
De acuerdo con la dirigencia del Cipog-EZ, la violencia en cinco municipios de la Montaña baja y la zona Centro es atribuible al grupo delictivo Los Ardillos. Y la dirigencia del FDP señala a la CRAC-PF y al propio Cipog-EZ, una acusación que rechaza el dirigente de la segunda agrupación, Jesús Plácido Galindo
Chilpancingo, Guerrero, 8 de abril de 2026. Masacres, secuestros y desapariciones masivas, contabilizadas a partir de 2014, han dejado en el circuito de los municipios de Chilapa, José Joaquin Herrrera, Atlixtac, Quechultenango y Tixtla, al menos 88 asesinatos y 27 desapariciones, y todos permanecen en la impunidad, aun aquellos casos que han trascendido al ámbito nacional.
La violencia en las regiones Montaña y Centro del estado, de acuerdo con la dirigencia del Consejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata (Cipog-EZ), es atribuible al grupo delictivo de Los Ardillos, por un lado.
Por el otro, la dirigencia del Frente de Defensa Popular (FDP) señala, en el caso concreto de la violencia en la comunidad de San Jerónimo Palantla, municipio de Chilapa, a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores (CRAC-PF) y al propio Cipog-EZ, acusación que ha rechazado el dirigente de la segunda agrupación, Jesús Plácido Galindo.
El recuento de las víctimas del Cipog-EZ, agrupación que pertenece al Congreso Nacional Indígena (CNI), creado a instancias del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), es de 74 asesinatos y 25 desaparecidos. El caso más reciente es la masacre de cuatro integrantes de esta agrupación, el lunes pasado, en Xicotlán, municipio de Chilapa.
En tanto que las víctimas del pueblo de San Jerónimo Palantla son 14, además de un desaparecido, de acuerdo con el ex comisario y dirigente de la localidad, Constantino Calvario Merino, integrante del FDP.
En total suman 88 asesinatos y 27 desapariciones
A finales de 2014 se creó, en 16 comunidades de Chilapa y de José Joaquín de Herrera, la CRAC-PF que instaló su primera casa de justicia en Rincón de Chautla, de donde son originarios los hermanos David y Bernardino Sánchez Luna, fundadores de la agrupación, el segundo ya fallecido.
Entonces, se dijo que las comunidades estaban bajo asedio del grupo delictivo de Los Rojos, lidereado por Zenén Nava Sánchez, El Chaparro, que tenía bajo su control la cabecera municipal.
Una de las comunidades donde hubo pobladores que se opusieron a integrarse a la CRAC-PF fue San Jerónimo Palantla, lo que desencadenó confrontaciones internas entre los que no estaban de acuerdo y los que sí querían unirse a la agrupación.
El 8 de febrero de 2015, integrantes de la policía comunitaria de la CRAC-PF, irrumpieron en el pueblo, apoyados por los vecinos que afines a la agrupación y atacaron la comisaría municipal, donde había una reunión de indígenas del grupo adversario y acribillaron a cinco, entre ellas, a Ana María Panfilo Candelaria, embarazada de cuatro meses.
La policía comunitaria de la CRAC-PF se llevó detenidos a Ayehualtempa, municipio de José Joaquin de Herrera, después del ataque a 28 pobladores, entre hombres mujeres y niños. Desde entonces, no cesan las confrontaciones entre los pobladores contrarios a la CRAC-PF y los integrantes de esta agrupación, que fueron desplazados a las localidades Xochitempa y Nuevo Amanecer.
El dirigente del pueblo, Calvario Merino, consultado este martes, contabilizó 14 asesinatos y un desaparecido que atribuye a la CRAC-PF, y dijo que la masacre que marcó un antes y un después en la violencia de la zona, fue la del 8 de febrero de 2015. Después, el 15 de abril 2015, fue asesinada Apolinaria Rendón Cuamacalco.
Informó que desde 2017, vecinos de la localidad han sufrido tres emboscadas en la carretera, una de ellas fue la del 11 de julio del 2019, cerca de Lamazintla, donde 11 vecinos de San Jerónimo Palantla fueron atacados con armas de alto poder. Ahí mataron a Salvadora Chávez Rendón y resultó herida Santa Isabel Xochitempa Chávez.
Denunció que el 29 de mayo de 2022, integrantes de la policía comunitaria de Alcozacán raptaron a José Abundio Bolaños Calvario, quien sigue desaparecido.
