
La inseguridad obliga a los vecinos a encerrarse temprano en sus casas, pero también tienen escasez de agua potable, un deficiente alumbrado público e irregular servicio de recolección de basura
Chilpancingo, Guerrero, 3 de febrero de 2025. La violencia e inseguridad que obliga a los vecinos a encerrarse temprano en sus casas, la escasez de agua potable, así como el deficiente alumbrado público e irregular servicio de recolección de basura, son los problemas que más aquejan a los vecinos de San Mateo, el único de los cinco barrios de Chilpancingo que fue incluido en la estrategia de Guerrero por la Paz que impulsa el gobierno federal, para atender el problema de la violencia.
San Mateo, ubicado al oriente del centro de la capital, fue el primer asentamiento humano reconocido como barrio de Chilpancingo y, por consiguiente el más antiguo, de acuerdo al texto: Los barrios de Chilpancingo desde el imaginario de sus habitantes, de Karen Gabriela García Ramírez, quien sostiene que, además, fue el que tuvo mayor organización en relación con los demás.
“Se considera como un lugar de tradición debido a que es ahí donde se origina la Feria de Navidad y Año Nuevo (en 1825), y por la que se conoce a Chilpancingo en el estado y en el país”.
Aquí, como en la mayoría de las colonias y barrios de la capital, el problema es la falta de servicios como el agua, recolección de basura, alumbrado público, pero también prolifera la violencia y la inseguridad.
El barrio de San Mateo, igual que otras nueve colonias de Chilpancingo, fue incluido en la estrategia Guerrero por la Paz que impulsa el gobierno federal y en la que intervienen los gobiernos estatal y municipal, para resolver el problema de la violencia “atacando las causas” y llevando servicios públicos y programas sociales.
Este viernes, en la plazuela de este barrio continuaba la feria de servicios denominada “Sí al desarme, sí a la paz”, que se instaló el miércoles pasado y que busca reducir la violencia y los delitos a través del canje de armas de fuego por dinero en efectivo.
El barrio de San Mateo está delimitado por el centro de la capital, las colonias Guerrero, Los Puentes, Los Ángeles y el Barrio de San Antonio y a pesar de que se trata de un barrio céntrico, los vecinos se quejaron este viernes de que está igual de abandonado que el resto de colonias y barrios en cuanto a servicios públicos, y en la atención al problema de la violencia.
Aquí, el 24 de diciembre en plena plazuela fue asesinado a tiros el presidente del patronato de la Feria de San Mateo Navidad y Año Nuevo, Martín Roberto Ramírez, cuando organizaba la tradicional procesión conocida como el Teopancalaquis.
Roberto Ramírez también se desempeñaba como presidente del Comité de Desarrollo del barrio.
En el mismo sitio fue asesinado el integrante de su Comité, José Vidal Nava, mientras que otras dos personas, entre ellas un menor de edad, resultaron lesionadas.
Además, el 24 de junio del 2023, los cuerpos desmembrados y decapitados de siete personas fueron abandonados frente a la misma plaza de San Mateo, a tres cuadras del centro de la capital.
En el cofre de un vehículo fueron colocadas cinco cabezas de las víctimas junto a dos cartulinas con mensajes dirigidos a la presidenta municipal, Norma Otilia Hernández Martínez y a su síndico Andrei Marmolejo Valle.
“Saludos Presidenta: Norma Otilia, sigo esperando el segundo desayuno que me prometiste después de que viniste a buscarme. Con cariño, tu amigo”, decía uno de los mensajes, el otro fue: “Síndico Andrey Marmolejo sigue amenazando a la gente con las licencias comerciales hijo de tu puta madre para llevarles las cuotas a los Tlacos”.
Para los vecinos, San Mateo es uno de los barrios en donde prevalece la violencia e inseguridad, y además de los delitos de alto impacto como los asesinatos, se cometen robos de vehículos, de motocicletas y “grupos de adictos hostigan y amenazan a transeúntes, algunos, incluso, a mano armada.
Un vecino de la calle Procopio García Luna, contó que el miércoles un amigo que lo fue a visitar fue testigo cuando dos hombres armados que se encontraban dentro de un carro sobre el embovedamiento de la barranca Apatzingo, que pasa a unos metros de su casa, “corretearon a unos chamacos que pasaron por ahí”.
En ese mismo callejón, según el vecino, constantemente se cometen robos a transeúntes por grupos de adictos que consumen alcohol “o drogas”.
Olivia Hidalgo, otra vecina comentó que cuando vivía el presidente del Comité de Desarrollo del barrio, Martín Roberto Ramírez, permanentemente estaba solicitando seguridad para esta zona.
