17 septiembre,2025 4:45 am

Siguen en la marginalidad los damnificados por Manuel en 2013 en Chilpancingo

 

Chilpancingo, Guerrero, a 17 de septiembre de 2025.- Hace 12 años, durante tres días, las lluvias de la tormenta Manuel afectaron de forma severa la infraestructura carretera, caminos y viviendas, en especial de familias en condiciones de marginalidad en el estado.

La señora Lorena Frida Martínez Hernández recuerda de los días 14, 15 y 16 de septiembre de 2013 caía tierra desgajada del paredón detrás de su vivienda de madera, en la colonia Nueva Alborada, al norte de la ciudad.

Indicó que alrededor de las 5 de la madrugada del primer día, el tinaco donde captaba agua se volteó y quebró el horcón de la casa. Con sus hijos de 19 y 16 años de edad, y cargando a una niña pequeña, comenzaron a sacar la ropa que pudieron para buscar refugio.

Recordó que salieron de la zona como a las 6 de la mañana, en una combi del transporte público en la colonia Tatagildo, para ir a la casa de su mamá, cerca del mercado Baltazar R. Leyna Mancilla.

A las 7 de la mañana, recibió una llamada telefónica de su vecina, quien le dijo que el revestimiento de una vivienda cayó sobre su casa y querían saber si estaban bien.

Así muchas casas fueron enterradas, otras quedaron con cuatros volando, sin piso, “porque todo el revestimiento de relleno que se usa en los terrenos se deslavó”.

En casa de su mamá, cerca a una barranca, dijo que escuchaban como rodaban piedras grandes con el agua y que la convenció de ir juntos a la primaria José Martí, ya habilitada como albergue.

Recordó que las familias damnificadas que no podían volver a casas tras las lluvias, fueron enviadas por el gobierno estatal a las oficinas del SUSPEG, en el barrio de San Mateo, y después a la unidad deportiva CREA, en el fraccionamiento Jacarandas.

En 2014, el gobierno federal, a través de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) anunció el proyecto de reconstrucción y reubicación de familias que vivían en laderas, barrancas y a la orilla de ríos.

Para Chilpancingo se diseñó el proyecto El Mirador, en las afueras de la capital, rumbo a la caseta Palo Blanco de la Autopista del Sol.

Recordó que la manzana cero se construyó y se demolió recién hecha, para hacer excavaciones más profundas, donde la tierra fuera apta para las viviendas de unas 500 familias.

La señora Lorena señaló que durante la construcción, el gobierno estatal trató de desalojarlos de la unidad deportiva, primero con abogados y luego con policías estatales.

Con la organización que acompañó el líder de la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG), Nicolás Chávez, resistieron ahí hasta la entrega de los departamentos, en la manzana 1-A, en octubre de 2015.

En el sexenio de Enrique Peña Nieto, la secretaria de Sedatu, Rosario Robles Berlanga, encargada del programa de vivienda, se entregaron los primeros departamentos sin servicios de agua ni luz.

La señora Patricia Colín Martínez, también vecina de la manzana 1A, recordó que urgieron la entrega de las viviendas en una protesta en Ciudad de México, porque circulaba la versión de que los departamentos ya se estaban vendiendo.

Incluso, dijo que hubo un anuncio de venta donde ahora está la Guardia Nacional, en Petaquillas, y con mensajes en Facebook, de los que se responsabilizaba a políticos con autoridades municipales y a uno de los damnificados.

Indicó que en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, los afectados volvieron a movilizarse para denunciar los problemas estructurales de origen en los edificios que tenían grietas se agravadas con los años; daños que no atendió el gobierno anterior, ni la constructora a cargo se hizo responsable.

Las vecinas coincidieron en que el ex presidente López Obrador tuvo buenas intenciones al ofrecer la reconstrucción con calidad de las viviendas dañadas, pero continuó la corrupción de funcionarios menores y empresarios.

También les ofrecieron que los departamentos en edificios sólo de dos niveles, iban a ser un poco más grandes, pero los hicieron más reducidos.

En el sexenio de López Obrador se aprobaron recursos a la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) para la reconstrucción, autorizadas para cada uno de los jefe de familia, y mediante un convenio con la Sedatu el dinero se entregó completo a una empresa, Grupo Aqua, para demolición y reconstrucción.

La señora Patricia señaló que en mayo de 2023 se registró el primer derrumbe de una de las paredes de las obras. Pese a las denuncias y las comparaciones con el gobierno anterior, tampoco hicieron mucho para corregir las deficiencias.

Recibieron sus departamentos hace seis meses, reconstruidos con los materiales más baratos de la industria de la construcción.

Señalaron que los edificios para viviendas en dos pisos, tienen techos de plafón, que se hunde con cualquier golpe y en la planta baja se escucha el movimiento de la escoba cuando barren arriba.

Los techos del primero y segundo nivel son de mallas de unicel, cubiertas con cemento.

Patricia Colín Martínez, damnificada de la colonia Amelitos, se refugió en la primaria Adolfo López Mateos, durante las lluvias de Manuel, y estuvo casi dos años en el CREA con decenas de familias, donde comenzó la lucha por la vivienda.

Indicó que los documentos señalaban una garantía de cinco años por parte de la empresa, a la que ya requirió el mantenimiento de una pared agrietada.

“Ya le hicieron reparaciones pero aún así procuro tener la puerta abierta. A mí, el miedo que me da es la fragilidad del block que usaron, que se desmorona con facilidad”, dijo. Agregó que con poco más de un millón de pesos por edificio de dos departamentos, les iban a poner ladrillo con varillas.

Mientras se arregla la pared de una vivienda de los edificios nuevos, del otro lado, en la casa vecina, comienza otra grieta. Señalaron que además la arquitecta que atendía las quejas dejó de responder el teléfono celular.

En unos departamentos no colocaron loseta en el sanitario, sino que hicieron cuadros con cemento para simular el acabado, porque decían que los recursos no alcanzaban.

Denunciaron también que la coordinadora operativa del plan de reconstrucción de la Sedatu, Aurora Muñoz, a cargo de atender a los vecinos y de dar seguimiento del proyecto, sólo fue una vez a El Mirador.

No descartaron volver a organizarse para manifestarse, porque se han invertido muchos recursos públicos en obras que no garantizan su seguridad.

La señora Patricia recrimina que en la remodelación de la plaza Pleasant Hill, en el crucero de la clínica del ISSSTE, hayan usado varilla del grosor que utilizan para edificios de gobierno.

“A mí me molesta, porque esa cosa que no sostiene a nada ni a nadie le metieron los mejores materiales. ¿Por qué no hicieron lo mismo en estos lugares, donde saben que está manteniendo vida, que ellos comen gracias quienes vivimos aquí? Porque pagamos impuestos de una u otra manera”.

Asimismo, señaló que a los afectados del Infonavit en el sismo de 2021 “les dieron casi la misma cantidad de dinero que a nosotros, pero van a tener su cisterna, con mejor calidad de los materiales”.

Lourdes Chávez / Foto: Jessica Torres Barrera