30 diciembre,2024 5:07 am

Temen repartidores que les impongan un horario laboral con la ley para aplicaciones  

La entrega de pedidos digitales se ha convertido en una opción para cientos de jóvenes de Acapulco, muchos incluso con licenciatura, que ganan más que en otros trabajos, y valoran la flexibilidad actual

Acapulco, Guerrero, 30 de diciembre de 2024. Debido al precario panorama laboral de Acapulco, con salarios bajos y escasas oportunidades, trabajar de repartidor para las aplicaciones digitales se ha convertido en una opción para cientos de jóvenes del municipio; muchos incluso con licenciatura, que ganan más que en los establecimientos y hoteles, así como tienen mayor flexibilidad en el horario.

Ante la falta de información sobre la aplicación de la nueva ley, que regula el trabajo dentro de estas empresas, los repartidores consultados por El Sur piden certeza de su aplicación y que no les quiten la “libertad” de tiempo.

El 24 de diciembre se publicó el decreto por el que se adicionan diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo en materia de plataformas digitales, que regulan el trabajo que realizan las personas dentro de las aplicaciones de entrega y se les reconozcan sus derechos de prestaciones laborales.

“No tenemos, digamos, una explicación precisa de qué va a ser lo que nos va a ofrecer y qué va a ser lo que vamos a tener que aportar”, dijo Manuel Francisco Rosales Espinoza, de 29 años, quien trabaja de repartidor desde finales de 2020.

En ese periodo de la pandemia trabajaba en el hotel Princess, vendiendo membresías. Un día después de terminar su horario realizó reparticiones en la aplicación Uber Eats, que tenía pocos meses de instalarse en la zona Diamante y a la cual se había registrado semanas antes.

Por un par de horas de entrega ganó 280 pesos, mientras que por una jornada laboral de ocho horas diarias en uno de los hoteles de mayor plusvalía de Acapulco recibía 250 pesos, sin contar las comisiones de ventas, “de ahí me nació la idea de cambiar de trabajo”.

“Muchas personas entran como yo, por ejemplo, que tenía mi empleo y le di un rato, pero al final te va mejor. Tienes tiempo, tú pones tus horarios aquí, cosas así. Entonces, al final terminan dejando sus empleos para formar parte de nosotros”.

Manuel Rosales era uno de los 20 primeros trabajadores con los que empezó Uber Eats, en 2021 llegó la plataforma Rappi y se registraron en ella también, desde entonces suman entre 800 y mil repartidores de esta aplicación de entrega de comida, “pero activos probablemente haya unos 300”.

Este tipo de trabajo le funciona a los jóvenes estudiantes o a las personas que requieren un segundo empleo, “a mí me gusta mucho. Entonces, lo hago como mi trabajo principal”, dijo el joven repartidor, que gana entre 600 y mil pesos por trabajar de las 8 de la mañana a 5 de la tarde, en los fines de semanas puede ascender hasta 2 mil pesos.

Pudiera extender su horario, pero en las tardes le gusta ir al gimnasio o jugar paddle, todo depende de “tu ambición o tus necesidades. Hay chicos que trabajan todo el día, desde las 8 hasta las 11”, del grupo que se reúne en el McDonalds de la colonia Costa Azul en la avenida Costera, donde fue la entrevista, el más joven tiene 18 años y el mayor tiene 35 años, “pero he visto señores, ya con unos 50, 60 años”.

La mayoría de los repartidores tienen licenciatura, algunos están esperando a que obtengan el título o a que tengan un empleo relacionado con sus estudios, pero aun con el título, “no hay un trabajo que te dé lo que esperas”, dijo el acapulqueño que trabajó de lo mismo en Monterrey después del huracán Otis y observó que allá “hay más demanda de repartidores y aquí pasa lo contrario, aquí tenemos sobrepoblación de repartidores, a veces hay más repas (repartidores) que pedidos”.

Consideró que la ley va a traer beneficios, pero también requerimientos de horario mínimo y otros aspectos de los trabajos tradicionales, “que justo es lo que escapamos los que estamos aquí. Como que nos gusta más la libertad de tiempo”.

Manuel Rosales también trabaja para la aplicación Didi, en la que los negocios locales de Acapulco se han registrado más por una mayor facilidad y en las que se encuentran las dark kitchen, venta de comida hecha en casa que sólo es para entregar.

El salario mínimo en Acapulco no rinde: repartidor

Alexander Rodríguez, de 20 años, trabajaba en un almacén, pero su salario no era suficiente para sus necesidades. Entonces, desde hace un año y medio decidió laborar como repartidor en Rappi y ocasionalmente en Didi.

Al principio, su nuevo trabajo era de medio tiempo, “ya después que vi que sí podías generar buenas ganancias, pero obviamente trabajando un poquito más o lo justo lo que se necesita, es donde ya puedes a llegar un poquito de ganancias”.

Su ingreso diario promedio es de 500 a 700 pesos, depende de los días, a veces sólo hay cinco entregas y en otras jornadas hasta 15 o 20.

El costo mínimo de cada pedido es de 28 pesos, el valor depende de la ganancia y la distancia, aunque a veces la aplicación no siempre le paga al repartidor por las largas distancias, comentó por teléfono.

El joven se enteró de la promulgación de la ley que reconoce el trabajo en las aplicaciones por las noticias, dijo que la norma “está bien, o sea, estoy a favor que tengamos beneficios de trabajadores como son el aguinaldo, las vacaciones, la prima vacaciones, seguro, porque muchas personas como yo, trabajan totalmente todo el día”.

Pidió discernir entre los que laboran de tiempo completo, como él, que trabaja de 2 de la tarde a 10 de la noche y los que son repartidores un par de horas, sobre todo estudiantes, “para que sea más equitativo”.

Contó que después de los huracanes la situación laboral en Acapulco está “difícil”, porque muchos restaurantes cerraron, en su caso aguantó con sus ahorros tras el paso de Otis, pero luego se fue a Costa Chica y en diciembre volvió a ser repartidor.

“Yo trabajaría en cualquier otro lado. Yo no tendría problema, el tema aquí es que los salarios son muy bajos, no te pagan más de lo que es el salario mínimo (248.93 pesos actualmente y 278.80 en 2025), entonces estar trabajando ocho horas por un salario mínimo que muy pocas veces te va a rendir, no es algo de tu agrado”.

“En cambio, estar trabajando de repartidor, trabajar las ocho horas laborales, las ocho horas necesarias y estar generando un poquito más”, destacó el trabajador de Rappi, que da recompensas de 300 pesos por cada 10 pedidos y permite que los clientes otorguen propinas a los repartidores.

Alexander Rodríguez dijo que ser repartidor de una aplicación “es más que nada un estilo de vida, porque tú decides cuándo trabajar y cuándo no”.

Texto: Ramón Gracida Gómez/ Foto: Jesús Trigo