
Acapulco, Guerrero, a 17 de enero de 2025.- Uno de los pendientes que tiene el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo es el censo federal por el huracán Otis a casi un año y tres meses de su paso, porque no todos los damnificados fueron tomados en cuenta dentro del censo, algunos no recibieron los enseres domésticos y el programa de pintura de las fachadas de las viviendas quedó inconcluso.
En su quinta visita a Acapulco desde su asunción el 1 de octubre pasado, la mandataria federal se enfocará en la reconstrucción del municipio costero tras el paso del huracán John, pero aún faltan familias sin ayuda desde el meteoro del 25 de octubre de 2023, algunos de ellas afectadas nuevamente por el meteoro de septiembre pasado.
Una de estas familias es la de Lucía Vázquez, de 85 años, quien vive junto con su hijo que tiene una discapacidad en una pequeña vivienda de tabique y cemento, su techo era de láminas, pero volaron y sólo fueron repuestas por encima, entonces la lluvia se le trasmina pese a las lonas que colocaron encima de las camas para no mojarse.
Su esposo, recientemente fallecido, y ella erigieron su casa en la calle Tenancingo número 34, en la colonia Progreso, a unos 70 metros de la avenida Baja California, detrás de la juguería Susy.
Tres de sus cuatro hijas viven en el mismo terreno, pero cada una de ellas en su propia casa; “tenemos nuestro propio recibo de luz y agua”, enfatizó una de ellas, Mónica Ríos Vázquez para evidenciar el error que cometió el Servidor de la Nación que sólo quiso censar a su hermana Velia, quien vive en la casa más pegada a la banqueta, aunque otros vecinos viviendo similarmente sí fueron censados.
Un día de noviembre de 2023, el integrante de la Secretaría del Bienestar federal llegó al terreno donde están construidas estrechamente las cuatro viviendas y les prometió que recibirían cuatro paquetes de enseres domésticos, pero sólo recibió la vecina censada.
La fachada de la casa de Velia es blanca porque así lo pidió cuando la incluyeron en el programa Juntos Pintamos Acapulco en verano pasado, pero la pintura esconde las necesidades que tiene la vendedora de perfume; por ejemplo, su hija Cinthya de 25 años tampoco fue censada en su casa de Las Cruces, actualmente está embarazada y dejó su trabajo en la tienda Coppel.
Las otras familias perdieron varios muebles y pertenencias, a la casa de otra de las hijas de Lucía, Claudia, le cayó encima un muro de contención y su techo también resultó severamente afectado.
La mujer de 58 años vive con dos hijos y una de sus nietas, vende pan y gana entre 150 y 200 pesos al día, aunque actualmente no trabaja. Lloró cuando recordó que tuvo que salir de su casa durante el paso de Otis mientras se desbordaba el agua del canal que pasa justamente a un costado de su casa.
Durante la visita de ayer de El Sur, el esposo de otra de las hijas de Lucía, José Herminio Paniagua, comentó que él tampoco recibió ningún apoyo por los daños en su vivienda en la colonia Membrillo, en la parte alta de La Jardín, y tampoco su hijo José Israel que vive en Las Cruces.
El pasillo que conecta las cuatro viviendas es un cúmulo de muebles echados a perder, el huracán John volvió a mojar sus pertenencias porque no tuvieron el dinero para poner láminas en sus viviendas ni repararlas.
Mónica, de 56 años, vive con su hijo y su nieto, trabaja limpiando viviendas y perdió su empleo cuando participaba en los bloqueos que cientos de damnificados organizaron para presionar al gobierno e incluirlos en el censo federal, cuando andaban de “revoltosos”, pero justificadamente, señaló.
Mónica, su mamá y su hermana se registraron en el censo por Internet, pero nunca recibieron ninguna información; ayer acudieron a Sinfonía del Mar con la esperanza de que la mandataria federal dijera algo sobre los damnificados del huracán categoría 5.
Mónica, que labora en Mozimba por un salario diario de 250 pesos, del que gasta 50 en transporte, forma parte del grupo No censados de Otis, cuyo vocero Sergio López informó que alrededor de 3 mil 500 casos tiene registrados en la lista de familias que no recibieron apoyos tras el paso del huracán Otis.
Al igual que con el huracán John, los vecinos no censados de Otis denunciaron en su momento que llamaron a la línea de la Secretaría de Bienestar, pero nunca tuvieron una respuesta satisfactoria a su demanda.
Las quejas del censo
Al otro día del paso del huracán Otis, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador informó del inicio del censo, pero desde el principio hubo quejas porque no todos los vecinos fueron incluidos, una razón fue porque no estaban en sus casas debido a que salieron del municipio durante la contingencia, y otra razón es que los “Servidores de la Nación” no pasaron.
Al igual que con la familia de la calle Tenancingo, varias familias no fueron censadas porque fueron registradas como una sola para evitar que se duplicaran los apoyos, explicó el delegado federal, Iván Hernández.
Las protestas de los damnificados se extendieron por varias semanas y se complicó cuando los vecinos que sí fueron censados y tenían el cintillo, se quejaron de que no recibieron el apoyo económico; los bloqueos se extendieron hasta febrero de 2024.
En marzo, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó que fueron entregados 250 mil paquetes de enseres domésticos que incluían un refrigerador, una estufa, un ventilador, un juego de sartenes y una licuadora; y la secretaria del Bienestar federal, Ariadna Montiel, dijo que se entregaron 301 mil 76 apoyos para la construcción de viviendas.
El 22 de agosto, Montiel Reyes, la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde Luján, y la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, encabezaron el inicio oficial del programa Juntos Pintamos Acapulco, que incluía la pinta de las fachadas de 300 mil viviendas afectadas, pero tras el paso del huracán John y el cambio de gobierno, ya no se observó que los Servidores de la Nación continuaran con el programa.
Texto y foto: Ramón Gracida Gómez


