
Acapulco, Guerrero, a 19 de junio de 2024.- Vecinos cercanos a los derrumbes mortales originados por el huracán John en las colonias Ampliación La Libertad y Lázaro Cárdenas, siguen habitando sus casas en las zonas de riesgo pese a la llegada del huracán Erick, en la primera arguyen que no tienen dinero para rentar y la reubicación no se ha hecho.
En la Lázaro Cárdenas, ubicada a unos cinco minutos del mercado 20 de Noviembre, los vecinos reconocieron que Protección Civil les conminaron a dejar las casas en caso de lluvias, pero los vecinos de la Ampliación La Libertad señalaron que ninguna autoridad acudió.
A raíz del huracán John, la Coordinación de Protección Civil y Bomberos colocó a las colonias Lázaro Cárdenas y Ampliación La Libertad en la lista de 10 nuevas zonas de riesgo.
Además, ambas colonias comparten características territoriales propicias a deslaves debido a que están asentadas en las partes más altas del parque nacional El Veladero y las casas fueron construidas en zonas endebles, callejones cercanos a grandes rocas.
Sin embargo se percibe una diferencia entre las viviendas, en Ampliación La Libertad son de material endeble, la mayoría tienen láminas de techo y algunas tienen paredes de madera.
Ubicada arriba de la gasolinería de Las Cruces, punto de partida de los taxis colectivos que van a distintos municipios de la Costa Chica, la colonia Ampliación La Libertad es habitada por albañiles, vendedores ambulantes y personas sin trabajo que dependen del dinero que le envíen sus hijos.
De esta última forma vive una señora de 59 años del andador Los Mangos, continuación de camino de terracería accidentado de la calle Emiliano Zapata, quien pidió evitar dar a conocer su nombre por la fuerte inseguridad que viven.
La mujer fue una de las 250 vecinas que huyeron de sus casas el 27 de septiembre pasado, último día de la lluvia intensa provocada por el huracán John, para refugiarse en la Escuela Primaria Artículo 123, que se encuentra a unos 500 metros más abajo en la misma calle que llega hasta la avenida Lázaro Cárdenas.
Como lo registró El Sur en otros recorridos en esta colonia donde murieron tres personas por un alud de piedras que afectó severamente decenas de casas, los damnificados fueron orillados a dejar la escuela por la presión de los profesores de la primaria.
La señora que habló con este periódico ayer en la mañana regresó a su casa a mediados de diciembre, los albañiles que reconstruían el techo aún no concluían el trabajo, pero así vivió con su nieta de 8 años.
Durante la visita de este miércoles presumió la conclusión de la obra y otros detalles que le permiten sentir seguridad pese a la roca amenazantes detrás de su casa de tres cuartos, uno de ellos la cocina.
Arriba de esa enorme roca, similar a una de las tantas que rodaron en septiembre pasado a unos 300 metros de distancia, vive una de las tantas familiares de la señora de 59 años que habitan a su alrededor.
Estimó un total de 16 viviendas más arriba del andador Los Mangos, las cuales no quiso visitar por la inseguridad, y todas están habitadas, aunque los vecinos de algunas de ellas ya previeron salir de sus casas ayer en la tarde y refugiarse en un cuarto rentado más cerca de la avenida Lázaro Cárdenas.
Ella, que suma los 20, 50 pesos que le mandan sus hijos para comer y alimentar a su nieta, dijo no tener dinero para rentar y su plan era irse ayer a las 5 de la tarde a la casa de una comadre que vive en un lugar menos riesgoso.
Para llegar a su casa hay que caminar entre tierra y piedras, el agua escurre porque recientemente la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA), reactivó el servicio, pero la mujer ha aprendido a reciclar el agua y captarla de la lluvia.
Aseguró haber sido censada por el gobierno para una futura reubicación, pero no ha tenido más información al respecto desde hace varios meses y señaló que Protección Civil no acudió a notificarles de habitar una zona de riesgo ni de mencionarles el refugio más cercano.
Limpiaron el derrumbe de la colonia Lázaro Cárdenas
El andador Hermenegildo Galeana, que cruza con la calle Eligio Romero, desapareció con la caída de toneladas de tierra y de piedra que cayeron del cerro durante la noche del 26 y 27 de septiembre de 2024.
El escombro acumulado alcanzó los dos metros de altura, afectó a varias viviendas ubicadas en la orilla y mató a tres personas en la parte más cercana del cerro, donde hay una torre de telecomunicaciones que también parecía que caería porque una de sus extremidades quedó volando, sin tierra que la sostuviera.
Pues este panorama de desastre no se percibió ayer, ya es posible ver el cemento del andador y las casas limpias, aunque algunas severamente dañadas ya no fueron reparadas por sus dueños y quedaron deshabitadas.
El resto de las casas están habitadas, una señora comentó desde el segundo piso que Protección Civil acudió a notificarles que dejaran sus casas en caso de lluvias, pero en las que transcurrieron las semanas pasas no lo hicieron y no prevén hacerlo esta vez porque a ella no la afectó el derrumbe del huracán John.
Texto: Ramón Gracida Gómez / Foto: Jesús Trigo


