
Chilpancingo, Guerrero, a 10 de enero de 2025.- Alrededor de las 9 de la noche del 5 de enero en una ranchería sin servicios en Ometepec, Cristina Aurelia López escuchó que uno de sus hijos era insultado y que nietos lloraban en una de las casas vecinas, salió de su vivienda y se encontró en el pasillo del caserío con su consuegro, Cirilo, quien se lanzó sobre ella a machetazos, causándole una fractura abierta de cráneo, una herida en el brazo con el que ella trataba de protegerse, y otro golpe que casi le desprende la mano.
La familia de Cristina demandó que las autoridades responsables de la impartición de justicia actúen con diligencia y eficacia, de lo que adolecieron cuando se acercaron a pedir la detención del agresor el 6 de enero, tras una noche tortuosa para que la víctima de tentativa de feminicidio recibiera atención médica.
Asimismo, exigieron medidas cautelares para hermanos y nietos de Cristina porque el agresor ha sido violento durante muchos años, presuntamente porque no recibió la dote para su hija, una práctica que persiste en algunas comunidades indígenas de la Costa Chica y Montaña del estado.
“Tu hijo está con mi hija y nos tienen que dar lo que te pidamos”, le decía cuando le quitaba un chivo, una gallina o dinero para comprar refrescos.
Vía telefónica informaron que Cristina, que vive en el pequeño poblado de Tierra Colorada del municipio de Ometepec, entregó en partes un terreno a sus hijos para que hicieran su propia vida. Los padres de una de sus nueras, llegaron a vivir con la pareja porque no obtuvieron la dote que esperaban por el matrimonio de su hija, hace ocho años.
Desde entonces denunciaron que le gritaban y la golpeaban frecuentemente.
Hace tres años toda la familia política de su hijo, excepto la nuera, golpearon en la calle a Cristina, le rompieron los labios y su ropa. La agresión se denunció ante el comisario de la localidad, que sólo hizo un llamado de atención.
Del ataque reciente indicaron que el 5 de enero su sobrino llamó a familiares: “mi mamá está herida, le dieron machetazos, llama a la policía”. La llevaron inconsciente al hospital general de Xochistlahuaca, que se encuentra más cerca del poblado.
Relataron que en el hospital “la escena era muy fuerte, Cristina convulsionaba, el piso estaba lleno de sangre, también las sábanas de la cama, una tina con sangre donde los médicos sostenían su cabeza.
Cuando la estabilizaron les recomendaron llevarla a Ometepec, donde podrían hacerle una tomografía y ponerle sangre.
Esa noche les negaron la atención médica en el hospital general del IMSS Bienestar de Ometepec, en dos clínicas privadas y en el ISSSTE, porque no había médicos, y porque al tocarla a la víctima les parecía que iba a morir por las heridas y su temperatura fría. No querían asumir la responsabilidad de un posible deceso.
En el hospital privado Santo Niño de Atocha salió una enfermera hablante de la lengua que le comenzó a hacer preguntas a Cristina, las cuales contestó con dificultad. Después de tres horas recuperó la conciencia, habló mejor, y les pidió que detuvieran “a esas personas”.
Debido a la falta de dinero volvieron al siguiente día al hospital general del IMSS Bienestar, para recibir atención médica.
Fueron con un documento que expidió el hospital sobre el tipo y gravedad de las heridas para levantar la denuncia en el MP, pero la responsable de la agencia se negó a iniciar la averiguación previa, incluso, tampoco quería ir al hospital a tomar la declaración de la víctima.
Cuando insistieron en que detuvieran al agresor la agente del Ministerio Público les recriminó que no hubieran ido con ella la misma noche de la agresión, que un día después sólo podía mandar por él para que dijeran lo que pasó realmente.
“Cómo vamos a venir ayer si esto sucedió anoche, y la prioridad era que mi hermana se salvara. Es más, llamamos a la policía, a Protección Civil y fueron omisos, no nos contestaron la llamada”, aseguró una de las víctimas indirectas.
Después de los intentos de la agente para hacerlos desistir policías ministeriales fueron al hospital para conocer el caso, y les dijeron que iban a ir a la localidad de Tierra Colorada para investigar, pero no conocen el resultado de esa diligencia.
También dijeron que cuando el personal del MP finalmente fue a tomar su declaración a Cristina al hospital general, afirmaron que ella se negó a hacer la denuncia, argumentando que era una familia, la del agresor, muy pobre, que no tenía manera de pagar los gastos de la atención médica. Para deslindarse, las autoridades le pidieron que firmara un escrito que consideraron irregular.
Informaron que también denunciaron el caso en redes sociales y supieron que ya se abrió una carpeta de investigación, por ello insisten en que haya justicia para poder estar tranquilos y en paz.
Texto: Lourdes Chávez / Foto: @SSPGro


