
Verónica, de 21 años, vive ahora con una cicatriz de 36 centímetros en el vientre y con miedo, pues él sigue libre.
Ciudad de México, 4 de marzo de 2020. Verónica, de 21 años, sintió un cuchillo rasgándole el vientre mientras su ex novio le decía: “si no eres mía no vas a ser de nadie”. Ahora vive con una cicatriz de 36 centímetros y con miedo, pues él está libre.
Ayer, la joven se sumó a una manifestación contra los feminicidios al Oriente del Estado de México y a la exigencia de la declaratoria de Alerta de Violencia de Género en todos los municipios de la región.
“Presenté mi denuncia y no me han hecho caso hasta el momento. Cuando yo me presenté al Ministerio Público, me dijeron que no tenían orden de aprehensión y cuando él fue (a declarar) tampoco lo detuvieron por lo mismo.
“Entonces, ¿quieren que me maten para poder hacer algo? Él está libre y anda como quiere”, exclamó al finalizar la marcha.
El 23 de octubre, Verónica salió de su casa en San Juan Zapotla, en Chimalhuacán, y cuando vio acercarse a su ex novio e intentó regresar.
Sin embargo, Jorge Luis, también de 21 años, la sujetó y la hirió con un cuchillo perforándole el intestino y se desmayó mientras él huía.
“Estuve en una relación de un año y ocho meses con él. Vivíamos juntos y yo lo corrí porque él me pegó. Entonces, pues yo decidí dejarlo en ese momento, pero él me buscaba para que regresáramos”, recordó.
Con las secuelas de una herida profunda, la joven caminó gritando “ni una muerta más”, sin descartar que podría ser ella porque Jorge Luis no ha sido detenido.
A las 10:00 horas, mujeres de Chicoloapan, La Paz y Chimalhuacán partieron de la Piedras Negras con pancartas moradas y cruces rosas para manifestarse sobre la Carretera Federal México-Texcoco con dirección a la CDMX.
“Salimos a la calle a decirle al Gobierno federal y estatal que han sido incapaces en estos municipios de llevar a cabo herramientas, políticas y algunas acciones que nos puedan ayudar a que las mujeres vivamos más seguras”, dijo Irene Montiel González, activista de la zona.
Texto: Liliana Espitia Villavicencio / Agencia Reforma


