26 marzo,2025 4:15 am

“Sí fue campo de exterminio”, dice madre guerrerense que fue al rancho Izaguirre en Jalisco

 

Chilpancingo, Guerrero, a 26 de marzo de 2025.- Para doña Ester Deaquino, quien desde el 2016 busca a su hijo Luis Geovanny Rodríguez Deaquino, el rancho Izaguirre de Teuchitlán, Jalisco, sí fue un lugar de exterminio y no sólo un campo de adiestramiento, como lo aseguró el Fiscal General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero.

La buscadora de Chilpancingo, integrante de la Colectiva Memoria Verdad y Justicia, informó que estuvo el sábado pasado en ese rancho y encontró fragmentos de huesos quemados.

“De verdad, da mucha tristeza; es un lugar muy desolado, está en despoblado, en un lugar donde no hay nada y al entrar los ánimos decaen y se sienten sentimientos encontrados”, narró ayer durante una jornada de colocación de fotografías de desaparecidos en el interior del parque Margarita Maza de Juárez, al norte de Chilpancingo.

Contó que fue con la esperanza de encontrar indicios de su hijo Luis Geovanny, a quien hombres desconocidos se llevaron cuando tenía 15 años y apenas era estudiante del segundo año en la Escuela Secundaria Heberto Castillo, ubicada en la colonia del PRD, al poniente de Chilpancingo,

Por la edad que tenía, doña Ester creé que se lo llevaron para trabajar, “no para otra cosa, ni para nada bonito”.

Días antes, hombres desconocidos lo andaban siguiendo y lo vigilaban en su misma colonia, “hasta que decidieron llevárselo”. Luis Geovanny desapareció el 14 de junio del 2016.

“Él ya me había dicho: ‘mamá me andan cuidando’, pero yo nunca le hice caso a mi hijo, cuatro veces me dijo y también le dijo a su hermana. Ese fue mi mayor error, no haberle hecho caso”, lamentó.

Recordó que el día que se lo llevaron era martes pero no hubo clases, y según doña Ester serían como a las 13:30 horas de la tarde cuando se lo llevaron de la calle.

Ese día Luis Geovanny le pidió permiso sólo 20 minutos a su madre para ir a jugar una “reta” y fue a la cancha de futbol de la colonia del PRD con cuatro amiguitos. y como a la media hora regresaron los otros niños, menos el hijo de doña Ester.

Los amigos de su hijo le dijeron que posiblemente iban exclusivamente por él, “si no nos hubieran llevado a todos”. “Y sí, desgraciadamente solamente a él lo agarraron, por eso mi idea es que a lo mejor se lo hayan llevado a trabajar”, insistió la madre de la víctima.

Explicó que por ello mientras no vea el cuerpo de su hijo, para ella siempre va a estar vivo.

Declaró que por eso fue al rancho Izaguirre, pues no descarta cualquier punto, “cualquiera que haya, donde se diga que pudo estar un desaparecido yo buscaré a mi hijo, porque sé dónde lo desaparecieron pero no dónde lo voy a encontrar”.

Declaró que ha recorrido muchos lugares, “ya recorrí casi la mayor parte de la República buscando en instalaciones del Servicio Médico Forense (semefos), en reclusorios, en centros de rehabilitación y también entre gente en situación de calle”, donde dijo que sí han encontrado a algunos desaparecidos sobre todo en Tijuana y en Veracruz.

Sin embargo de su hijo nada ha sabido. Contó que en los reclusorios también han encontrado a gente de la que sus familiares no saben que están ahí.

“Por eso yo pienso que si la Fiscalía trabajara bien, como debe ser, encontraríamos a muchos y entre ellos a nuestros familiares”.

Insistió que no descarta que va a encontrar a su hijo, “vivo o muerto pero si lo voy a encontrar”.

Añadió que le gustaría que alguien le llamara aunque sea de manera anónima y le dijera: “Mira aquí está, o búscalo acá”. “Yo mismo me encargaría de ir a traer a mi hijo, a mí no me da miedo porque yo no le debo ni le he hecho daño a nadie, por eso yo me atrevo a decir que a donde este mi hijo iría por él”.

De Guerrero doña Ester Deaquino fue sola al rancho de Teuchitlán, pero allá se juntó con otras buscadoras de colectivos con las que ha entablado contacto en su recorrido por el país en busca de su hijo.

“Llegamos y nos recibieron las autoridades, pero la Fiscalía es la que ya está a cargo del lugar y ya no hay nada: ropa, zapatos y otras cosas que podrían darnos indicios sí estuvieron ahí nuestros hijos”.

Contó que personal de la Fiscalía les explicó que hay una página en donde pueden ver las fotografías de todo lo que se recogió dentro del rancho.

El 5 de marzo, durante el hallazgo, fueron encontrados cientos de pares de zapatos, mochilas, ropa y distintos objetos que pertenecían posiblemente a personas  desaparecidas, pero Ester dijo que el sábado ya no había nada.

“Nos enseñaron los lugares de entrenamiento y los hornos, donde sí, aún hay restos, yo me encontré dos o tres huesitos, todos quemados, y eso es lo que da mucha tristeza”.

Ester Deaquino narró que al ver las condiciones en que se encuentra el rancho, “sentimos el dolor, porque aunque no aseguramos lo que pudo haber pasado ahí, nos imaginamos”.

“Ahora es la Fiscalía la que está procesando todo, hay peritos y fotógrafos, es una extensión muy enorme la que tiene uno que recorrer para poder visibilizar todo lo que pudio haber habido ahí, pero ya no hay nada”.

–El gobierno dijo que no era un campo de exterminio sino de adiestramiento, ¿usted qué cree?–, le preguntó un reportero.

–Pero sí, sí fue de exterminio porque hay restos, hay fragmentos de huesos. No podemos asegurar que hubo asesinatos ahí pero tampoco lo descartamos que haya pasado.

Texto: Zacarías Cervantes / Foto: Agencia Reforma