
Texto: Redacción / Foto: redes sociales
Ciudad de México, 8 de octubre de 2018. Luego de que el jueves pasado fuera detenida en Ecatepec, en la colonia Jardines de Morelos, la pareja conformada por Juan Carlos y Patricia, quienes declararon haber matado al menos a 10 mujeres, la investigación sigue arrojando datos aterradores.
Juan Carlos dice que no fueron 10, sino al menos 21 mujeres sus víctimas, y acompañado por su mujer, Patricia, seleccionaban la carne joven de algunas de ellas para practicar el canibalismo y alimentar a sus tres hijos menores de edad.
La detención se hizo luego de que la desaparición de tres víctimas que estaban notificadas en la Alerta Odisea llevara, mediante las coincidencias de sus movimientos, a una mujer que vendía ropa americana: Patricia.
Al momento, ambos, se encuentran recluidos en el penal de Chiconautla.
Juan Carlos asevera en sus declaraciones que odia a las mujeres debido a que su madre lo sometió a múltiples abusos cuando era niño, y que la elección de sus víctimas no obedecía a nada en particular, podía elegirlas por su belleza, su juventud o sólo por cruzarse en su camino.
Han declarado que en algunos casos, abusaban de las mujeres, ya sea antes o después de asesinarlas, luego las mataban y desmembraban.
El baño era la habitación de la casa en la que Juan Carlos cortaba los cuerpos con un cuchillo de plata; conservaba los corazones en frascos de vidrio rellenos con formol, que ofrendaba a un altar que tenía erigido para la Santa Muerte.
Algunos huesos eran vendidos después a un sujeto conocido como El Bons con quien acordaba para verlo en una estación del Mexibús. También vendían las pertenencias de las víctimas.
Y la “carne de calidad”, como la llama el homicida, es decir, las piernas de las víctimas más jóvenes, eran la carne que la familia consumía, si resultaba “buena” era cocinada en pozole para alimentar a sus hijos menores de edad.
De acuerdo con análisis de los expertos en evaluaciones psicológicas, Juan Carlos presenta un trastorno mental de tipo psicótico y de personalidad, en tanto que su pareja, Patricia, presenta un retraso mental de nacimiento y un delirio inducido adquirido, pero eso no impide que ambos puedan distinguir muy bien entre el bien y el mal.
Al momento de su detención, Juan Carlos dijo a los policías “si me van a presentar a los medios de comunicación, ¿me permiten bañarme y ponerme traje?, porque no soy un mugroso delincuente”.
En dos inmuebles a los que tenía acceso la pareja, se han encontrado hasta el momento ocho cubetas con capacidad para 20 litros con cemento y restos humanos, así como bolsas y restos humanos en un refrigerador.
En cuanto a Valentina, la bebé de dos meses de nacida que estaba desaparecida junto con su madre Nancy Noemí Huitrón Solorio, una de las víctimas de la pareja, se sabe que la vendieron a otra pareja conformada por Rosa Laura N de 38 años de edad y Adrián de 39, sin embargo, la menor ya fue localizada y devuelta a su familia consanguínea.

