7 enero,2025 8:53 am

Sin apoyo oficial, la investigación del biólogo Juan Barnard sobre la destrucción de corales

Debe vender sus fotos para financiar la recuperación del ecosistema de la isla La Roqueta con viveros de nuevas especies de corales

Acapulco, Guerrero, 7 de enero de 2025. La investigación del biólogo marino Juan Barnard Ávila sobre la muerte de los corales en la isla La Roqueta por las altas temperaturas del mar, una de las causas de la potencia del huracán Otis, no recibe ningún apoyo oficial, por lo que el también fotógrafo submarino vende sus imágenes para financiar la recuperación de este ecosistema con viveros de nuevas especies.

“Nadie reacciona y lo malo es que a pesar de que el Otis nos dejó una gran enseñanza, aún no somos escuchados”, dice el documento de promoción de sus fotos del fondo de la bahía de Acapulco, de otras partes del país y de Europa, que han sido premiadas nacional e internacionalmente.

Como parte de su doctorado en Ciencias Ambientales por la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Juan Barnard estudia “el daño que se hizo en las coberturas coralinas y las estrategias para la restauración de éstas en el área de la isla La Roqueta”, explicó por teléfono.

Precisó que son dos especies las más abundantes, Pocillópora, conocida comúnmente como ripio, y pavona, la primera fue la que desapareció completamente.

Los corales “son los primeros que se ven afectados con un solo grado más de temperatura” y “hoy tenemos una situación muy diferente a años anteriores, el contenido calórico de toda la temperatura que han ido absorbiendo los océanos ha hecho que la columna de agua esté caliente no solamente en superficie, sino hasta varios cientos, incluso, de metros de profundidad”.

El registro que ha hecho Barnard en el mar de Acapulco revela una temperatura en superficie y en 30 metros de profundidad de 32 grados y el ripio se encuentra entre la superficie y 10 metros de profundidad, por lo que se blanqueó todo, es decir, murió.

Desde 2023 ha buscado apoyo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semaren) “y nada”, lamentó, y agregó que tampoco ha tenido éxito en contactar a la gobernadora morenista Evelyn Salgado Pineda, y la alcaldesa del mismo partido, Abelina López Rodríguez, aunque confió en que pueda tener respuesta a nivel municipal.

Aseveró que antes de que pasara el huracán Otis “ya se veía venir un gran desastre por los corales; para mí, el efecto del huracán sobre los corales fue mínimo, porque ya no había corales, ya estaban muertos”.

Sin embargo, enfatizó, “recuperar los corales implica hacer una recuperación de cadenas tróficas, cadenas alimenticias porque la biodiversidad de muchos organismos que teníamos antes en los fondos marinos han desaparecido, porque ya no tienen dónde vivir, que eran los corales”.

Celebró que “ya empezaron a salir reclutas, pero después de 14 meses; otra colonia después de 16 meses; lo importante: si esto tardó 14 meses, otro 16 meses en empezar a recuperarse”.

Pero son “muy aislados los brotes, esto quiere decir que la naturaleza se está restaurando por sí sola, pero el costo aquí es el tiempo y tiempo es lo que ya no hay, porque el calentamiento global es gradual (y tiende) a elevarse”, alertó.

Entonces, la propuesta es buscar especies de coral más resistentes al calentamiento del agua, “la idea es traer corales que aguantaron el shock térmico, la anomalía térmica de otros lugares, no abajo de nuestra latitud, porque esos sí tronaron la mayor parte; entre más cerca del Ecuador, más caliente”.

Ahondó sobre el proyecto de translocación de otras partes del estado, “eso es, traer unas piezas de allá, hacer lo que se conoce como microfragmentación, que es una reproducción asexual, donde no necesitas dos organismos para que cada uno produzca tanto los gametos femeninos como gametos masculinos y que haya un intercambio genético.

“De entrada es traer, fracturar, ponerlos en unos viveros, cuidarlos y cuando ya estén más o menos grandes, que puede tardar un año y medio, dos años y medio, de acuerdo con las condiciones; ya de ahí se pasa y se plantan por medio de un concreto que pega debajo del agua”, detalló.

Adelantó que realizará una solicitud federal para realizar la translocación, “yo no puedo traerme un coral de Puerto Vicente o de Zihuatanejo porque es ilegal, ese coral no lo puedes cortar, entonces tengo que hacer un estudio justificativo: cuántas son las colonias que traje, cuántos metros se ven afectados, todo eso tiene un costo”.

Indicó que el campo de trabajo es el área de Las Palmitas con el fin de realizar diversas campañas con los operadores de buceo que han apoyado a Juan Barnard con el equipo, sector dentro del universo turístico de Acapulco “que siempre ha estado muy olvidado”.

Agregó que la recuperación del coral también puede servir como una oferta de “turismo regenerativo” en la que el visitante pueda adoptar uno de los ejemplares y apoye su crecimiento.

Texto: Ramón Gracida Gómez