Después, el 27 de septiembre 2023, fueron asesinados Alberta Santos Melchor y su pareja, cerca de Alcozacán.
El 5 de marzo de 2024, más de 400 policías comunitarios entraron y atacaron a vecinos de San Jerónimo Palantla, esa vez fue asesinado Vicente Santiago Villanueva.
Durante el 27 de septiembre 2025, en un nuevo ataque, fue asesinado el joven de 18 años, Valeriano Tolentino Calvario, y resulto herido el líder de la comunidad Calvario Merino.
Más tarde, el 3 de enero de 2026 fue acribillado en otro ataque el joven de 18 años, Mario Xochitempa Martínez, y el 25 de marzo pasado fue asesinado Marcos Flores Hernández.
Las víctimas de la CRAC-PF y del Cipog-EZ
El 21 de agosto de 2019 fue detenido en Chilapa, por policías estatales y ministeriales, el líder del grupo delictivo de Los Rojos, Zenén Nava, El Chaparro, a quien se le atribuía la violencia en las regiones Montaña y Centro.
Derivado de ello, asumió de inmediato el control de la zona el grupo delictivo de Los Ardillos, que hasta entonces sólo controlaba los municipios de Quechultenango, Mochitlán y Tixtla.
A partir de entonces se acrecentó la violencia en la zona, pues desde entonces no ha podido asumir el control de al menos 14 comunidades de Chilapa y dos de José Joaquón de Herrera, donde opera la policía comunitaria de la CRAC-PF y el Cipog-EZ.
El asedio, según el dirigente del Cipog-EZ, Jesús Plácido Galindo, había iniciado desde 2014 en las comunidades, a partir de cuando son contabilizados 74 asesinatos y 25 desapariciones.
En 2014 fue asesinado Mauro Joaquín Migueleño y raptado y desaparecido Alfredo Cuapango, de 16 años.
En 2015, vecinos de San Jerónimo Palantla que viajaban en una Urvan, fueron emboscados cerca de Atzacoaloya y asesinados el chofer, Isaac Xochitempa Chautla, promotor y consejero de la CRAC-PF; así como las pasajeras Ángela Casarrubias Cortés, Victoria Díaz Bernabé y Ana Orgín Casarrubias. Otras dos pasajeras quedaron heridas, entre ellas, una niña de 4 años y un hombre resultó ileso y logró escapar.
En 2016 fueron ejecutados el comandante suplente de la Policía Comunitaria de la CRAC-PF de Xochitempa, Florencio Morales Salgado, durante un despliegue de la CRAC-PC de la casa de justicia de Espino Blanco y vecinos de San Jerónimo Palantla, miembros del FDP.
En 2017 desapareció en La Guitarra, sierra del municipio de San Miguel Totolapan, donde había ido a trabajar, Nicolás Rodríguez Rodríguez, originario de Zacapexco, Chilapa, quien apenas había sido nombrado policía comunitario de la CRAC-PF.
El 19 de diciembre de 2018, 12 vecinos de la comunidad Paraíso de Tepila desaparecieron, entre ellos, nueve menores de 3 a 17 años, así como dos mujeres: Rosaría Ignacio Melchor, de 60 años, y Antonia Andraca Celedonio, de 36; así como Alberto Espiridión Ignacio, de 40.
En 2019 Los Ardillos asumieron el control de Chilapa y fueron asesinados en hechos y fechas distintas, 21 indígenas nahuas de distintas comunidades.
Las víctimas fueron Modesto Verales Sebastián y José Lucio Bartolo Faustino, de Xichotlán; el primero consejero regional de la CRAC-PF y el segundo concejal del Cipog-EZ, que pertenece al CNI del Consejo Indígena de Gobierno (CIG), creado a instancias del EZLN.
También fueron asesinados el comandante regional de la Policía Comunitaria de la CRAC-PF y concejal del Cipog-EZ ante el CNI del CIG, Bartolo Hilario Morales, y el policía comunitario de Xicotlán Isaías Xanteco Ahuejote.
Otras víctimas ese año fueron Martín Salgado de Jesús y su esposa María Ricarda Xochitempa Chautla. Además, Eugenio Máximo Hilario y Felipe de Jesús Tolentino Bolaños, de Alcozacán.
También fueron asesinados los vecinos de Ayahualtempa, David Domingo Alonso y Marcelino Pedro Rojas Reyes. Ambos habían bajado el 23 de julio a Chilapa, a retener camiones con fertilizante como protesta porque el gobierno no les había entregado el insumo.