“Incluso, en esta parte, había permanentemente una patrulla de la Policía Estatal, pero desde que lo mataron no hay responsable en el barrio y no hay nadie que le dé seguimiento al problema”.
Recriminó que las autoridades, “no escuchan a los vecinos de manera individual, o haces la llamada y nomás te dicen sí, ya tomamos su petición, pero nunca vienen”.
Contó que con Martín, el representante vecinal asesinado, los vecinos se organizaron para darle mantenimiento a la patrulla con el fin de que la vigilancia fuera permanente.
“Nos cooperábamos igual para darle mantenimiento a un camioncito de basura que y ya teníamos el roll de los días que pasaba a recoger la basura y no teníamos el problema de la basura, como ahora”.
Denunció que desde que llegó la anterior alcaldesa de Morena, Norma Otilia Hernández Martínez, les quitaron la patrulla y el camión recolector de basura, “y ahora los problemas se han agravado”.
Actualmente todavía no hay representante del barrio, mientras que el Ayuntamiento, que es el que rige la normatividad para el nombramiento de un nuevo comité no ha dicho esta boca es mía, hay un desorden absoluto”, se quejó Olivia.
Denunció que en la barranca de Apatzingo, que pasa a la orilla del barrio, se tapó el drenaje por falta de mantenimiento por parte de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Chilpancingo (Capach), desde el huracán Otis y vinieron a resolver el problema apenas un mes antes de que se fuera la alcaldesa Hernández Martínez.
Sin embargo, no taparon el encauzamiento y ahora ha provocado que la tierra y basura caiga encima.
En la zona se vio, en efecto, que en una parte de la barranca el agua del drenaje sigue escurriendo a cielo abierto.
“Lo pudimos haber arreglado los vecinos pero no lo hicimos porque nos percatamos que el tubo que dejaron estaba ya doblado y si lo tapamos al rato nos van a responsabilizar de lo que suceda”, explicó Olivia.
Otro de los vecinos habló de la falta de alumbrado público, dijo que son los propios habitantes los que se organizan para conseguir los focos y colocarlos.
“Aquí no hay alumbrado público y con frecuencia asaltan”.
Contó que en el callejón de la barranca Apatzingo los mismos delincuentes retiran las luminarias para mantener la zona a oscuras, “y puedan tomar o drogarse”.
Declaró que ahí constantemente hay robo de vehículos y de motos, y a pesar de que han hecho las denuncias ninguna autoridad les ha hecho caso; “ahí, -dijo señalando un sitio del encauzamiento de la barranca- apenas asaltaron a mi hijo, gracias a Dios que a él no le hicieron nada”.
Otro de los problemas que denunciaron es el deficiente servicio de recolección de basura. Ayer, uno de los entrevistados aseguró que tiene mes y medio que no ha pasado el carro y reconoció que algunas familias se ven en la necesidad de ir a tirar le basura a orillas de la barranca.
La misma Olivia Hidalgo, indicó que muchos de los vecinos, molestos, han amenazado con sacar su basura a la calle, “pero hemos platicado con ellos y les hemos dicho que con ello no contribuimos a resolver el problema, que es mejor presionar a las autoridades”.
“El gobierno del estado y el municipal no han hecho nada”
José Muñoz, entrevistado en la plazuela donde se realiza la campaña: “Sí al desarme, sí a la paz”, admitió que es bueno que esté metiendo las manos el gobierno federal para resolver el problema de violencia “porque, la verdad, el gobierno del estado y el municipal no han hecho nada”.
“Aquí, siendo la capital, es un lugar al que muchos consideran como un pueblo inseguro, la gente ya no es como antes, que se salía a platicar a las banquetas, ahora oscureciendo la gente ya no sale”.
Agregó que el problema es “con los que tenemos hijos que van a la escuela y regresan noche, otros que quieren salir a divertirse ya no lo hacen, prefieren quedarse en sus casas”.
Incluso ya no pueden ni siquiera a salir a hacer deporte, ya no puede uno salir libremente a hacer deporte por la inseguridad.
“Qué bueno que el gobierno federal esté metiendo las manos. Obviamente no se va a solucionar esto (la violencia) de un día para otro, esto es tardado, pero me parece bien que esté actuando así el gobierno federal”.
Dijo que en la misma plazuela “se cometen los crímenes a plena luz del día, en medio de mucha gente, frente a señoras con niños, imagínese, más noche qué no se hará.
Reconoció que el problema de violencia no es solamente en este barrio, es en la ciudad y en todo el estado, “donde la delincuencia se le ha subido a las barbas al gobierno porque no ha actuado con mano dura. Yo creo que el gobierno debe actuar con mano dura”.
Texto: Zacarías Cervantes


