25 noviembre,2024 6:23 am

Sufren hoteleros, campesinos y comerciantes de Copala los estragos de John sin apoyo, denuncian  

Los vecinos de la cabecera municipal no fueron censados y han bloqueado la carretera federal, los docentes de distintos niveles educativos también han protestado por la falta de ayuda y no han regresado a clases, informan. Además, está la violencia política que en el último año y medio suma el asesinato de un aspirante a la alcaldía, la ejecución de un presidente electo y la detención de su suplente

Copala, Guerrero, 25 de noviembre de 2024. Sin apoyo gubernamental suficiente y en un ambiente tenso debido a la violencia política, los pequeños empresarios y campesinos de Copala, uno de los lugares en donde tocó tierra y provocó desastre el huracán John, se recuperan como pueden de las fuertes afectaciones a dos meses del impacto del meteoro.

Los hoteleros de Playa Ventura, apurados por tener las condiciones necesarias para recibir a los turistas en las vacaciones de diciembre, criticaron que no han recibido un apoyo explícito para el sector.

Los campesinos tampoco han conseguido apoyo oficial para recuperar la producción de las grandes extensiones de plátano y coco, y sobreviven de las remesas que les mandan sus familiares.

Los vecinos de la cabecera municipal no fueron censados y han bloqueado la carretera federal Acapulco-Pinotepa Nacional, los docentes de distintos niveles educativos también han protestado por la falta de ayuda y no han regresado a clases, y los comerciantes se quejan de que los bloqueos merman su economía.

Aunado a estos problemas provocados por el huracán categoría tres, está la violencia política que en el último año y medio suma el asesinato de un aspirante a la alcaldía, la ejecución de un presidente electo y la detención de su suplente, por lo que el Congreso del estado tuvo que decidir hace menos de un mes quién gobierna actualmente.

Apurados los hoteleros de Playa Ventura para diciembre.

Félix Ibares Pérez reacondiciona poco a poco su pequeño hotel Bolumba que se encuentra en el extremo oriente de Playa Ventura, cerca de la reparada carretera que conecta con otro sitio turístico en pleno auge, Playa Azul.

Los daños en la pequeña edificación de dos pisos y de casi 20 años ya no son tan visibles, sólo algunas habitaciones no han sido remodeladas.

En la tarde del lunes 23 de septiembre Ibares Pérez y su familia se refugiaron como pudieron ante la llegada del huracán John, “el aire era demasiado, empezó a meter demasiada agua por las puertas, por las ventanas”.

El 24 de septiembre este reportero acudió a la comunidad que se encuentra a unos 15 minutos de la cabecera municipal de Copala. y su demanda principal sigue vigente: ayuda económica para restablecer las condiciones físicas del sitio turístico.

El censo fue “lento y desorganizado” y se limitó a apoyar a las viviendas afectadas y no a los negocios turísticos, pero Ibares Pérez, ex comisario y pionero del turismo en el poblado, y otro hotelero consultado aún albergan la esperanza de un apoyo para el turismo.

Durante la espera, han utilizado sus propios recursos económicos para restablecer sus negocios para la temporada decembrina, “el tiempo ya nos ganó y para dar un apoyo, yo creo que debería de ser lo más pronto posible; imagínate, ¿vamos a estar trabajando en la mera temporada?, es complicado”.

El servicio de energía eléctrica está restablecido, pero no el agua potable, por la que tienen que pagar diariamente más de mil pesos para llenar la cisterna para el uso diario y la alberca para los visitantes.

Playa Ventura, de mil 500 habitantes, empezó a convertirse en un sitio turístico hace unos 35 años con unas pequeñas cabañas, antes era un pueblo de pescadores, campesinos y ganaderos, pero se vio un potencial económico por la gran presencia de ostiones, la cual es controlada por un comité para evitar la sobreexplotación. En el camino hacia la cancha comunal, con el techo caído, se pudieron ver varias obras negras de hoteles.

“Triste” situación de los campesinos que perdieron plátanos y cocos

“Volteen a ver a la Costa Chica”, clamó Semey García Pérez, campesino que perdió 2 mil 500 matas de plátano en unas cuantas horas porque el río, que está a un kilómetro de distancia, se desbordó e inundó el campo como nunca, afirmó el hombre de 56 años, quien intentó llegar a su terreno después del huracán, pero el agua le llegaba al pecho.

Normalmente, siembra antes de mayo y corta cada 15 días los primeros racimos de plátano en diciembre, luego los madura y los vende a los turistas en su tienda de la carretera federal, “se vive bien”. Cada campesino mínimo tiene 400 matas.