Otros asesinatos ese año fueron los de Juana Fernández Ambrosio, Alberta Martínez Rendón, José Hilario Tepetitlán y Leocadio Bolaños Hernández, este último regidor de José Joaquín Herrera y policía comunitario de Ayahualtempa.
Ese mismo año, fueron asesinados Silviano Morales Joaquín, Santos Vázquez Andraca, Samuel Rojas Dorantes, Isaac Martínez Rosendo y Manuel Alejandro Gutiérrez, vecinos de Zacapexco. Así como Fidel Bolaños Rojas y Félix Isidro Bolaños Hernández, de Ayahualtempa.
El 17 de enero de 2020, 10 vecinos de Alcozacán, integrantes del equipo de audio Sensación Musical, fueron asesinados y algunos incinerados, cuando regresaban de la fiesta patronal de Tlayelpan. El caso tuvo impacto nacional.
En otras fechas fueron acribillados Reynaldo Procopio Díaz y Rutilio Bolaños Gatica, de Ayahualtempa, y el 19 de diciembre fueron encontrados los cuerpos con huellas de tortura de dos mujeres y dos hombres de Alcozacán, en La Herradura, cerca de Chilapa.
En 2021 fue asesinado Jordán Luna Virgeño y desaparecidos Marcelino Chino Mendoza, Felipe Tlalxintle Tepexco y José Juan Reyes Román, de Ayahualtempa.
En 2022 fue asesinado el comandante de la policía comunitaria de Ayahualtempa, Pablo Hilario Morales, y un policía comunitario de Zacapexco.
En otros hechos fueron asesinados Samuel Hernández Sánchez y los vecinos de Tula, Anatolio Castro Tlatempa, Delfina Ramírez Morales, Lorena Chantzin Paxacuasingo, así como Marcos Campos Ahuejote y Justino Tapia Rosendo, de Ayahualtempa.
Así como Alberto Morales Sebastián y Guillermo Hilario Morales, de Tula. Además, Nicolás Pérez Zoyateco, Adán Linares Silverio y Moisés Cuapipistenco, de Alcozacán.
En ese año fue desaparecido Plácido Secundino Jiménez, de esa misma localidad.
En 2023 murieron acribillados Esteban Xochitempa Tepexco y su hijo de 16 años; así como Juan Xochitempa Macario, vecinos de Xochitempa.
También los jornaleros Nicolás y Ángel fueron secuestrados y después exhibidos en un video, en el que se auto incriminaron de pertenecer al grupo delictivo Los Tlacos. Sus cuerpos fueron hallados días después, cerca de Chilapa.
De igual manera, fueron asesinados Marcelino Hernández Tecorral, de Zacapexco; Nicolás Rodríguez Díaz, Ángel Villalva Salvador y Bonifacio Xochitempa Tlalxintli, de Xochitempa.
Asimismo, Alberta Santos Tomas, José Juan Hernández Fiscaleño y los hermanos Pedro y Cortes Orgin, de Alcozacán.
En 2024 fueron asesinados Felipe Santos Santiago y el policía comunitario Pedro Vázquez Matías, de Zacapexco.
También María de Jesús Pasado Margarito, Alberto Verales Tepetitla, de Buenavista. Así como Alberto Zoyateco Pérez, de Alcozacán.
En 2025 fueron asesinados dos menores de 12 y 14 años, así como Isaac Diego Salazar, de Xochitempa, cerca de San Jerónimo Palantla.
Otras víctimas fueron el policía comunitario de Amatitlán, Leonel Rosendo Atica, y los de Zacapexco, Santos Andraca Matías y Justino Díaz Espiridión.
El dirigente del Cipog- EZ, Plácido Galindo, rechazó los señalamientos del dirigente de la comunidad de San Jerónimo Palantla, Calvario Merino, en el sentido de que es la CRAC-PF y el Cipog-EZ los que han atacado a ese pueblo.
Aseguró que lo han citado a él y a los dirigentes del FDP, Clemencia Guevara y Efraín Torres, a la Fiscalía General del Estado (FGE) para que presenten pruebas de sus señalamientos, pero que no han asistido. Demandó a la FGE que realice las investigaciones para que se deslinden responsabilidades. Aseguró que en esa comunidad hay una división interna y que son los mismos grupos confrontados los que cometen los asesinatos.
Zacarías Cervantes


