2 septiembre,2024 7:54 am

Sin ayuda del gobierno, Eduardo de 61 años busca a su hijo y a su nieta desaparecidos en Chilpancingo en 2020

 

Chilpancingo, Guerrero, a 2 de septiembre de 2024.- A sus 61 años de edad, Eduardo Sandoval López busca, sólo con el apoyo del Colectivo Lupita Rodríguez de Chilpancingo, a su hijo Mario Sandoval García y a su nieta Isis Fabiola Sandoval Barrera, ambos desaparecidos por separado en el 2020 en Chilpancingo.

A Mario, quien tenía 36 años cuando desapareció, se le vio por última vez el 5 de mayo del 2020 cuando iba rumbo a su trabajo de Chilpancingo a Chichihualco, municipio de Leonardo Bravo, en tanto que su hija Fabiola, quien tenía 15 años cuando se le vio por última vez, desapareció un mes después cuando viajaba de Chilpancingo a Cuernavaca.

Eduardo Sandoval fue uno de los pocos hombres que marcharon el 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, y exigió la presentación con vida de sus desaparecidos.

En el trayecto de la marcha contó que las autoridades se negaron a buscar a su hijo con el argumento de que “en Chichihualco está feo (peligroso) y no pueden entrar”.

En tanto que de su nieta no hay denuncia ante la Fiscalía General del Estado (FGE), debido a que su nuera, la madre de Fabiola, “por irresponsable o por miedo”, dijo, “no quiso presentar la denuncia”, y él la busca por su cuenta.

Eduardo resaltó durante la marcha por su figura delgadita y diminuta, como de niño, pero dijo que cuenta con suficiente fortaleza para seguir buscando hasta encontrar a su hijo y a su nieta perdidos, aún sin el apoyo de las autoridades.

Durante la marcha, Eduardo, quien fue acompañado por uno de sus nietos de 10 años, hijo de Mario, reprochó a las autoridades que lo hayan dejado solo en la búsqueda de su hijo y se sumó a los gritos de: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, en medio de las marchistas, casi todas mujeres adultas, jóvenes y niñas.

Informó que el 5 de mayo del 2020 su hijo Mario Sandoval García de oficio albañil salió de su casa ubicada en la colonia Las Torres, al poniente de la ciudad, rumbo a Chichihualco donde trabajaba, sin embargo ya no llegó a su trabajo, desapareció en el trayecto.

Explicó que vivían en casas separadas con su hijo, pero según don Eduardo, Mario le llamaba casi a diario, “ese día no me llamó y al día siguiente fui a buscarlo a su casa y me dijeron que no había regresado de su trabajo. Después de entonces ya nunca supe nada de él, nunca apareció”.

A más de cuatro años Eduardo no ha dejado de buscarlo pero no ha encontrado ni pistas de su paradero, en su trabajo sólo le dijeron que no llegó, y cuando anduvo preguntando por el pueblo, gente que se dijeron “de Tlacotepec” le “aconsejaron” que ya no siguiera yendo a Chichihualco ni anduviera preguntando porque hasta a él se lo iban a llevar.

Indicó, además, que a pesar de que presentó la denuncia por la desaparición de su hijo ante la agencia del Ministerio Público, las autoridades no han investigado nada ni le han dado seguimiento a la carpeta de investigación.

Denunció que cuando va a preguntar al Ministerio Público por el resultado de las investigaciones le responden que “no hay avances porque no pueden entrar a Chichihualco, que está muy feo, siempre lo mismo”.

Aseguró que su hijo es un hombre tranquilo, dedicado sólo a su trabajo, “no se metía con nadie ni andaba en cosas malas”.

Incluso dijo que había días que se llevaba como ayudante a su hijo de 10 años, (el que lo acompañó en la marcha), “yo digo que si hubiera andado en cosas peligrosas no se lo llevaría”.

Contó que casi al mes de que desapareció Mario también desapareció la hija de éste, Isis Fabiola Sandoval Barrera, quien vivía con su mamá, la esposa de Mario.

La niña de 15 años desapareció cuando viajaba de Chilpancingo a Iguala, aunque su destino era Cuernavaca.

Dijo que de ella tiene pocos datos porque vivía con su madre, quien “por irresponsabilidad o por miedo” no quiso presentar la denuncia y las autoridades no la tienen dentro de los registros de las desapariciones.

El señor Eduardo informó que su hijo Mario dejó a cinco hijos, dos de ellos ya adultos que viven aparte, dos más; el de 10 y otro de ocho, viven con él, “porque la mama es irresponsable, no quiere a los niños”, la otra es la de 15 que desapareció poco después que su padre.

Denunció que cuando menos en el caso de su hijo por el que sí presentó la denuncia por su desaparición, las autoridades han sido “omisas”, y no ve que tengan interés por buscarlo.

Aseguró que les ha señalado algunos puntos donde pueden ir a investigar, “son lugares donde nos dicen que hay fosas clandestinas”, pero aseguró que siempre le dicen que “está feo, que no pueden entrar”.

“La verdad es que las autoridades nunca quisieron investigar, nunca me llamaron, por lo menos no veo nada de avances”, dijo mientras sostenía el cartel con la fotografía de su hijo desaparecido.

Explicó que sólo él sigue buscando a Mario y a su nieta Isis Fabiola, ahora con el apoyo del Colectivo Lupita Rodríguez.

Reprochó que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador esté terminando sin haberle cumplido a los familiares de los desaparecidos, “nomás nos prometió que se iba a hacer justicia, que iba a haber apoyo para buscar a nuestros desaparecidos, pero no cumplió”.

“Prometió muchas cosas pero ya se va del gobierno y no cumplió a las víctimas de desapariciones”, declaró.

Texto: Zacarías Cervantes

Foto: El Sur