En entrevista en su negocio a unos 200 metros del Zócalo, la comisaria ejidal de Copala, Rocío del Carmen Viviano Guerrero dijo que la situación de los campesinos es “triste, más porque no hay productos con los que se pueda mantener el campesino que es el plátano y el coco, que es lo principal. Maíz tampoco hay, se perdió todo”.

“Ahorita hay muchos campesinos que tienen hijos en Estados Unidos, gracias a Dios, y ellos están apoyando a sus padres”, les mandan dinero “para que cuando menos coman, ahorita ve a Telégrafos y está lleno de recibir dinero para que sobrevivan mientras se acomodan porque plátano ahorita no va a haber, ni coco”.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural de Guerrero (Sagadegro) realizó un censo y recorrió las huertas en compañía de la comisaría ejidal, pero sólo entregó 700 carretes para 500 ejidatarios a un precio más barato al mercado.

“No alcanzó porque todos los terrenos se quedaron sin alambre”, lo cual es su demanda principal de ayuda.

El total de ejidatarios es de mil 600, pero “aparte hay huerteros que no son ejidatarios”, dijo Viviano Guerrero que lleva apenas cuatro meses en el cargo de tres años. La población del municipio es de 14 mil 463 habitantes, según el censo de 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Comerciantes sin muchas ventas, vecinos no censados y escuelas inactivas

La comunidad de San Francisco, conocida por la venta de plátanos a orilla de carretera en las distintas tiendas, actualmente padece una disminución de su economía porque no transita mucha gente, principalmente turistas, que les compren.

Los vecinos recibieron apoyos económicos que oscilaron entre los 23 mil y los 72 mil pesos, pero las ventas son bajas, hasta llegar a un tercio del promedio, y el precio de compra del racimo de plátanos, su principal atractivo, subió de 70 a 300 pesos porque no hay en Copala.

También han sido afectados por los bloqueos, pero éstos se han realizado porque muchos vecinos de Copala, principalmente de la cabecera municipal, no fueron censados, el último fue el 6 de noviembre, cuando funcionarios estatales y federales se comprometieron a revisar sus casos.

En la comunidad de San Francisco se encuentran la primaria Josefa Ortiz de Domínguez y el kínder Guadalupe Victoria, ambas escuelas están cerradas desde el paso del huracán John, al igual que prácticamente todos los centros educativos de este municipio de Copala.

Desde hace dos meses, en el municipio donde sólo el 6.96 por ciento de la población de 15 años y más ha estudiado una licenciatura y el 14.4 por ciento es analfabeta, los alumnos desde preescolar hasta bachillerato no han tenido clases y ninguna autoridad ha resuelto el problema.

La violencia política, el otro “huracán”

A seis días del impacto del huracán John el 29 de septiembre la Fiscalía General del Estado (FGE) detuvo al alcalde suplente Rogelio Lozano Pérez por su presunta participación en la desaparición de una persona, estuvo a punto de asumir el cargo después de que el presidente electo del partido México Avanza, Salvador Villalva Flores, fue asesinado el 17 de junio cerca de la comunidad acapulqueña San Pedro las Playas, dentro del autobús del que se trasladaba desde la Ciudad de México.

El espiral de violencia política empezó el 28 de junio de 2023, cuando Jesús González Ríos coordinador del Partido Verde y aspirante a la alcaldía, fue encontrado muerto al día siguiente.

El día de su muerte circuló un video en Facebook en el que González Ríos responsabilizaba a la entonces alcaldesa perredista y actual diputada local morenista, Guadalupe García Villalva, si algo le llegaba a pasar.

La hermana de González Ríos, Candy Espinoza Ríos se registró como candidata municipal, pero renunció el 4 de abril pasado, tres días después del inicio de las campañas electorales, porque no recibió apoyo del gobierno estatal para su seguridad.

Los ataques contra el grupo político que impulsaron las candidaturas de los hermanos Ríos y Villalva Flores continuaron, el 16 de agosto el asesor del alcalde suplente detenido, Julián Saligán Rojas, fue asesinado a balazos en el colindante municipio de Cruz Grande. El 29 de octubre el Congreso del Estado eligió a la viuda de Villalva Flores, María del Rosario Zúñiga.

Hace poco tiempo parecía que Copala y la Costa Chica en general estaban al margen de los altos niveles de violencia, ahora fue difícil obtener información sobre la situación política del municipio, porque hay “miedo de hablar”.

Texto: Ramón Gracida Gómez/ Foto: Carlos Carbajal