
Entre las causas están la insuficiencia de camiones recolectores, equipo obsoleto, el crecimiento poblacional, malas vialidades y la falta de cultura de los ciudadanos, señala Salvador Acevedo
Chilpancingo, Guerrero, 24 de febrero de 2025. La insuficiencia de camiones recolectores, equipo obsoleto, el crecimiento de la población en los últimos años, las vialidades angostas y accidentadas que impiden el tránsito de las unidades, así como la falta de cultura de los ciudadanos para la separación de los desechos, mantienen en crisis el servicio de recolección de la basura desde hace 10 años en Chilpancingo.
El secretario de Servicios Públicos del municipio, Salvador Acevedo Vargas, informó que en la actualidad sólo 20 camiones recolectores se encargan de recoger la basura en las 600 colonias de la capital.

Las unidades, de acuerdo con el funcionario, apenas alcanzan a recoger el 60 por ciento, que son unas 400 toneladas, del total de la basura que se genera a diario en la capital.
En un recorrido que realizó El Sur, en las 10 colonias de Chilpancingo que fueron seleccionadas por el gobierno federal para implementar la estrategia Guerrero por la Paz, con la que se busca atender el problema de la violencia atacando las causas que la originan, llevando servicios públicos y promoviendo los programas sociales federales en las colonias de mayor índice delictivo, los representantes y vecinos de estas colonias coincidieron que los principales problemas que los aquejan son la falta de agua, la violencia e inseguridad, así como el deficiente servicio de recolección de basura. En ese orden.
Pero no sólo en las colonias de la periferia de la ciudad se percibe el deficiente servicio de recolección de los desechos, también en calles del centro, como el andador Zapata, Baltasar R Leyva Mancilla, 16 de Septiembre e Ignacio Zaragoza; en las avenidas Miguel Alemán e Insurgentes y a lo largo del viejo Libramiento a Tixtla, hay lugares que la propia autoridad municipal reconoce como “focos negros”, en donde los vecinos arrojan sus desechos y a cualquier hora del día se ven cerros de basura, perros husmeando y el revolotear de los insectos.
La crisis por la acumulación de la basura comenzó en la administración municipal 2015-2018, que encabezó el alcalde Marco Antonio Leyva Mena. Entonces, se dijo que el gobernador Héctor Astudillo Flores le regateó el dinero para la adquisición de camiones, que ya para entonces eran insuficientes.
El problema continuó, aunque en menor medida, en las administraciones del alcalde perredista Antonio Gaspar Beltrán y de la morenista Norma Otilia Hernández Martínez, pero sigue en la actual que encabeza el alcalde Gustavo Alarcón Herrera, quien sustituyó al asesinado Alejandro Arcos Catalán.
En entrevista el jueves pasado en sus oficinas de la Secretaría de Servicios Públicos, Acevedo Vargas reconoció la insuficiencia de camiones recolectores para atender las 600 colonias de la capital, pero también culpó a los ciudadanos que, dijo, “tienen malos hábitos”, pues no separan sus desechos y no esperan el paso de las unidades, sobre todo en las calles del centro de la ciudad.
Informó que ahora sólo 20 camiones prestan el servicio, otros seis están en mantenimiento y se esperan al menos otros 10, que anunció la semana pasada el alcalde Alarcón Herrera. Declaró que aún con éstos, harían falta cuando menos otros cinco para atender bien a la población.
El funcionario argumentó que las seis unidades que salieron de circulación, por estar en mantenimiento, dejaron de atender 239 colonias, lo que agravó el problema porque también dejaron de recoger la basura en el reclusorio y en el mercado municipal.
Francisca Antúnez, de la colonia Azteca, ubicada al poniente de la capital y una de las más urbanizadas, denunció el 12 de febrero, que tenía dos semanas que en su calle no pasaba el camión recolector, “imagínese ¿qué voy a hacer con mi basura amontonada?”, dijo y señaló en su patio dos botes de 20 litros y dos bolsas negras sobre las que revoloteaban moscas.
“Me cansé de esperar el camión del Ayuntamiento y hace rato mejor le pedí a mi marido 50 pesos, para pagar a los de La basura jefa para que se la lleven, no es posible, se supone que uno paga el servicio mediante los impuestos que nos cobran”, dijo con molestia.
Su vecina de al lado, se sumó al reclamo y reprochó que el gobierno municipal, “primero privatizó el servicio de agua, porque ahora tenemos que comprarla en pipas y ahora el de la basura, porque tenemos que pagar para que se la lleven. No puede ser”.
El secretario de Servicios Públicos, Acevedo Vargas, argumentó que la población creció “la generación de residuos se incrementó de forma exorbitante”.
Explicó que los 20 camiones que están en servicio atienden apenas el 60 por ciento de las 600 colonias registradas, es decir, apenas unas 380 colonias.
El resto las atienden los de la organización La basura jefa, que también tienen formalizadas sus rutas y recorridos, “dan mucho servicio en la periferia de la ciudad”, reconoció el funcionario.
Aun así, aseguró que los 20 camiones propiedad del Ayuntamiento recogen alrededor de 400 toneladas diarias y admitió que desconoce el total de las toneladas que se generan diario en la capital, aunque otras fuentes consultadas indicaron que son entre 600 y 700.
