
Acapulco, Guerrero, a 24 de junio de 2025.- Para doña Teresa Olea Castañón, es difícil contener las lágrimas, por tercera vez ve caer poco a poco su restaurante Arrullo del Mar, en playa Bonfil, donde las autoridades los han dejado a su suerte, ante el implacable fenómeno de mar de fondo.
La mujer que está por cumplir 80 años, ha dedicado la mitad de sus años a atender su negocio, reclamó el olvido de la primera autoridad del municipio, la alcaldesa Abelina López Rodríguez “antes por lo menos nos traían costalillas para rellenarlas de arena”.
El fenómeno de mar de fondo comenzó a azotar con marejadas e intensas olas a finales de abril playa Bonfil, desde entonces no ha cedido y se ha tragado toda la franja de arena, por las mañanas llega a bajar un poco, pero conforme pasan las horas, comienza a golpear los cimientos de los 40 restaurantes, 30 con daños y socavados, y cinco más colapsados.
La Tía Tere, quien va todos los días al restaurante, comentó que su mayor preocupación es que no ve que el mar retroceda, “esto va para lejos, faltan aún cuatro meses de la temporada de lluvia. Todos los ríos desembocan al mar, y es mucha el agua”.
Los propietarios de los restaurantes de la playa continúan comprando camiones de piedra, cada uno en 5 mil pesos, para tirarlas frente a los restaurantes, y que las olas ya no sigan socavando los cimientos, y evitar que los inmuebles colapsen, pero en algunos parece que no ha sido de mucha ayuda, ante las fuerza de las olas.
En Arrullo del Mar, la franja de arena no existe, frente al restaurante se han colocado costalillas de arena y también piedras, pero eso no ha impedido que las olas suban y poco a poco vayan desgajando la tierra, donde está la cocina del restaurante.
Doña Tere, dice que tiene una línea de crédito del Banco del Bienestar, pero está buscando otro, y dijo que ya acudió a preguntar si le podían dar otro crédito, una vez pagando en una sola exhibición el que le fue otorgado luego de los daños provocados por el huracán John.
La mujer reclamó que ninguna autoridad se ha acercado, pese a que todos pagan el uso y goce de la zona federal, ahora no tienen ayuda de nadie. Comentó que el secretario de turismo del estado, Simón Quiñones Orozco, es el único que ha estado pendiente de la situación de los restauranteros, pero desde que fue a finales de mayo, ya no regresó.
La playa está totalmente vacía, sin visitantes, ni comensales, y los que llegan se retiran porque no hay playa, y todos buscan comer y bañarse un rato en el mar, pero en la zona no hay condiciones.
Doña Tere, señaló que la mediatización de las afectaciones y títulos como “Se perdió playa Bonfil”, han hecho daño, pero los restaurantes seguimos operando, por eso viene poca gente.
Sollozando, la mujer expresó: “yo ahorita, siento que no va a haber ayuda, porque todo se fue para los afectados por el huracán Erick. Todos los pueblos de Oaxaca, y de la Costa Chica, hasta Ometepec”.
Más de 20 años vendiendo a turistas, ahora le compran los meseros
La señora Feliciana Zúñiga de 68 años, es una de las vendedoras más longevas de la playa, desde hace dos meses dice que no tiene venta de collares, cocadas y pulseras que ofrece, porque casi nadie va a Bonfil.
La mujer va todos los días a recorrer la zona de restaurantes para poder vender algo, y llevar dinero a su casa ubicada en Llano Largo, donde vive con un nieto. Este domingo sólo vendió dos envoltorio de cocadas, que compraron meseros de los mismos restantes.
“Me regrese con 100 pesos a mi casa, fue lo del pasaje. Hoy vine de nuevo, a ver si vendo algo. No hay visitantes, está muy difícil, pero yo ya me acostumbré a venir, no puedo estar en mi casa, este es mi trabajo”.
De estatura baja, la mujer se coloca la bandeja de cocadas en la cabeza, y de sus manos cuelgan los collares y pulseras que ella misma elabora. Antes del huracán Otis recuerda que en un día lunes cuando había pocos visitantes, se vendía unos 300 pesos, y los fines de semana hasta 600 pesos o más.
La mujer indicó que si no fuera por la pensión universal para adultos mayores que recibe cada dos meses, no sabría qué hacer, además afirmó que parte del dinero que le da el gobierno federal lo usa para surtirse de los productos como las cocadas, para ofrecerlos en la playa.
Jacob Morales Antonio


