso del lenguaje.

“Me parecía que era importante no tener una especie de ventaja comparativa basada en una suerte de acción afirmativa sonora”, explica el compositor, egresado de la Universidad del Sur de California, donde estudió composición.

La obra será tocada en un programa que incluirá también la obertura de Ruslán y Liudmila, de Mikhail Glinka, y la Sinfonía No. 4, de Johannes Brahms. Y de ahí la decisión de Gurría-Cárdenas de optar por una dotación orquestal de corte romántico-clásico.

“Las composiciones me parece que contestan cosas, es una especie de ejercicio de pensamiento crítico que resuelven cuestiones, y la cuestión para mí era qué podía averiguar sobre esta mujer a través de la mirada de mis notas”, dice el compositor, con un vasto catálogo de obras de cámara, algunas de ellas reorquestadas para sinfónica.

El mexicano viajará a Nueva York para el estreno y aún podrá asistir a uno de los ensayos de la Brooklyn Symphony Orchestra, orquesta fundada en 1973 y conformada por músicos profesionales y semiprofesionales, incluso algunos amateurs, pero de gran talento.

Texto: Erika P. Bucio / Agencia Reforma / Foto: Agencia Reforma