Equipo obsoleto y malos hábitos
Además de la falta de camiones, el funcionario reconoció que hace falta modernizar el equipo y el sistema de tratamiento de la basura.
“En otras ciudades del tamaño de Chilpancingo ya se practica la separación de la basura. Echan los residuos a una banda transportadora y hay gente que está con mascarilla y equipo adecuado, separando el PET por un lado y el vidrio por otro, es decir, está mecanizado el proceso de la selección de basura”.
Admitió: “En otras ciudades hay maquinaria actualizada para el manejo de la basura y aquí no tenemos esa estrategia. Por desgracia, mis compañeros de la recolecta andan a mano limpia, con los riesgos de cortarse con un vidrio, agarrar un contaminante o un ácido, porque tiramos de todo, tenemos malos hábitos y malas costumbres y tenemos que mejorar esto”.
Para el funcionario, el “grave problema” del manejo de la basura es también responsabilidad de los vecinos.
“En el centro de la ciudad, la gente deja la basura en los llamados focos negros, a diferencia de las colonias de la periferia donde la gente espera que pase el camión, ayuda y contribuye a recoger su bolsa y a depositarla correctamente en el camión, pero en el centro no podemos controlar (el problema)”.
Explicó que los mayores problemas se ubican donde hay más comerciantes, porque no tienen la cultura de esperar los camiones para depositar su basura. Asimismo, cerca de las escuelas, porque hay padres o madres, que cuando van a dejar a sus hijos a ciertas escuelas públicas o privadas, “dejan al hijo y adelante, en la esquina, dejan su basura”.
En la mayoría de los casos, atajó el funcionario, no son gente de la colonia “eso es muy complicado de corregirlo”.
Además, añadió que la gente tiene malos hábitos y no recicla su basura, “aquí somos dados a tirar todo en el mismo recipiente, no utilizamos los residuos orgánicos para hacer composta y tenerlos en nuestro jardín, por ejemplo, tiramos todo”.
Contó que en los camiones reciben hasta llantas, que son residuos que no se aprovechan y complicados de eliminarse.
Informó que la Secretaría del Medio Ambiente y Cambio Climático municipal, hizo una gestión para que una empresa cementera de Acapulco recoja las llantas para usarlas como combustible, y que ello está ayudando un poco.
También anunció que van a comenzar una campaña de difusión y promoción, para decirle a la gente que si no hace el manejo correcto de la basura “vamos a tener que empezar a aplicar las multas establecidas en el Bando de Policía y Buen Gobierno, porque está prohibió dejar residuos sólidos en la vía pública”.
Informó que las multas son de hasta 400 pesos a quien deposite su basura en la vía pública.
El secretario de Servicios Públicos añadió que otro problema que dificulta la recolección de la basura son las calles angostas y accidentadas.
“Llegamos a una colonia pero no podemos hacer el recorrido con los camiones, ni movimientos para zigzaguear, porque las calles son muy angostas o están en pendientes y eso representa un problema”.
Indicó que, en cambio, las unidades de la organización de La basura jefa utilizan camionetitas pequeñas que pueden andar “por todos lados”.
En Chilpancingo, de acuerdo con datos de la misma dependencia, trabajan cada día de 200 a 215 camionetas recolectoras de la organización La basura jefa.
Se trata de una asociación civil que, ante la ineficiencia de la recolección de basura por parte del Ayuntamiento, se constituyó legalmente e incluso cuenta con un reglamento que la habilita como “concesionaria” para prestar el servicio de recolección de basura.
“Están reglamentados y tienen una especie de concesión”, reconoció Acevedo Vargas.
Ironizó: “La gente está acostumbrada a pagarle a los de La basura jefa y no a los carros del ayuntamiento, obviamente, les dan una propina (a los del Ayuntamiento) pero no son tan exigentes como los de La basura jefa”.
“Ellos (los de La basura jefa) ven el volumen de la basura y determinan cuánto cobran”, explicó el funcionario, quien reconoció que no está reglamentada una tarifa fija.
Admitió que dan mejor resultado en la recolección de los desechos porque son más frecuentes sus recorridos, “son más constantes y sus camionetitas tienen asignadas qué colonias les toca a cada quien y no se invaden sus rutas”.
Acevedo Vargas dijo que, en cambio, quienes son un problema son las personas de bajos recursos que andan en diablitos o en triciclos recogiendo la basura en las casas, porque luego la depositan en las esquinas.
Informó que en estos casos se han aplicado multas; “aquí (en Servicios Públicos) hemos recogido tricíclicos y les decimos que se los entregamos hasta que vayan a pagar su multa al Ayuntamiento”.
El funcionario anunció que en la actual administración hay un proyecto para el equipamiento y la selección de la basura, de tal forma que cuando llegue el camión al lugar del destino final continúe el proceso de selección y sólo lo que no tenga utilidad se vaya al relleno sanitario.
Dijo que es lo que se pretende hacer en el relleno sanitario de Matlalapa, que pronto entrará en funcionamiento.
“Queremos no saturar el relleno sanitario y extenderle la vida útil dándole un valor a la basura”, dijo y añadió que ello se hará ante la ausencia de una empresa que se dedique a seleccionar los desechos, como ocurre en otras ciudades, pues aquí quienes se dedican a separarlos son los pepenadores que viven de ello.
Texto: Zacarías Cervantes


