
Acapulco, Guerrero, a 16 de noviembre de 2024.- Acapulco seguirá perdiendo zona de playa debido al calentamiento global, que ha generado el aumento de agua y los fenómenos de mar de fondo, aseguró el oceanólogo Juan Manuel Barnard Ávila, al ser entrevistado por El Sur, por la situación que prevalece en playa Revolcadero, donde el mar ha ganado terreno a la arena y no hay zona de playa para bañistas y para que prestadores de servicios turísticos coloquen ramadas y mobiliario.
El doctorante en Ciencias Ambientales, dijo que “cada vez va a ir aumentando el nivel del mar, no te puedo decir en qué grado” y explicó que las familias que tienen negocios y sus casas en la playa, “se tienen que adaptar a los cambios climáticos que se están viviendo. Es muy bonito vivir junto al mar, y lo que le diría a todos los concesionarios, es no construyan en eso lugares, al menos de que se recorran al menos 10 metros y construyan sobre pilotes, porque esto va seguir todavía y esto no lo podemos parar, es un tsunami que se nos está viniendo encima”.
Después en su participación con la organización Guerrero es Primero, donde expuso la vigilancia de la evolución del huracán Otis y factores naturales, como el incremento de la temperatura en el mar, que contribuyeron a su fortalecimiento frente a las costas acapulqueñas, el biólogo, aseguró que, “el calentamiento global y el cambio climático está afectando sobre todo porque el nivel del mar está subiendo y creo que llevamos 33 milímetros, ni siquiera centímetros, pero eso es suficiente porque también hay una expansión por la temperatura del agua, y depende mucho de varias cosas. Por ejemplo, si tenemos mar de fondo. Y depende de la temporada del año y la posición de la tierra, y tenemos mareas vivas que aumenta más la marea y la pendiente (de la playa)”.
Dijo también que es tiempo de que la población haga conciencia sobre el impacto del cambio climático y el cómo es que debemos entender que ya no se deben edificar o montar más espacios en las zonas de playa donde antes se hacía, y que, de querer hacerlo, debe hacerse 10 metros más hacia afuera y con grandes pilotes que puedan hacer frente al alto oleaje.
El biólogo marino, habló en el foro organizado por Guerrero es Primero, dijo que el aumento de la temperatura en el fondo marino que se registra frente a las costas de Guerrero ha sido uno de los factores que influyen en la evolución de poder de los fenómenos meteorológicos que tienen trayectoria cercana a los litorales, como ocurrió con el huracán Otis, que a pesar de que se tenía pronosticado que impactara en los municipios de Atoyac de Álvarez o de Tecpan de Galeana, los 32 grados centígrados que tenían las aguas submarinas frente al puerto alimentaron el fenómeno hidrometeorológico e impactó a Acapulco.
El sobre calentamiento del mar, aseguró Barnard Ávila que atrae dichos fenómenos a las costas y “cause catástrofes como sucedió con el Otis”.
Dijo que afortunadamente este año, a pesar de que se contaba con las mismas condiciones de temperatura alta, dos semanas antes de que pasara el huracán John, ya no encontraron las manifestaciones del fenómeno de El Niño que es agua cálida, sino de La Niña que es agua fría, y se tenía pronosticado en otros países que descendieran las temperaturas en octubre, y que sí, así ocurrió y eso para los expertos representa la disminución de riesgos.
Pero destacó que no hay que dejar de tomar en cuenta que la temperatura del agua es sólo una de las variables que influyen en la formación de huracanes, porque hay otros factores como son la humedad, la precipitación, la temperatura de la superficie y la temperatura de la columna del agua que está debajo de la superficie.
Es por eso que los estudiosos actualmente se dedican a vigilar las anomalías técnicas que pueden causar huracanes y que urgen que autoridades se sumen a los esfuerzos con el financiamiento y la infraestructura, como son los sensores, para detectar con mayor precisión y en tiempo real los cambios y comportamientos.
Texto: Redacción / Foto: El Sur


